Si el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, y sus respectivos aliados, no ha logrado llegar a su fin, esto se debe, principalmente, a que el gobierno de Kiev se ha negado a entregar la soberanía del óblast de Donetsk. El motivo central es que en esta región, aún bajo control ucraniano, se encuentran las ciudades históricas de Kramatorsk y Sloviansk, uno de los principales nodos poblacionales y de producción de Ucrania.
Se trata de un territorio que Rusia reclama y sobre el cual se ha manifestado decidida a devolver la soberanía reivindicada por la República Popular de Donetsk; lo cual pareciera también representar la victoria definitiva en el conflicto. No obstante, el enfrentamiento bélico parece estar llegando a un nuevo nivel: tras varios años de avances en el frente de batalla, Rusia ha alcanzado finalmente los límites de la hromada (municipio) de Kramatorsk. Esto representaría el inicio de lo que se anticipaba como la madre de todas las batallas en esta guerra.
Rusia estrecha el cerco sobre el Dombás
Desde que inició la Operación Especial en 2022, Rusia ha logrado avanzar gradualmente y ocupar las principales ciudades de este óblast, que desde 2014 estuvo parcialmente en manos ucranianas. El gran objetivo de toda esta operación era lograr el control total de Lugansk y de Donetsk. De Lugansk, Rusia ya tiene bajo su control más del 99 % del territorio. En Donetsk, en cambio, falta principalmente la región donde se encuentran estas metrópolis milenarias: Kramatorsk y Sloviansk.
Si las batallas por Bajmut o Pokrovsk fueron de dimensiones catastróficas, una batalla por Kramatorsk sería la disputa bélica más intensa que la humanidad haya visto en los tiempos modernos. En ella seguramente no solo entrará en juego la mejor maquinaria rusa, sino también toda la capacidad bélica de la OTAN, que continúa apoyando a Ucrania para tratar de mantener el control de unos territorios históricamente de tendencia prorrusa.
Kramatorsk, una ciudad con siglos de historia
Kramatorsk no es una ciudad más: se trata de una población histórica de la que incluso hay indicios de que estuvo habitada desde el Neolítico, aunque su historia moderna comenzó propiamente en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando el conde F. Taranov envió, desde Moscú, una primera misión para fundar aldeas en la zona.
Particularmente definitiva fue la construcción de una estación ferroviaria en 1868, hecho que terminó por acuñar el nombre de Kramatorsk, derivado de Kram-na-Tore, que significa literalmente «a orillas del Tor», el río que cruza la zona. En torno a esta estación comenzó a construirse una zona industrial que, con el tiempo, se convirtió en una gran ciudad industrial y metalúrgica, motor del crecimiento económico de la región.
Durante gran parte de su historia, Kramatorsk formó parte del Imperio Ruso y, por su gran valor estratégico, fue ocupada por los nazis en dos periodos durante la Segunda Guerra Mundial, hasta que fue liberada por el Ejército Rojo soviético el 6 de septiembre de 1943. Con la disolución de la URSS, pasó a formar parte del territorio ucraniano.
De las protestas de 2014 al control de Kiev
En Kramatorsk, como en muchas otras ciudades del oriente de Ucrania, tras el golpe de Estado perpetrado por la OTAN en 2014 —al que los sectores europeístas llaman Euromaidán— se desataron protestas en varias localidades de esa mitad del país, de mayor tendencia afín a Rusia.
En algunas regiones, como Crimea, donde la gran mayoría de la población era prorrusa, se permitió un proceso civil pacífico que en cuestión de días derivó en la separación de la península de Ucrania y su posterior adhesión a Rusia. No obstante, el ejército ucraniano y sus «titiriteros» de la OTAN enviaron toda la fuerza represora posible para tratar de apaciguar las protestas disidentes que estallaron en varias ciudades del Dombás.

De hecho, las fuerzas independentistas lograron mantener el control de Kramatorsk -y Sloviansk- durante algunos meses en 2014; sin embargo, tras una batalla en la que perdieron la vida decenas de personas, incluidos numerosos civiles, las fuerzas armadas de Kiev lograron replegar a los manifestantes y hacerse con el control de esta ciudad clave.
Desde entonces —concretamente desde julio de 2014— las Fuerzas Armadas de Kiev han mantenido el control de Kramatorsk, pese a que era uno de los principales nodos de tendencia prorrusa. Debido a esto, Rusia también se ha mostrado decidida a recuperar esta ciudad clave para la República Popular de Donetsk, entidad que se proclamó autónoma mediante referéndum en 2022.
El acecho a la ciudad
En horas recientes comenzaron a circular imágenes de un dron FPV ruso que alcanzó la enorme bandera ucraniana ubicada a las orillas de la ciudad. Se trata de un ataque simbólico que logró derribar la bandera y que parece representar una declaración de intenciones: la batalla de Kramatorsk ya habría comenzado.
Y es que, esta misma semana, los principales sistemas de geolocalización del conflicto han documentado que las Fuerzas Armadas rusas lograron ocupar la localidad de Vasyutynsk’ke, ubicada a tan solo unos 5 kilómetros del aeropuerto de Kramatorsk y que representa la última pequeña localidad antes de llegar a la gran ciudad.

De hecho, los límites geográficos del municipio de Kramatorsk coinciden precisamente con los de Vasiutinske, por lo que, por primera vez en lo que va del conflicto, las tropas rusas ya han empezado a pisar terreno en este municipio clave del Donbás.

Los rusos, ya no tienen ninguna otra población en el camino antes de que comiencen los combates directos, que podrían iniciarse precisamente en la zona del aeropuerto de Kramatorsk.
Este avance por el oriente es el más cercano a la ciudad, pero no es el único. En días recientes se ha confirmado también que Rusia ha logrado liberar la localidad de Petrivka, con lo cual se encuentra ya a escasa distancia de Druzhkivka, la única población de mayor tamaño que queda en el camino por el sur hacia Kramatorsk y que, de hecho, prácticamente ya se encuentra conurbada —a través de pequeñas localidades— con la gran urbe industrial de Kramatorsk.
Ucrania, que ha conseguido algunos contraataques exitosos más al sur, pareciera estar descuidando de algún modo esta zona, donde cabe recordar que los rusos afianzaron también, semanas atrás, el control de la importante ciudad de Kostiantynivka, lo cual ha ido estrechando el cerco hacia Kramatorsk y Sloviansk. Mientras los rusos no logren superar, en el norte, el cerco en torno a Lyman, parece que Sloviansk todavía no comenzaría a verse alcanzada, por lo que es posible que la madre de todas las batallas del Donbás empiece directamente en la ciudad de Kramatorsk.

La estrategia del cerco y lo que viene
De hecho, esta misma semana se reportaron también importantes ataques en puntos clave de la ciudad, incluida la planta Novokramatorsk (NKMZ), alcanzada por bombas rusas FAB en un lugar que, según el Ministerio de Defensa ruso, se estaba utilizando también para la producción de equipamiento de guerra.

Aunque es posible que la lucha directa por el centro de Kramatorsk no se libre hasta 2027, la estrategia rusa sigue avanzando y cerrando el cerco, aplicando un método similar al empleado en la lucha por otras grandes ciudades, como Bajmut, donde se buscó generar un cerco que aislara a la urbe y le impidiera seguir recibiendo abastecimiento.
Desde luego, la ciudad ya se encuentra desalojada en gran medida, y en cualquier momento podría ser objeto de ataques directos de mayor escala. Se trata de la batalla clave de la guerra entre Rusia y Ucrania, cuyo primer capítulo apenas comienza a escribirse en estos días.














