Finalmente, esta semana los kurdos de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y el gobierno yihadista sirio, encabezado por Abu Mohammed al-Jolani, hoy autodenominado Ahmed al-Sharaa, pusieron el sello final al largo conflicto de guerra civil con participación internacional que comenzó en marzo de 2011 y que, finalmente, en agosto de 2026, termina de reunificar prácticamente la totalidad del territorio sirio.
Fueron largos años de guerra y conflicto y, aunque desde diciembre de 2024 había terminado la batalla de mayor intensidad, es hasta esta semana cuando se hace oficial la disolución del territorio que estaba bajo control de los kurdos (Fuerzas Democráticas Sirias o FDS), así como de sus organizaciones paramilitares; abriendo paso así a la unificación del régimen encabezado por el exterrorista y yihadista al-Jolani, líder de la agrupación yihadista Hay’at Tahrir al-Sham (HTS); el denominado «gobierno de transición».

Un terrorista en el poder
Al-Jolani, años atrás, llegó a ser calificado como «terrorista», con recompensa activa por parte los EEUU; siendo líder del grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), abiertamente declarado yihadista y suní, quien encabezó a las HTS, quienes en conjunto con el «Ejército Libre Sirio», fueron mermando a las fuerzas leales a Al-Assad.
🇸🇾🇺🇸 BREAKING! Washington has informed Hay'at Tahrir al-Sham leader Abu Muhammad Al-Jolani that it will not continue to offer $10 million reward for his capture. – United States Assistant Secretary of State Barbara Leaf
He has been fully reformed! pic.twitter.com/UziFcI9yQP
— DD Geopolitics (@DD_Geopolitics) December 20, 2024
Las HTS de Al-Jolani, esencialmente se formaron a partir de la integración de varias organizaciones yihadistas, entre ellas el Frente Al Nusra, que era esencialmente la filial oficial de al-Qaeda en Siria. Durante años reclutaron a mercenarios de diversas partes del mundo, y llegaron a ocupar por la vía militar una amplia proporción de Siria en la primera parte de la guerra civil, manteniendo como base la ciudad de Idlib.
Las acciones extremadamente violentas del Frente Al Nusra contra minorías, también los llevaron a ser designados como «organización terrorista», no solo por la ONU, sino incluso por los EEUU.
No obstante todo esto ahora está siendo pasado por alto por occidente, desde donde se aplaude y se prestan a dar por hecho el discurso conciliador de al-Jolani, ahora denominado al-Sharaa, quien se ufana de representar la unidad y de ser alguien que respetará a las diferentes minorías de Siria.
Syrian President Ahmad al-Sharaa:
After the removal of obstacles and the lifting of sanctions, we have not reached the end.
Rather, we are at the beginning of a long and sustainable road—one filled with dignity, pride, renaissance, construction, reconstruction, development,… pic.twitter.com/MCO8HITsmu
— Clash Report (@clashreport) August 26, 2026
Esto, desde luego, solo queda en el discurso, toda vez que desde que asumió el poder el régimen de al-Jolani, se han venido documentando múltiples masacres, torturas y agresiones sectarias en Siria, tanto por organizaciones internacionales como por periodistas en el territorio.
Tal es el caso de Vanessa Beeley, quien ha realizado múltiples trabajos documentales recabando testimonios de los habitantes de Siria y relatando el terror que han afrontado tras la irrupción del régimen yihadista encabezado por el nuevo gobierno «de transición», donde se describen con lujo de detalle masacres, desapariciones, acciones de esclavitud y tortura cometidas por las fuerzas armadas leales al régimen islamista radical.
Un triunfo del imperialismo occidental
El acuerdo alcanzado esta semana entre kurdos y yihadistas representa el triunfo para el imperialismo promovido desde Occidente y, concretamente, desde Estados Unidos y la OTAN; quienes finalmente ven su sueño hecho realidad y logran imponer a un títere yihadista en el gobierno, asumiendo el control casi absoluto del territorio bajo una sola administración, y concretando así los objetivos planteados al inicio, para acabar con la soberanía y multiculturalidad de Siria.
El gobierno de Bashar al-Assad, donde se habían respetado las religiones y diferencias éticas, y uno de los pocos que no tenía sometido su sistema financiero a la banca internacional —globalista—, resistió durante años de forma heroica; no obstante que tras quedarse sin el apoyo militar de Rusia —que por la Operación Especial en Ucrania tuvo que abandonar Siria en 2022— y tras la retirada de Irán —en 2024—, no pudo detener la embestida coordinada por los múltiples frentes militares apoyados tácitamente desde Occidente.
Las fuerzas paramilitares de las HTS, que no eran otra cosa que yihadistas impulsados por intereses occidentales, junto con el asedio de los grupos kurdos de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) —que recibió apoyo militar directo de Estados Unidos—, invadieron y ocuparon en conjunto la parte noreste del territorio sirio, incluidos los principales campos petroleros, despojando así al gobierno sirio de uno de los principales motores de su economía y preparando gradualmente la caída del gobierno sirio soberano y la imposición de intereses internacionales.

Rojava: la máscara kurda y su papel como instrumento de Washington
Los kurdos, que además navegaron con bandera supuestamente revolucionaria y pseudo «feminista» quienes montaron la farsa de estado denominada Rojava, contaron incluso con el apoyo de hipócritas organizaciones de una supuesta izquierda internacional. Pero finalmente, esta semana se quitaron la máscara de lo que siempre fueron: cómplices del régimen de Estados Unidos, y un instrumento para la destrucción de la soberanía siria.
Los kurdos pretendían hacer lo que solo una abominación como Israel ha logrado: crear un estado exclusivamente étnico, segregando a otras etnias de este territorio sirio. Un discurso que no solo sonaba peligroso en la teoría, sino que en la práctica también propició un conflicto de proporciones catastróficas, siendo aliciente clave del conflicto bélico que provocó la muerte de más de 100 mils soldados sirios y más de 70 mil milicianos, además de la muerte y desplazamiento de decenas de miles de civiles en Siria.

Los kurdos reclamaban un supuesto paso ancestral en este territorio y, aunque históricamente hay vestigios de que llegaron a ocupar alguna pequeña parte del noreste de Siria, en realidad jamás tuvieron nada que ver con el territorio hasta donde llegaban los campos petroleros. No obstante, en alianza militar con el ejército de los Estados Unidos, no solo se impusieron para ocupar todo ese territorio, sino que durante años se mantuvieron saqueando el petróleo y los recursos naturales de esta región siria.
Rojava, en realidad, nunca tuvo la intención de ser un verdadero estado soberano revolucionario, y esta semana se exhibió como lo que siempre tuvo la intención de ser: un simple instrumento imperialista para la destrucción de naciones soberanas y la imposición de intereses occidentales.
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Mientras aniquilaban económicamente a Siria en el sector oriental, el avance de la oposición siria —con respaldo directo del ejército de Turquía, los Hermanos Musulmanes y otras organizaciones como Jaysh al-Islam y Hizb ut-Tahrir— mantuvo una embestida militar que gradualmente fue socavando la resistencia siria.
El acuerdo de disolución y las promesas hacia los kurdos
Cabe señalar que las FDS ya se venían replegando del territorio desde hace meses, después de que EEUU de facto les retiró el apoyo militar que mantuvieron durante años, y donde abiertamente fueron gestionando y preparando a los kurdos para llegar al acuerdo en el que finalmente se terminarían entregando a la administración del —yihadista— «gobierno de transición».
Finalmente fue este 25 de agosto, en Damasco, que se anunció y firmó la disolución formal no solo de Rojava, sino también de las Fuerzas Armadas de las FDS, comandadas por Mazloum Abdi, quien confirmó el fin de la organización militar, así como también de la Administración Autónoma, abriendo así paso de facto a que el régimen de al-Jolani tenga el control total del territorio.

Desde luego, esto también incluyó una serie de privilegios para los kurdos, quienes serán recordados por su infame e histórico apoyo al golpe de Estado yihadista.
Entre los acuerdos destaca que se garantizó a todos los kurdos y sirios el derecho a la representación y participación en los procesos políticos y en todas las instituciones del Estado; además, se integrará a las instituciones civiles y militares del noreste de Siria como parte de la administración del Estado sirio, incluidos cruces fronterizos, aeropuertos y campos petroleros y de gas. También se garantiza, supuestamente, el retorno de todos los desplazados sirios a sus localidades y aldeas de origen, con protección del Estado.
La cuestión israelí
Aunque ahora Siria se ha unificado en gran medida, aún hay dos territorios al sur que se encuentran bajo dominio de otras entidades.
Cabe recordar que Israel, además de la ocupación de los Altos del Golán, también mantiene una ocupación en la zona suroccidental de Damasco, a la cual ingresó por la fuerza militar en el marco del conflicto y donde permanece bajo el pretexto de que aún continúan amenazas hacia su territorio, asegurando que se trata de una zona de amortiguamiento por seguridad.

El otro territorio es también una ocupación de facto al sur de Damasco, alrededor de la población de As-Suwayda, que desde hace años está bajo control de facto de las minorías drusas. Los drusos encontraron en Israel a su principal aliado, y es también el motivo por el cual han logrado mantener la autonomía y el control de este territorio, toda vez que también reciben apoyo militar y de inteligencia de la entidad sionista, que mantiene así dos tentáculos listos para que en cualquier momento pueda oficializarse también el avance hacia Damasco. No obstante, en todo caso no es necesario de momento, ya que al-Jolani también ha ratificado su total docilidad hacia los intereses de Occidente.
Celebración internacional y resistencia persistente
De ahí también que en países occidentales, desde Donald Trump hasta Emmanuel Macron, estén celebrando este anuncio histórico para Siria, que representa la derrota absoluta y definitiva de las fuerzas del ejército sirio y la asunción y triunfo definitivo del sector yihadista respaldado por el imperialismo de la OTAN.
Un día triste para Siria que, no obstante, seguramente continuará resistiendo de algún modo. Aún existen, de forma segregada, organizaciones como el Frente de Resistencia Islámico en Siria, que también envió un mensaje reiterando que continuará la resistencia:
«Oh, pueblo libre de Jabal al Arab y de todos los rincones de Siria. La salvación no vendrá buscando fortaleza en un usurpador ocupante, sino a través de una solidaridad popular y nacional integral, aislando esas voces traidoras y fortaleciendo la opción de la resistencia hasta que todo el territorio sirio esté libre de sionistas y sus aliados. Y que aquellos que han obrado mal sabrán a qué tipo de recompensa serán devueltos. 25 de agosto de 2026.»














