El extraño caso de la vacuna de Oxford; ¿desastre o milagro?

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Javier Garcin/Apocaliptic.com

27 de noviembre 2020.- Científicos han sido puestos de cabeza con los resultados de la tercera fase de la vacuna contra el Covid-19 que están desarrollando en conjunto la Universidad de Oxford y AstraZeneca. Era una de las principales “esperanzas”, no solo del mundo, sino particularmente de países como México, no obstante que el desenlace ha causado gran sorpresa y polémica en la comunidad científica.

Era de una de las principales apuestas

La vacuna de Oxford, se encontraba también entre los punteros en la carrera mundial para encontrar una solución a la gran pandemia del 2020, aunque a diferencia de las otras que lideran la competencia, esta se mostraba como una opción más interesante, pues está siendo desarrollada por una universidad que se ha comprometido a absorber los costos de desarrollo, y ofrecerla al precio más accesible posible.

Además, a diferencia de la compleja vacuna de Pfizer que requiere una superestructura de almacenamiento y distribución en ultrafrío, en este caso es una vacuna que solo requiere los procesos de refrigeración convencionales, por lo cual muchos países tenían gran parte de sus esperanzas en esta alternativa.

Pues de igual forma en este caso, se trata de una vacuna proveniente de un adenovirus, concretamente de chimpancé, un tipo de vacuna que ya ha sido ampliamente estudiado y desarrollado para el combate de otros virus, lo cual lucía como una opción menos arriesgada que la que ofrecen Pfizer y Moderna, quienes están desarrollando una vacuna tipo mRNA, la cual realiza una alteración del código genético, un procedimiento que nunca en la historia de la medicina ha logrado generar con éxito una vacuna; todos los intentos anteriores fueron descartados por los graves efectos secundarios producidos.

Por tales motivos, la expectativa sobre los resultados de Oxford-AstraZeneca eran mayúsculos; aunque el reto lucía complicado, más aún porque Pfizer, Moderna, así como también el Instituto Gamaleya de Rusia, ya se habían adelantado, afirmando que sus vacunas habían alcanzado un índice de efectividad superior al 90%.

Cuales fueron los resultados de la vacuna de Oxford-AstraZeneca

Otra cuestión que también ha marcado diferencia en el proyecto de vacuna que encabeza la prestigiosa universidad británica, en comparación con las farmacéuticas que compiten directamente en la carrera por la vacuna, es que en este caso no fue solo un comunicado de prensa, sino que aquí sí se presentaron los resultados, acompañados de un estudio científico revisado y publicado en una revista científica (The Lancet) con el rigor que este tipo de ejercicios implica.

No obstante que el plan original que se tenía, no resultaba en apariencia tan alentador: de las más de 5 mil personas que recibieron la vacuna en esta fase 3 conforme a lo planeado, es decir, mediante una dosis inicial, y luego, una de refuerzo un mes después, el índice de efectividad fue del 62%.

Si se compara esto, con una vacuna histórica, podría aparentar no ser un mal resultado; por ejemplo, la vacuna de la influenza, de acuerdo a datos del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU (CDC), tuvo en la temporada 2018-2019, una efectividad del 29%; y en los últimos 10 años, el promedio de efectividad no ha sido superior al 45%; incluso en algunos años, como el periodo 2014-2015, la vacuna de la influenza solo tuvo una efectividad del 19%, de acuerdo a datos oficiales. Sin embargo en este caso, los competidores no son vacunas históricas, sino las farmacéuticas que ya están prometiendo efectividades superiores al 90%, en la lucha contra el Covid-19; por lo cual el resultado de Oxford aparentaba ser un tanto catastrófico y casi un fracaso, en comparación con sus competidores.

Efectividad anual de la vacuna de la influenza (Datos CDC). Resulta paradójico que la vacuna de la influenza, a pesar de haber sido estudiada desde hace décadas, nunca ha alcanzado los niveles de efectividad que prometen las farmacéuticas para el Covid-19 en el lapso de unos cuantos meses.

No obstante que una situación bastante inusual, terminó cambiando el panorama para Oxford-AstraZeneca, pues “un error” en la administración de la dosis, generó que poco más de 2 mil personas (de las 8 mil que se tenían prospectadas), recibieran en su primera visita, solo media dosis de vacuna; es decir, una versión más atenuada.

De acuerdo a lo expresado por los directivos del proyecto, se dieron cuenta de esto, cuando este grupo de personas, presentaban síntomas mucho menores que el promedio; por lo cual revisaron qué estaba pasando, y encontraron que habían administrado dosis atenuadas al 50%.

Según la versión oficial que han manifestado, decidieron continuar adelante con el proceso, y administrarles a estas personas la dosis completa, después del mes, como estaba inicialmente previsto. Los resultados fueron sorprendentes, pues con este grupo de personas, la vacuna resultó tener una efectividad del 90%; alcanzando así, el rendimiento ofrecido por sus competidores.

Esto desde luego ha generado gran controversia; no se trataba naturalmente de un licuado, una sopa o una receta cualquiera; aún hay escepticismo acerca de cómo es posible que en un proyecto científico de tal importancia y envergadura, se cometiera un error tan grande, como el hecho de aplicar solamente media dosis a los voluntarios.

Entre los científicos que están cuestionando la veracidad de esta versión, se discute también la decisión de proseguir con el estudio como si nada; más aún que se trata de un proyecto que está corriendo también contra el tiempo. Es decir, si algo había salido mal, lo más normal era que hubieran inmediatamente corregido, buscado más voluntarios y continuar bien con el plan, conforme a lo planeado; no obstante que, extrañamente, dejaron que las cosas siguieran su curso, y en un sorprendente golpe de suerte, habrían encontrado –supuestamente– una receta que podría ser la clave para conducir al éxito su proyecto de vacuna.

Y subrayamos ese supuestamente, porque aún quedan muchas cuestiones por resolver; de entrada, los científicos aún no tienen claro como es posible haber obtenido mejores resultados con una dosis inicial atenuada; ya han explorado dos posibles respuestas. No obstante que lo más relevante de esto, es que ese grupo de personas a quienes le aplicaron la dosificación errónea, no solo son insuficientes para dar por concluyente el estudio, sino que tampoco abarcan todos los espectros poblacionales que se consideraban inicialmente.

De acuerdo a lo manifestado por el director del estudio, lo más probable es que tenga que realizarse una nueva investigación, más amplia y considerando todos los grupos poblacionales, para verificar si esta dosificación atenuada, realmente resulta efectiva, lo cual extendería por varios meses más la espera para tener lista su propuesta de vacuna.

Las dudas persisten

Cabe señalar también, que aunque Oxford-AstraZeneca sí publicaron ya los resultados de su estudio, no han liberado todos los datos acerca de este (afirmaron que lo harán cinco años después); es decir, se trata solo del resumen, el cual tampoco aclara algunas de las principales dudas al respecto de su propuesta.

Una de las más notables, es la referente a los efectos adversos; pues aunque reconocieron que 13 personas, presentaron reacciones graves, afirman que esto lo detallarán en una publicación posterior; únicamente se limitaron a decir que “de acuerdo a una recomendación independiente, se consideró que estos efectos no estaban relacionados con la vacuna, y por tanto se decidió continuar con las pruebas clínicas”. ¿Qué les pasó a estas personas que presentaron consecuencias graves, y cómo están seguros que la vacuna no fue la responsable? Son preguntas que aún falta también de responder de forma clara y convincente.

De igual forma destaca que a diferencia de Pfizer y Moderna, que solo aplicaron pruebas de detección de Covid a sus voluntarios con síntomas; en AstraZeneca estuvieron aplicando pruebas periódicas a todos los participantes, lo cual aparentaba ser una alternativa más completa y viable, pues además, esto habría permitido tener indicios de que se podría contener la propagación del virus; mientras que las alternativas mRNA, solo han manifestado tener capacidad para evitar que los síntomas se agraven.

De todas formas, parece que el resultado definitivo de esta carrera, aún está por verse.


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