Este viernes China alcanzó un hito en su programa espacial al recuperar de forma controlada la primera etapa de un cohete tras un lanzamiento orbital. El logro coloca al país entre las naciones capaces de reutilizar componentes de lanzadores de gran potencia, una tecnología que busca reducir costos y aumentar la frecuencia de los lanzamientos.
El cohete Long March 10B despegó a las 12:15 horas (tiempo local) desde el Centro de Lanzamiento Comercial de Hainan, ubicado en la isla del mismo nombre, al sur de China. Tras la separación de etapas, la segunda continuó su misión y colocó un satélite en la órbita prevista.
Aproximadamente seis minutos después de la separación, la primera etapa realizó un descenso controlado, encendió nuevamente sus motores para la maniobra final y fue recuperada de manera vertical sobre una plataforma marítima en el Mar de China Meridional.
Sistema de recuperación con ganchos
A diferencia de otros vehículos reutilizables que utilizan patas de aterrizaje, el Long March 10B empleó un sistema basado en ganchos de aterrizaje. Cuatro ganchos ubicados en la base del propulsor se sujetaron a una red flexible de cables tensionados instalada sobre el buque de recuperación Linghangzhe («Navegador» o «Pathfinder»).
La plataforma, con 144 metros de eslora y equipada con un sistema de posicionamiento dinámico, absorbió el impacto mediante mecanismos hidráulicos diseñados para estabilizar la etapa durante la recuperación.
Este método elimina la necesidad de incorporar patas desplegables, lo que reduce la masa del vehículo y permite incrementar su capacidad de carga útil. La primera etapa forma parte de un cohete de dos etapas con un núcleo de cinco metros de diámetro y una masa aproximada de 760 toneladas al momento del despegue.
Un avance para el programa espacial chino
Se trata de la primera ocasión en que China recupera con éxito la primera etapa de un cohete de clase orbital. La operación valida tecnologías relacionadas con lanzadores reutilizables y representa un paso importante para el desarrollo de este tipo de sistemas.
El Long March 10B está diseñado para misiones comerciales y de exploración, con capacidad para colocar al menos 16 toneladas en órbita terrestre baja en su configuración reutilizable. Las autoridades espaciales chinas han señalado que prevén reutilizar esta misma primera etapa en otro lanzamiento antes de concluir 2026.
Impacto de la reutilización
La reutilización de etapas busca disminuir los costos de fabricación de nuevos componentes y hacer más eficientes las operaciones de lanzamiento.
Con el éxito de su vuelo inaugural, el Long March 10B demuestra el avance de China en el desarrollo de cohetes reutilizables, una tecnología que forma parte de la evolución de los sistemas modernos de acceso al espacio y que respaldará futuras misiones comerciales y de exploración.














