La universidad reconoció a 10 proyectos y otorgó siete menciones especiales durante la Noche de la Ciencia Abierta para la Transformación, celebrada en la Cineteca Mexiquense, donde se destacó el acceso abierto al conocimiento como pilar de la Transformación Universitaria
Toluca, EdoMéx. — La ciencia cobra mayor sentido cuando sus resultados trascienden los espacios académicos y se convierten en herramientas para mejorar la vida de las personas. Con esa premisa, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) celebró la Noche de la Ciencia Abierta para la Transformación, un evento en el que entregó por primera vez el Premio UAEMéx a la Ciencia como Bien Público 2026, dirigido a reconocer investigaciones con incidencia y retribución social.
La ceremonia se realizó en la Cineteca Mexiquense, donde la rectora Martha Patricia Zarza Delgado entregó reconocimientos y estatuillas a representantes de los 10 proyectos ganadores, además de siete menciones especiales, por sus aportaciones a la generación y democratización del conocimiento. El evento reunió a integrantes de la comunidad universitaria y representantes de los ámbitos cultural y científico.
La semilla del conocimiento
Durante la ceremonia se proyectó el filme La Semilla del Conocimiento. Del maíz nativo y la ciencia como bien común, una producción audiovisual realizada por la Secretaría de Ciencia de la UAEMéx que aborda el conocimiento desde una perspectiva colectiva y de beneficio social. La proyección sirvió como marco simbólico para una jornada que buscó reivindicar el papel de la ciencia como herramienta de transformación.
Zarza Delgado afirmó que la ciencia abierta constituye uno de los pilares de la Transformación Universitaria, al impulsar que el conocimiento científico, humanístico y tecnológico llegue a más personas y contribuya al bienestar social. Explicó que esta visión, incorporada al Proyecto de Reforma a la Ley de la Universidad, promueve el acceso abierto, el multilingüismo y la valoración de la investigación local. A través del premio, la institución reconoce a integrantes de su comunidad cuyos proyectos fortalecen la democratización del conocimiento y generan beneficios sociales de manera responsable e incluyente.
Un reconocimiento sin precedentes en el país
La secretaria de Ciencia de la UAEMéx, Arianna Becerril García, destacó que esta primera edición representa un acontecimiento sin precedentes en el país, pues reconoce a la ciencia desde su vocación de servicio público y su capacidad para contribuir al bienestar colectivo. Subrayó que el conocimiento debe concebirse como un bien público y común que pertenece a la humanidad, por lo que consideró fundamental garantizar el acceso a las publicaciones científicas, los datos y los recursos educativos, además de fomentar el diálogo de saberes con comunidades y pueblos originarios como parte del ejercicio de la soberanía epistémica.
Por su parte, la secretaria de Cultura y Turismo del Gobierno del Estado de México, Nelly Minerva Carrasco Godínez, señaló que la ciencia, al nutrirse de las perspectivas cultural y humanística, se convierte en una herramienta pública para impulsar la libertad, la equidad y el desarrollo comunitario, al tiempo que favorece el acceso al conocimiento. Refrendó el compromiso del gobierno estatal, encabezado por Delfina Gómez Álvarez, de trabajar coordinadamente con la UAEMéx para construir una sociedad mexiquense más libre, justa y plenamente humana.
Redalyc y la defensa del acceso abierto
La rectora también destacó que el premio permite visibilizar el trabajo científico que se desarrolla en la institución, particularmente el de las mujeres, y fortalece espacios para dialogar, debatir y colaborar en favor del desarrollo humano desde una perspectiva de cercanía e inclusión. Asimismo, reconoció a Redalyc como una plataforma pionera en el impulso del acceso abierto a la producción científica, cuya infraestructura pública contribuye a preservar la bibliodiversidad y la soberanía del conocimiento.
«La Universidad Autónoma del Estado de México, orgullosamente pública, entrega sus saberes a las y los mexiquenses, porque una sociedad que accede al conocimiento y se beneficia de él, es una sociedad más libre y con mayores oportunidades», puntualizó Zarza Delgado.
Becerril García reiteró que la Transformación Universitaria mantiene su compromiso con una ciencia colaborativa, incluyente y al servicio del bien común. Enfatizó que el conocimiento no debe entenderse como una mercancía, sino como una creación colectiva que debe circular libremente para transformar realidades.
A la Noche de la Ciencia Abierta para la Transformación asistieron también el subdirector del Sistema Nacional de Publicaciones Científicas y Humanistas de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Pedro Ovando Vázquez; el director general del Instituto de Investigación y Capacitación Agropecuaria, Acuícola y Forestal del Estado de México, Everardo Lovera Gómez; y el director general del Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología, Víctor Ávila Akerberg.
Por qué esto importa
Durante décadas, la ciencia en México se ha medido con parámetros que privilegian la publicación en revistas extranjeras y la acumulación de citas, dejando en segundo plano su impacto real en la vida de las comunidades. El Premio UAEMéx a la Ciencia como Bien Público 2026 rompe con esa lógica al reconocer investigaciones que no solo generan conocimiento, sino que lo devuelven a la sociedad en forma de soluciones concretas. Que una universidad pública estatal lidere este tipo de reconocimiento es una señal de que la ciencia puede ser, ante todo, un instrumento de justicia social. La proyección del filme sobre el maíz nativo y la ciencia como bien común no es casual: en un país donde la soberanía alimentaria y el conocimiento ancestral han sido históricamente subordinados a intereses corporativos, reivindicar el diálogo de saberes con los pueblos originarios es un acto de soberanía epistémica. Además, al incorporar la ciencia abierta al Proyecto de Reforma a la Ley de la UAEMéx, la institución no solo se adapta a las tendencias internacionales, sino que las traduce en un marco jurídico propio, adaptado a las necesidades del Estado de México. La nota importa porque documenta que el conocimiento, cuando se concibe como un bien público y no como una mercancía, puede convertirse en una herramienta de transformación social. Y en un estado con las desigualdades del mexiquense, eso no es un lujo: es una necesidad.














