Columna AL TANTO… Cuando el invierno arrecia: la pandemia hace de las suyas

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José Antonio Ortega

Fue el exceso de confianza. La incredulidad y el ánimo festivo. Las celebraciones de diciembre. La mexicana alegría de disfrutar las posadas, Nochebuena y Navidad. El recalentado. La llegada del Año nuevo y su tradicional rosca de reyes. Casi nadie hizo caso. El coronavirus hizo de las suyas. La pandemia está fuera de control.

El resultado es catastrófico. Se mantiene el semáforo rojo de alerta sanitaria. Sólo las actividades esenciales. El estado de México y la Ciudad de México en suspenso. El regreso tendrá que esperar. Una semana más anuncian los gobiernos mexiquense y capitalino. Enero inicia con un preocupante incremento de contagios. El número de muertes incrementa día con día: mil cada 24 horas.

El panorama es incierto. Las vacunas no acaban de llegar. No se alcanza la cobertura prevista. El virus SARS-CoV-2 cobra cada vez más vidas. Estados Unidos, Brasil, India y México mantienen los primeros lugares en número de muertos a nivel global. Las cifras de infectados y decesos crecen. Rebasan a la autoridad y la acción gubernamental.

¿Qué sigue? es la pregunta que todo mundo se hace. La respuesta parece flotar en el viento. El primer mes del año luce caótico. El sistema sanitario colapsado. El personal médico agotado. Pide a la sociedad resguardarse. ¡Quédate en casa! claman. Su mensaje inunda las redes sociales. Se replica de dispositivo en dispositivo.

También los restauranteros alzan la voz. Con negocios al borde de la quiebra ¡Abrir o morir! argumentan. Tendrán que esperar una semana más, quizá. Todo dependerá de que baje el ritmo de contagios y de muertes. Pero las cifras superan a las registradas en la primera oleada.

Comienzan a generar temor fundado. Miedo ante un cerco que cada vez se estrecha más. Ya todos conocemos en nuestro entorno al menos un caso: un contagio, un fallecimiento. El Coronavirus se ve cada vez más cercano. La tendencia apunta al crecimiento. Saldrán a relucir los excesos y festejos decembrinos. La segunda semana de enero continuarán los brotes.

Mientras tanto…

Los calendarios electorales continúan su marcha. Puntual el registro de alianzas y coaliciones en el ámbito federal. Las precampañas y destape de candidatos. Los jaloneos e inconformidades en la designación de candidaturas. El encono y la inquina contra las decisiones cupulares. El divisionismo que abre flancos en el partido gobernante.

En el Estado de México inicia formalmente el proceso electoral. Se cumple con las fechas y  plazos de ley. Con la designación de vocales y consejeros municipales y distritales. Toma forma la estructura. Los actores del órgano electoral están nombrados. Su participación será histórica. El escenario en que se moverán, inédito.

Los partidos políticos anuncian listas preliminares. Con los precandidatos de ayer, los de hoy y de siempre. Las élites políticas apostando a la permanencia. A los malos por conocidos. Privando al electorado de los buenos por conocer. Los mismos apellidos. Los de las hijas e hijos de políticos que optan por el retiro.

Cansados del ajetreo político de tantos años. De haber sido ya diputados locales o federales o ya presidentes municipales, optan por el retiro. Deciden dar paso a las nuevas generaciones: las de su familia. La militancia comprometida a esperar. Ya será para la otra. Se requiere tu apoyo en esta elección, tu experiencia, tu disciplina partidista, les dicen.

Pero ya no es como antes. Los buenos liderazgos saben que hay otras opciones. Allí están los nuevos partidos. Ávidos de candidatos competitivos. Instalados en la pepena electoral. El PES anunciando por todo lo alto que cualquier ciudadano puede ser candidato con ellos. Tratando de cubrir todos los espacios. También Redes Progresistas y Fuerza por México.

Aprobado está también el monitoreo cuantitativo y cualitativo. La Comisión de Acceso a Medios, Propaganda y Difusión del Consejo General, lupa en mano. Vigilante de las notas informativas en medios de comunicación. Prestas a revisar las estrategias de los actores políticos.

Qué hacen y qué dicen los partidos políticos. Cómo comunican en medios impresos y electrónicos. Cómo en la supercarretera de la información. La elección concurrente está en marcha.

Por lo tanto…

Se impone el autocuidado ante la emergencia sanitaria. En la medida de lo posible el confinamiento voluntario. El resguardo domiciliario. Olvidar el #QuédateEncasa del subsecretario Hugo López-Gatell Ramírez. Hashtag acuñado por un médico que hace exactamente lo contrario a lo que receta. Proclive a la prédica, omiso al ejemplo.

Es tiempo de asumir la responsabilidad individual. El compromiso con nosotros mismos. Ningún gobierno ni autoridad habrá de salvarnos de un posible contagio. La decisión está en nuestras manos. Los contagios continuarán al alza lo que dura el invierno. De nosotros depende esperar la llegada de una primavera luminosa.

De los actores políticos no resta más que esperar. Se requiere de su parte una actuación ética y responsable. Una nueva forma de hacer campaña. Salvaguardar la salud de los votantes. Conducirse en los cauces de la civilidad y decencia políticas. Evitar la tentación de desbordar las pasiones, de azuzar a la turba.

Tomar en cuenta el desenlace electoral del vecino país del norte. Una nación donde la ley y el orden quedan en entredicho. Lastimadas sus instituciones. Sus valores democráticos. Donde queda de manifiesto el poder de convocatoria de las redes sociales. No se puede incitar a la turba  y mantenerse a distancia.

Resulta conveniente tener claro qué si y qué no se puede difundir en redes sociales. Conocer los estándares y conjunto de normas para usuarios de Faceboook y Twitter. No vaya a ser que les cancelen sus cuentas. A creer que los reprimen o que se les censura su libertad de expresión o su derecho a la información.

No se puede llamar a engaño quien viola las reglas del servicio. El Presidente Donald Trump lo hizo sistemáticamente. Desde su campaña utilizó lenguaje con el que incitó al odio. Violadores y asesinos llamó a los mexicanos. No acató las reiteradas advertencias y amonestaciones. Pero en la calificación del proceso cruzó la raya.

Con su actuación incurrió en violencia y amenazas. Promovió el caos y la toma del Capitolio. Cinco muertos y decenas de heridos. Al menos 68 arrestos y un número indeterminado de órdenes de aprehensión, el saldo. Por ello se le cancelaron sus cuentas en Twitter, Facebook e Instagram. Es bueno que nuestros políticos lo sepan.

Que se vean en ese espejo. En el reflejo de un presidente cuya actuación quedará en el basurero de la historia. Lugar de donde podría resurgir –quizá- rompiendo el añejo bipartidismo demócrata y republicano. Creando un nuevo partido para aglutinar a xenófobos y supremacistas blancos: sus seguidores fieles. No ahora. You are fired mister Trump.

Que nadie se llame a engaño. No se puede cruzar la raya. El discurso de odio no paga. Las benditas redes sociales tienen sus reglas. Lejos están de ser un poder mediático mundial. Tampoco son la Santa inquisición ni censores de la libertad de expresión o el derecho a la información, como expresó el inquilino de Palacio Nacional.

En algo tiene razón. Lo que sucedió hace unos días “fue un antes y un después en el caso de las redes sociales”. Por ello resulta recomendable que los community managers, estrategas y think thanks de las campañas revisen la explicación de los estándares de facebook, que hacen su directora de gestión de políticas globales Monika Bickert y el consejero general adjunto, Chris Sonderby. Sólo para tenerlos presentes. Por si se ocupan.

Imagen de Наркологическая Клиника en Pixabay


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