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Si Cervantes y Shakespeare vivieran no hubieran ido al XLIV Festival Internacional Cervantino

Félix Morriña/Foto: Rafael Montero

Por razones diversas, principalmente laborales y compromisos acordados con el Festival Internacional de Arte y Cultura Quimera de Metepec, no pude estar el pasado trienio en Guanajuato para presenciar lo mejor de las bellas artes en el Festival Internacional Cervantino (FIC). Ahora que tuve oportunidad de estar en el Bajío, me reencontré con entrañables camaradas, excelentes colegas y amistades a quienes les guardo respeto y admiración.

Por ese simple hecho, valió la pena sentir nudos en la garganta, sentir nostalgia extrema, beber mezcal, vino, whisky, comer bien y descansar lo suficiente, porque no da tiempo para mucho. Apenas alcanzó para dar furtivos abrazos y admirar bellezas por doquier. Termina uno con tortícolis y ansiosos deseos. Todo junto en un coctel de emociones y sentimientos encontrados buscando mis pasos, siguiendo mi alma.

Sólo estuve el último fin de semana, fui para presenciar la clausura y algunos eventos que llamaron mi atención. Me bastó saber que la programación no estuvo a la altura de los 400 años de las muertes de William Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra, los dos más grandes genios de la literatura universal, a quienes estaba dedicada esta edición 44 de este año.

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La clausura estuvo a cargo de una “compañía de danza contemporánea” gringa llamada Artrageous en la explanada de la Alhóndiga de Granaditas la noche del domingo 23 de octubre. Muchos de los colegas y algunos conscientes estábamos de acuerdo de que ese “espectáculo” no era para cerrar con broche de oro uno de los mejores festivales culturales del mundo. Desee no conocer al programador de este grupillo de fiesta infantil o de boda en domingo a la noche con una banda de rockeros “covers” en inglés de mediano pelo, porque seguro lo mataba, o mejor dicho, lo matábamos todos los ahí acreditados.

Vomitable, indigno de un Cervantino, inverosímil. Cuando vi a mi amiga promotora cultural de origen judío, Orly Beigel, no pude creerle que ella estaba detrás de ese “show” de tercera categoría, porque ella siempre trae lo mejor de lo mejor, pero ya vi que está en otro canal. Y yo quejándome de mi querido Quimera de Metepec porque debe tener mejor programación y vengo a Guanajuato a quedarme con la boca abierta. Orly me dijo no es Shostakovich, pero a la gente le gusta, y en efecto, los nativos del Bajío estaban contentos, pero no estaba la Alhóndiga a reventar como en otras ocasiones. Todavía hay decencia, me dije.

Fuera de ese fatídico episodio disfruté la ópera “Boismortier: Don Quijote en casa de la duquesa” de la compañía francesa Le Concert Spirituel en el majestuoso Teatro Juárez de Guanajuato. Ha sido la ópera más corta (80 minutos sin intermedio), divertida, irreverente, contestataria y ad hoc para este encuentro con la “Fiesta del espíritu” en homenaje a Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra.

Lo que sí extrañé fue poder saludar a don Fernando del Paso, ese gran escritor mexicano ganador del Premio Cervantes en la charla que estuvo programada para el domingo a la mañana en el Teatro Juárez, pero su estado de salud ya no se lo permitió, al igual que otro Premio Cervantes Jorge Edwards; pero quien sí dio la cara por los tres Premios Cervantes fue Elena Poniatowska, quien dictó conferencia magistral sobre cómo se acercó a la lectura del Quijote desde la infancia.

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Leyó el libro en una edición infantil en francés que guarda celosamente en su casa de la Ciudad de México. Lo mantiene encuadernado y lo lee cada vez que siente que le habla al oído Sancho Panza, porque se identifica mucho más con el compañero fiel escudero del espigado personaje. Acompañada del también escritor y director general del Festival Internacional Cervantino (FIC), Jorge Volpi, la narradora de origen franco mexicana con sangre polaca, dijo estar convencida de la importancia de leer al Quijote en la actualidad, sobre todo para crear niveles de conciencia entre tanta tecnología que genera división entre las personas.

Ante un público complaciente que llenó el máximo recinto cultural del Bajío, la autora de “La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral” (1971), “Gaby Brimmer” (1979) “Tinísima” (1992), “Las soldaderas” (1999), “Llorar en la sopa” (2014) y “Hojas de papel volando” (2014), entre otros de igual o mayor importancia, habló de lo que le falta por escribir a sus 84 años de edad, en especial la parte familiar, porque desconoce por completo la historia de su país natal, Francia, y del contexto histórico de su padre en Polonia.

Para Poniatowska ha sido difícil no poder documentar la historia familiar, así como le duele no haber aprendido hablar lenguas indígenas mexicanas, en especial náhuatl, como también haberlas enseñado a través de sus libros. Sabe que la muerte toca a su puerta, pero ella hace un llamado a la vida para poder terminar la investigación en la que se encuentra enfrascada y de la que habló poco para no errar con el objetivo. Manifestó estar escribiendo una historia sobre el Siglo XVII.

Finalmente, en conferencia de prensa celebrada en Guanajuato en el marco de la clausura del XLIV Festival Internacional Cervantino (FIC), el secretario de Cultura del Estado de México, Eduardo Gasca Pliego, agradeció al Comité organizador del festival cultural más importante de México y de Iberoamérica haber invitado a la entidad gobernada por Eruviel Ávila Villegas para ser partícipe en la edición del 2017, en la que compartirá la invitación con Francia, país que siempre ha nutrido con actividades y enlaces diplomáticos al encuentro de la “Fiesta del espíritu”.

Durante su intervención, el secretario dio a conocer las bondades artístico culturales de la entidad mexiquense, destacando ser el estado con más de 30 museos (segundo después de la Ciudad de México), con artesanías de gran reconocimiento internacional, artistas plásticos que han marcado las pautas a seguir dentro de los movimientos culturales más importantes del siglo XX y lo que va de la presente centuria, así como la relevancia de la Orquesta Sinfónica del Estado de México (OSEM), una de las más importantes del país, entre otros ejemplos a seguir.

Es de destacar que la participación del estado de México en el Festival Internacional Cervantino se da en el contexto posterior a las elecciones del 2017 en la que tocará al mandatario Eruviel Ávila Villegas pasar la estafeta al que será el próximo gobernador electo, pero toda la programación estará a su cargo, porque se requiere de un proceso muy selectivo para ser parte de este encuentro cultural anual de gran nivel y estatura sociopolítica, económica y cultural.

Resulta por otro lado necesario mencionar que nunca antes el estado de México había sido invitado al Cervantino, en 44 años de existencia de uno de los festivales culturales más importantes en el mundo, la entidad no había sido convocada, por lo que la mano del presidente de la República, el mexiquense Enrique Peña Nieto, tuvo mucho que ver en este proceso de selección, justo en el contexto de su último año de su mandato, por lo que se espera abone a mostrar el músculo cultural de la entidad y que los artistas seleccionados realmente representen al estado con mayor población del país, más de 17 millones de habitantes.

Gasca Pliego no ahondó en la programación, se dedicó a mencionar que trabajarán arduamente en la selección para que el estado de México quede bien parado en la edición 2017 del Festival Internacional Cervantino (FIC).

Felix Morriña, periodista especializado en temas artísticos y culturales, colaborador de Apocaliptic.com

Felix Morriña, periodista especializado en temas artísticos y culturales, colaborador de Apocaliptic.com

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