Vacuna de Pfizer ¿en verdad representa una esperanza ante el Covid-19?

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  • Científicos y médicos exponen múltiples dudas al respecto, más aún en casos como México

Javier Garcin/Apocaliptic.com

11 de noviembre 2020.- Aunque esta semana la farmacéutica estadounidense Pfizer anunció que su proyecto de vacuna contra el Covid-19, desarrollada en alianza con la empresa de biotecnología alemana BioNTech, presentó un 90% de efectividad, y esto generó una ola de optimismo a nivel mundial, también han surgido de forma paralela múltiples dudas y cuestionamientos al respecto.

El primero de ellos es en relación a la falta de transparencia, pues a diferencia de las prácticas científicas más recomendadas para esta clase de objetivos, el anuncio no llegó acompañado de alguna investigación documental abierta, con capacidad de ofrecer resultados de forma transparente, sino que simplemente fue un comunicado de prensa, donde se subrayan de forma arbitraria los puntos más favorables.

También provoca extrañeza la rapidez con la cual están presentando resultados, que califican de concluyentes; la fase 3 de la vacuna Pfizer-BioNTech, lleva tan solo cinco semanas de haber iniciado, y consiste de dos vacunas, aplicadas con un mes de separación, por lo que el tiempo de evaluación de posibles daños secundarios, ha sido mínimo.

Usualmente se requiere un procedimiento de evaluación de al menos tres meses, para valorar de forma amplia si existieron posibles efectos adversos en su implementación; aunque diversos especialistas señalan que para este caso, se debería destinar un tiempo aún mayor, ya que se trata de una vacuna del tipo mRNA, un tipo de inmunidad que nunca antes en la historia de la medicina, ha producido con éxito un proyecto de vacuna.

Este tipo de vacuna, esencialmente genera una alteración en el código genético, buscando de esta forma programar al organismo para que pueda producir por sí mismo una proteína capaz de generar inmunidad ante el virus; no obstante que otros intentos previos de vacuna mRNA, han provocado daños graves y frecuentes, por lo cual nunca ha sido aprobada una para salir al mercado; e incluso, el otro proyecto de vacuna mRNA que está en desarrollo contra el Covid-19, y que está siendo producido por Moderna, presentó un 20% de daños de graves en su fase anterior, como detalló la organización Children’s Health Defense.

Cabe señalar también, que la fase 3 de la vacuna de Pfizer, se ha estado aplicando a grupos específicos de población, que no cubren todos los espectros poblacionales existentes; por ejemplo, se desconoce sus implicaciones en niños, así como también en adultos mayores, que es uno de los grupos más vulnerables de la pandemia.

Tampoco se ha abundado acerca del tiempo que podría producir inmunidad, y de igual forma persisten dudas acerca de si es capaz de evitar la propagación del virus, ya que solo sería una especie de escudo para evitar que éste produzca daños graves en la persona contagiada.

El mismo subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, llamó a tomar con cautela el anuncio, refiriendo la ausencia de evidencia científica acerca de los resultados; no obstante que adelantó que en caso de ser aprobada por la Cofepris, se tendría capacidad de solicitar 50 millones de vacunas en un inicio.

Esto, también representa un desafío importante, que en México implicaría la adquisición de una importante red de infraestructura especial para esta clase de fármacos; ya que este tipo de vacunas, entre muchas otras características únicas, destaca que para poder mantenerse útil, requiere almacenarse a temperaturas extraordinariamente heladas.

De forma particular, se necesita estar resguardada a temperaturas de -70º C, para mantenerse activas durante un periodo de hasta seis meses. Esta temperatura, que en condiciones naturales solo se puede alcanzar en lugares como la Antártica, no está al alcance ni siquiera de los congeladores comerciales convencionales.

Para su almacenamiento, se requiere la adquisición de sistemas de enfriamiento industrial avanzado, que además de ser muy costosos, requieren también grandes cantidades de energía para su funcionamiento; por lo cual, en el más optimista de los escenarios, estaría disponible solo en grandes ciudades.

La vacuna de Pfizer, de acuerdo a la documentación oficial, puede salir de las cámaras de enfriamiento, siempre y cuando se pueda refrigerar y conservar en una temperatura de 2 a 8ºC, por un periodo de hasta 120 horas; que sería el plazo máximo para poder llevarlo a otras comunidades y aplicarlo de forma efectiva, lo cual también implica un importante desafío, considerando las características climáticas, carreteras y de infraestructura y equipamiento médico que se tienen en el país.


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