El rock persiste como expresión cultural y de inconformidad social: especialista de la UAEMéx

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A más de medio siglo de algunos de sus episodios más emblemáticos, el rock conserva presencia entre distintas generaciones gracias a su capacidad para transformarse, incorporar nuevas corrientes y mantener vínculos con expresiones de identidad y cuestionamiento social, señaló Rodrigo Marcial Jiménez, profesor e investigador de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).

Para el antropólogo, el género trasciende el ámbito musical, pues también se consolidó como una manifestación cultural, una industria y una expresión histórica de inconformidad, cuya evolución ha estado relacionada con los cambios sociales de cada época.

Del blues al rock moderno

Los antecedentes del rock se encuentran en las comunidades afroamericanas del sur de Estados Unidos, particularmente en zonas como Mississippi y Chicago, donde el blues constituyó uno de los principales puntos de partida para una transformación musical que posteriormente incorporaría al rhythm and blues y al rock and roll.

Marcial Jiménez explicó que estas etapas no deben confundirse, ya que corresponden a distintos momentos de un proceso histórico y cultural que terminó dando forma al rock contemporáneo.

La evolución del género se aceleró durante las décadas siguientes, con fenómenos como la invasión británica, encabezada por agrupaciones como The Beatles, y el movimiento hippie, que vinculó la música con nuevas formas de expresión juvenil.

Uno de los momentos decisivos llegó en 1969 con Woodstock, festival que reunió a miles de jóvenes y convirtió al rock en uno de los símbolos culturales de aquella generación. En el encuentro participaron artistas como Jimi Hendrix, Joan Baez, The Who y Carlos Santana, cuya presencia contribuyó posteriormente a su proyección internacional.

Una expresión ligada a la inconformidad

De acuerdo con el investigador, el desarrollo del rock estuvo acompañado por movimientos sociales, conflictos bélicos y cuestionamientos al orden establecido. La oposición a la Guerra de Vietnam y la contracultura asociada con el movimiento hippie son algunos ejemplos de esa relación.

La inconformidad no se expresó únicamente mediante las canciones. También se manifestó en la vestimenta, los estilos de vida, el cabello, las motocicletas y otros elementos que terminaron formando parte de la identidad de diversas generaciones.

Con el crecimiento de la radio, los discos de vinilo y los programas especializados, el rock dejó de ser solamente un estilo musical para convertirse en un fenómeno cultural e industrial, con compañías discográficas y una creciente influencia en el imaginario juvenil.

Avándaro y la identidad del rock mexicano

En México, el Festival de Avándaro representó uno de los episodios fundamentales para el desarrollo del rock nacional y latinoamericano. Aunque las agrupaciones mexicanas recibieron una fuerte influencia de la música anglosajona, la incorporación del español permitió construir una expresión más vinculada con la realidad local.

Bandas como Three Souls in My Mind —posteriormente El Tri—, Caifanes, Maldita Vecindad y Santa Sabina comenzaron a abordar en sus canciones aspectos de la vida cotidiana, la cultura popular, las ciudades y distintas problemáticas sociales.

Sin embargo, después de Avándaro el género enfrentó un periodo de estigmatización. Ante las restricciones y la falta de espacios formales, numerosos grupos y seguidores encontraron refugio en los llamados hoyos fonquis, sitios donde continuaron desarrollándose encuentros relacionados con el rock.

Nuevas corrientes mantienen vigente al género

El especialista de la UAEMéx consideró que la permanencia del rock se explica, en parte, por su constante diversificación. A lo largo de su historia han surgido vertientes como el hard rock, rock progresivo, metal, psicodelia, punk y rock industrial, entre otras.

La existencia de festivales multitudinarios, conciertos en estadios y nuevas agrupaciones constituye, desde esta perspectiva, una muestra de que el género continúa encontrando públicos y formas de expresión distintas.

Para Marcial Jiménez, mientras haya personas que recurran al rock para expresar identidad, inconformidad o pasión por la música, este seguirá formando parte de la cultura contemporánea y adaptándose a las generaciones que lo incorporen a sus propias experiencias.

 

Con información de Mayra Martínez. Fotógrafos: Orlando Tenorio y Daniel Quiroz/DGC UAEMéx


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