Israel viola cesa al fuego, y se desata otra vez la guerra en Medio Oriente, en plena semana del Mundial

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A pesar de que la semana pasada se había firmado finalmente un acuerdo de cese al fuego entre Israel y Líbano que parecía poder abrir paso a las negociaciones de paz en Oriente Medio, la sed de sangre del régimen sionista, y su afán por seguir aniquilando todo a su paso han provocado que las cosas se salgan de control una vez más, generándose múltiples ataques militares en escalada en las últimas horas e involucrando a varios países de la región. Todo esto a escasas horas de que dé inicio la Copa Mundial de la FIFA en Estados Unidos, país que también está siendo parte del conflicto armado.

La necedad israelí por más sangre

Aunque la presión del presidente Donald Trump —que había llegado hasta los insultos al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu— y la firme defensa de Irán de su soberanía habían logrado que Israel firmara un cese al fuego con Líbano, bastaron pocas horas para que el régimen del Estado judío rompiera el acuerdo y realizara una serie de ataques, desde unas horas después de que se había firmado el acuerdo.

Desde luego, las fuerzas de Hezbolá no se quedaron con los brazos cruzados y respondieron con cohetes contra posiciones israelíes. Su líder, el secretario general Naim Qassem, calificó el 4 de junio el pacto anunciado por Washington como «una capitulación, una derrota y la consecución de los objetivos del enemigo», resultado de negociaciones que describió como «absurdas, humillantes y vergonzosas para Líbano». Además, exigió que para integrarse al acuerdo de cese al fuego, el régimen israelí retirara todas sus tropas de la invasión que mantiene en curso en territorio libanés.

Israel se negó a retirarse, como también se sugería en el acuerdo de cese al fuego, y respondió con más ataques militares, incluso contra la capital libanesa Beirut y también contra Bekaa, dejando múltiples muertos y decenas de heridos, atacando una vez más zonas civiles.

Entre el 5 y el 6 de junio continuaron los ataques israelíes en áreas de Nabatieh y la ciudad milenaria de Tiro, dejando víctimas civiles y militares libanesas.

Posteriormente se registraron también nuevos y fuertes ataques israelíes en los suburbios densamente poblados de Beirut; generando así una nueva ola de destrucción y víctimas civiles.

Irán, con Líbano

Cabe recordar que Irán se negaba a avanzar hacia un acuerdo definitivo de paz con Estados Unidos mientras no se respetara también el cese al fuego integral con Líbano, su aliado en este conflicto. Ante los continuos ataques israelíes sobre territorio libanés, Irán intervino de forma contundente con importantes operaciones militares, algunas de las cuales alcanzaron zonas de Tel Aviv y también bases militares estadounidenses en la región.

Se trató de una serie de acciones que vinieron a reiterar que Irán estaba dispuesto a continuar su defensa militar si el régimen sionista no detenía sus hostilidades.

En días recientes los ataques mutuos han venido escalando en intensidad, llegando ya a desbordarse de forma significativa.

El helicóptero Apache y la respuesta estadounidense

La noche del lunes 8 de junio, un helicóptero de combate AH-64 Apache del Ejército de Estados Unidos se estrelló en la zona del Estrecho de Ormuz. Se trata de un vehículo militar de avanzada altamente costoso, cuya caída provocó una airada reacción del propio Trump, quien amenazó con fuertes represalias militares.

Irán no se adjudicó directamente el derribo del helicóptero. No obstante, a través de un comunicado emitido este 9 de junio, el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi reiteró que el Estrecho de Ormuz no es aguas internacionales, sino un espacio compartido entre Irán y Omán, y señaló que las fuerzas extranjeras en las proximidades del territorio iraní están expuestas constantemente a riesgos por sus propios errores, accidentes o por verse atrapadas en el fuego cruzado. En ese sentido, sugirió que ese pudo haber sido el motivo de la caída de la aeronave estadounidense y que para minimizar los riesgos, la mejor solución para las fuerzas extranjeras sería abandonar la zona lo antes posible, pues nunca será un entorno hospitalario para una presencia hostil.

Araghchi también señaló que aunque Irán prefiere el lenguaje de la diplomacia, sus valientes guerreros han demostrado al mundo que saben hablar otros idiomas también, reiterando así la capacidad de respuesta militar de Teherán.

La escalada se desborda: ataques cruzados en toda la región

A pesar del llamado iraní a la diplomacia, este martes el gobierno de Estados Unidos lanzó ataques contra objetivos militares en Irán, ordenados directamente por Trump y descritos por el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) como una «respuesta proporcionada».

La televisión estatal iraní reportó explosiones y actividad de defensa aérea a lo largo de la costa del Golfo Pérsico, incluyendo las localidades de Bandar Abbas, Qeshm y Sirik.

Funcionarios estadounidenses confirmaron al medio Fox News que los objetivos incluyeron las bases navales iraníes de Sirik, Jask y Bandar Abbas, así como ataques sobre las ciudades de Minab y Qeshm, siendo el principal objetivo los sistemas de defensa aérea y de radar iraní en esa zona del Estrecho de Ormuz.

Los ataques afectaron además las instalaciones de suministro de agua de la provincia de Hormozgan, dejando a la población civil sin agua potable.

Irán se defiende

Ante la agresión militar y las omisiones al llamado de Irán para retomar la vía diplomática, el canciller iraní emitió posteriormente este martes un nuevo mensaje, haciendo ya un llamado explícito a evacuar la zona: «A pesar de sus derrotas en el campo de batalla, Estados Unidos optó por probar nuestra determinación. Nuestras poderosas fuerzas armadas no dejarán sin respuesta ningún ataque o amenaza. Abandonen nuestra región si quieren estar a salvo. La historia del Golfo Pérsico tiene muchos capítulos sobre los fatales destinos de los intrusos foráneos».

El duro llamado iraní a abandonar de inmediato el Golfo Pérsico estuvo acompañado simultáneamente de nuevos ataques contra bases estadounidenses en la zona.

Se confirmaron ataques en una base aérea en Bahrein y en Jordania, donde habrían impactado incluso los hangares de los F-35 estadounidenses.

De forma paralela, sonaron las alarmas en Kuwait ante la detección de drones iraníes, y también circularon imágenes del derribo de un dron estadounidense MQ-9 Reaper en la provincia de Bushehr, señal de que Irán ha iniciado su ofensiva defensiva con nuevos ataques contra bases militares estadounidenses en Medio Oriente.

La sombra del genocidio se extiende a Líbano

De forma paralela, Israel anunció nuevos ataques tanto contra Irán como contra Líbano, según documentó el Times of Israel citando al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el teniente general Eyal Zamir, quien advirtió que vienen fuertes operaciones militares en ambos frentes.

Zamir reconoció además que Israel no tiene intenciones de detenerse en Líbano y que continuará su avance e invasión por tierra, lo que ya ha generado una situación catastrófica que evoca el genocidio que los sionistas están cometiendo en Gaza y que ahora comienzan también a perpetrar en diversas regiones del sur del Líbano.

La situación geopolítica se encuentra en alerta máxima. No se tiene claro cuál podría ser el límite de estos ataques ni existe un panorama definido para alcanzar una resolución del conflicto. Por el contrario, todo apunta a una mayor escalada, que genera un escenario de altísimo riesgo en el momento preciso en que uno de los participantes de este conflicto militar está por ser sede de la Copa del Mundo de Fútbol, donde paradójicamente también participa la selección de Irán. Todo ello reitera una vez más a este Mundial de la FIFA y su Premio de la Paz, como un mundial de la infamia, la guerra y la ignominia.


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