En las profundidades del bosque tropical de la cuenca del Congo, un equipo internacional de investigadores describió formalmente una nueva especie de mono colobo. El hallazgo, publicado este miércoles en la revista científica PLOS One, representa apenas el quinto nuevo mono africano identificado en los últimos 75 años y pone de relieve la riqueza biológica de la región, incluso en áreas exploradas durante décadas.
El camino hacia el descubrimiento
El reconocimiento científico de Colobus congoensis comenzó en 2008, cuando investigadores de la Lukuru Wildlife Research Foundation captaron una imagen parcial de un primate no identificado durante expediciones en la zona del interfluvio Lomami-Lualaba, en el centro-este de la República Democrática del Congo (RDC). La fotografía, tomada desde atrás, no permitió una identificación concluyente.
En 2018 se obtuvo una imagen frontal más nítida que reveló rasgos distintivos, lo que dio paso a un esfuerzo sistemático de investigación. Entre 2018 y 2022, los equipos registraron 114 observaciones del animal en un área estimada de 1 mil 700 kilómetros cuadrados dentro del Parque Nacional Lomami y su zona de amortiguamiento.
Las expediciones reunieron a exploradores naturalistas congoleños, guardaparques del Institut Congolais pour la Conservation de la Nature (ICCN) y colaboradores internacionales, quienes recorrieron extensas áreas de bosque sin senderos.
En abril de 2021, oficiales del ICCN confiscaron tres especímenes —dos hembras adultas y un macho— a cazadores en la zona de amortiguamiento. Estos ejemplares, junto con observaciones de campo, entrevistas con comunidades locales y análisis de laboratorio, aportaron las evidencias necesarias para la descripción formal de la especie.
Las características del Likweli
Colobus congoensis, cuyo nombre común recomendado es Likweli —término utilizado por el pueblo Balanga—, es un mono colobo de tamaño relativamente pequeño. Tiene un peso aproximado de 7 kilogramos y una longitud cercana a 1.2 metros, desde la nariz hasta la punta de la cola.
Presenta un pelaje negro brillante con apariencia de capa sobre los hombros y una cola larga. Su rasgo más distintivo es un parche de color naranja crema alrededor de la boca, el filtrum y parte de las alas nasales inferiores, sobre una cara predominantemente negra. Los machos poseen un parche perianal blanco cubierto de pelo fino, mientras que en las hembras esa zona carece de pelaje.
Los investigadores John A. Hart, Junior D. Amboko, Kate M. Detwiler, Julia L. Arenson, Eric J. Sargis y Christopher C. Gilbert confirmaron su pertenencia al género Colobus mediante análisis morfológicos, genéticos y acústicos. Sus rugidos son similares a los de otras especies del género, aunque presentan diferencias estructurales.
Una especie con un antiguo linaje evolutivo
Los análisis genéticos indican que C. congoensis es el taxón hermano de Colobus satanas, especie distribuida a más de mil 200 kilómetros de distancia, en África occidental y central.
Las estimaciones sitúan la separación evolutiva entre ambas especies hace aproximadamente 4.7 a 5.8 millones de años, uno de los procesos de divergencia más antiguos identificados dentro del linaje de los colobos.
El Likweli habita principalmente en el dosel de bosques altos y cerrados, sobre suelos arcillosos profundos e islas de bosque terra firme. Forma grupos pequeños, con un promedio de 6.2 individuos, y suele asociarse con otras especies de colobinos como Piliocolobus parmentieri y Colobus angolensis.
Los investigadores también destacaron su comportamiento discreto. De las 52 aldeas consultadas en la zona de amortiguamiento, únicamente en ocho los habitantes reconocieron y describieron correctamente al animal, al que también llaman «kasaba nkoni», expresión que significa «sacudidor de ramas».

Importancia científica y retos para su conservación
El descubrimiento se produjo en la misma región donde parte del equipo participó en la identificación del lesula (Cercopithecus lomamiensis) en 2012, lo que refuerza el valor del Parque Nacional Lomami, con una superficie de 8 mil 874 kilómetros cuadrados, como refugio de biodiversidad endémica.
Debido a su distribución restringida, el aparente reducido tamaño de su población y las amenazas derivadas de la caza y la transformación del hábitat, los autores proponen clasificar provisionalmente a la especie como En Peligro (Endangered) conforme a los criterios de la Lista Roja de la UICN.
Entre las principales prioridades de conservación señalan el fortalecimiento de la protección del parque y la colaboración con las comunidades locales para evitar la caza de la especie.
Los especímenes de referencia fueron depositados en colecciones científicas, entre ellas la del Yale Peabody Museum, mientras que los datos completos se encuentran disponibles en el artículo publicado por PLOS One.
El descubrimiento del Likweli demuestra que los bosques de la cuenca del Congo continúan albergando especies desconocidas para la ciencia. El trabajo conjunto de investigadores, guardaparques y comunidades locales permitió documentar esta nueva especie, cuya descripción amplía el conocimiento sobre los primates africanos y refuerza la importancia de conservar los ecosistemas donde aún persisten hallazgos de gran valor biológico.














