Este 30 de octubre de 2026 ha iniciado una jornada global de protesta, a la que se han unido más de 100 sindicatos del mundo, para manifestarse contra el flujo de la industria bélica a través de los puertos, y muy en especial por el genocidio que perpetra la ocupación israelí en Palestina. Es una jornada emblemática, a la que se suman también trabajadores del puerto de Veracruz, y debería servir además como recordatorio de un hecho poco conocido: el Ejército Mexicano, a través de los puertos, apoyó en secreto y con material militar a las organizaciones clandestinas que dieron origen al Estado de Israel. Así comenzó una complicidad que se extiende hasta este 2026, año en que ha sido renovada la carta abierta para que el aparato naviero sionista pueda seguir utilizando la infraestructura portuaria mexicana para toda clase de fines, incluidos los de guerra.
En este artículo abundaremos sobre un capítulo histórico pocas veces reconocido, para el cual se divulgó apenas este año una amplia investigación académica, que ha sido ignorada por los medios nacionales. Esta, documenta no solo la complicidad histórica de las cúpulas corruptas del ejército mexicano con la causa sionista que empezaba a apropiarse de Palestina, sino que exhibe, una vez más, el accionar de las instituciones castrenses nacionales, capaces de operar para desaparecer documentos clave, como hicieron con Ayotzinapa, y así ocultar el detalle de su papel en una trama que terminó generando acciones de lesa humanidad.
Detallamos también la relevancia de la firma ZIM (Zim Integrated Shipping Services Ltd), clave para el desarrollo económico y militar de Israel, con la cual el Estado mexicano, a través de la Secretaría de Marina, mantiene plena complicidad y anuencia, evidenciadas en la renovación discreta que hicieron este mismo 2026, y que le permite seguir operando un lustro más en puertos mexicanos.
Puertos del mundo, unidos contra la industria bélica de Israel y sus cómplices de EEUU y la OTAN
El pasado mes de mayo se llevó a cabo, en Turquía, el Tercer Encuentro Internacional de Sindicatos de Trabajadores Portuarios del Mediterráneo y Europa, que reúne a las mayores organizaciones de trabajadores de puertos del viejo continente. Tras amplias discusiones y debates, los asistentes acordaron la Declaración de Estambul, donde establecieron las bases para convocar a una serie de acciones de protesta que atiendan las causas más importantes del sector.
Aunque se incluyen también temas relativos a los derechos laborales, el eje principal del posicionamiento fue el desacuerdo con que los puertos sigan empleándose como instrumento para alimentar el «Genocidio en Gaza«, con una denuncia explícita de las atrocidades de Israel. Se advirtió además de las consecuencias de que la OTAN y EEUU continúen apoyando y alentando otros conflictos bélicos, incluidos los que se libran contra los pueblos de Líbano e Irán.
Fue así que, entre otros acuerdos, se determinó realizar para este 30 de octubre un primer paro global de labores portuarias, como medida de presión para frenar los crímenes de lesa humanidad en Gaza y la normalización de las operaciones del régimen convicto de Netanyahu, y para demostrar la capacidad de movilización de los trabajadores portuarios, principalmente en Europa, aunque se han adherido sindicatos de todo el mundo.
Según el más reciente recuento de la central italiana Unione Sindacale di Base, más de 100 puertos de todo el mundo se han sumado, incluida la Unión de Estibadores y Jornaleros del puerto de Veracruz, en México.

Al llamado se han adherido también organizaciones de activistas, entre ellas la Global Sumud Flotilla, que convoca igualmente a actos de protesta, manifestación y resistencia a nivel global para denunciar el uso que la ocupación israelí sigue haciendo de los puertos para perpetuar el genocidio en Gaza.
TODAY IS THE DAY. 30 OCTOBER.
The war machine has a route and so do we.
From 24 hours of direct action at sea to land mobilizations across 4 continents, today we join dockworkers and trade unions globally to stop the war economy. Together, we take a collective stand to demand… pic.twitter.com/OINYkD6snX
— Global Sumud Flotilla (@gbsumudflotilla) October 30, 2026
La denuncia no apunta solo a las navieras de guerra como ZIM, convertida en objetivo de las campañas BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel) sino también a la complicidad de muchos países que han permitido que su industria portuaria sea utilizada para mantener y fortalecer la ocupación y el genocidio en Palestina.
Los puertos y la corrupción militar de México, clave en la fundación militar del régimen de Israel
Corría el año 1948, el decisivo que terminó dando origen al «Estado» de Israel. En los territorios ocupados, en plena Guerra Árabe-Israelí, David Ben-Gurión, líder de la Agencia Judía, la institución fundamental del movimiento sionista, seguía con interés el traslado de un cargamento clave de armamento que llegaría en secreto desde México y que, a pesar de múltiples vaivenes, finalmente concretaría su arribo: el Kefalos.
Históricamente no se había dado tanta relevancia al papel de México en este episodio, no obstante que es precisamente uno de los puntos medulares señalados por los doctores e investigadores de la Rabdan Academy (de los Emiratos Árabes Unidos), Massimiliano Fiore y Javier Rojas, quienes en enero de este año presentaron los resultados de su investigación en la revista académica Israel Affairs.
El trabajo de estos especialistas, revisado por pares, da continuidad a las investigaciones de 2023 del periodista Stefan Frank, quien también había recuperado documentos y testimonios clave. Quizá todo ello habría sido borrado de la memoria histórica si dependiera solo de los órganos militares de México, que sí desaparecieron gran parte de la documentación y de los rastros, incluso periodísticos. Aun así, la recopilación internacional de documentos y testimonios ha permitido reconstruir, con rigor académico, buena parte de las vicisitudes de este episodio, en el que hubo abierta colusión entre diversos personajes mexicanos y la organización clandestina que fraguaba la imposición del Estado de Israel.
En Palestina se conoce como la Nakba a este periodo en el que, tras un injusto y arbitrario decreto de la ONU de 1947 para dividir Palestina, se empezó a autorizar la conformación de un Estado israelí. Desde años atrás, sin embargo, por medio de la Agencia Judía y de organizaciones paramilitares como la Haganá, ya se planificaba lo que sería la colonización y ocupación más brutal de la era moderna.
La Haganá es, en esencia, el origen de las IDF (Fuerzas de Defensa de Israel), la organización militar oficial del régimen sionista. Aunque inicialmente fue una conformación paramilitar clandestina, se oficializó como las IDF tras la consolidación del Estado de Israel.
Fue desde la Haganá que se maquinó el abastecimiento militar para los planes sionistas. Estos contaron al principio con un apoyo primordial de EEUU, pero luego se toparon con obstáculos que los militantes del sionismo lograron sortear, en gran medida al encontrar alternativas viables, como la ruta mexicana.
En la trama se involucró incluso al entonces presidente de México, Miguel Alemán Valdés, y al secretario de la Defensa Nacional, Gilberto Limón, tal como quedó asentado en archivos de inteligencia estadounidenses desclasificados años después, donde constaban informes de la operación clandestina para apoyar desde México militarmente la invasión sionista en Palestina.
Fue trascendental, además, el papel de contratistas clave como Herman «Hank» Greenspun, veterano estadounidense que se convirtió en el intermediario que permitió a la Haganá abastecerse de armamento para la fundación forzada y militarizada de Israel. Para ello contaba, desde luego, con el pleno respaldo de la mancomunidad judía internacional, igualmente favorable a la invasión de Palestina.

La investigación, cimentada en parte en las memorias de Greenspun y en los juicios que se le siguieron después, documenta cómo México pasó de ser una alternativa de urgencia para la circulación de mercancía militar, a fabricante de insumos de guerra como la pólvora, y a facilitador de su industria portuaria y de sus reservas de armamento y municiones, que terminaron abasteciendo a las organizaciones paramilitares sionistas.
Los documentos detallan cómo comenzó el vínculo con México: como una vía emergente para el traslado clandestino de armamento del Pacífico al Atlántico, primero por tierra. No obstante que a medida que se obtenían contactos y conocimiento de la forma de operar en el país, siempre al amparo del poder infinito de las «mordidas«, fue creciendo el grado de colaboración.
México se convirtió también en campo para que la Haganá realizara envíos aéreos, aprovechando una aerolínea comercial de fachada creada en Panamá, pero con objetivos de guerra en favor de la causa sionista.
La confianza llegó a tal nivel que se alcanzó un acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para fabricar y vender pólvora a los israelíes. No era un trabajo cualquiera, sino una variante particular, de gran utilidad, con patente de DuPont, pero cuya licencia de fabricación tenía el Ejército Mexicano.
La complicidad era tal que los contratistas de la Haganá pudieron incluso acceder a los almacenes militares mexicanos para elaborar extensas «listas de compras» de una amplia variedad de instrumentos de guerra: armamento, partes de avión, combustible, municiones y demás componentes utilizados para la masacre y el desplazamiento de la población originaria de Palestina.
Debería ser un capítulo oscuro y escandaloso de la historia de México, aunque es comprensible que se mantenga en gran medida en sigilo, pues exhibe lo añejo y enraizado de muchos de los peores vicios de las fuerzas armadas del país: no solo la corrupción, sino también las habilidades para el «tráfico ilegal». Literalmente se maquillaron y disfrazaron los envíos para disimular que se trataba de armamento, haciéndolo pasar por materiales agrícolas e industriales, con el fin de evadir incluso los propios controles nacionales.

Fue en gran medida la labor de la prensa local la que puso finalmente bajo la lupa esta operación, pero cuando ya era una maquinación a gran escala. Se había pactado tal nivel de coordinación que todo estaba listo para un enorme envío de material de guerra desde el puerto de Altamira, en Tamaulipas, con destino a Tel Aviv, a bordo de una embarcación de carga de gran calado: el controvertido Kefalos, que terminó por ventilar la operación de suministro mantenida en secreto.
Del escándalo en Altamira al cargamento que zarpó con identidad falsa
Fue el administrador aduanal Juan Gómez Sariol quien comenzó a objetar el traslado de armamento que se preparaba en Altamira, lo que propició que el hecho se filtrara a la prensa e incluso que se alcanzara a tomar evidencia de las enormes cargas de armamento militar que llegaban para abastecer el barco a punto de zarpar.

Posteriormente se supo que desde Ginebra se habían realizado importantes transferencias, de hasta 1.3 millones de dólares, y que Greenspun giró un cheque por 1.16 millones de dólares dirigido a la Tesorería mexicana, según la reconstrucción académica. Es decir, se pagaba oficialmente al gobierno de México por este armamento.
Al filtrarse a la prensa, el caso llegó a medios nacionales a través de El Informador, de Jalisco, y empezó a generar un escándalo diplomático que obligó a tomar medidas para asegurar la salida del equipamiento ya pagado.
Así, el asunto llegó hasta Miguel Alemán Valdés. Según declaraciones recuperadas por los investigadores académicos, el presidente parece delatar que sabía para qué era en realidad el armamento, al señalar que tenía una «profunda simpatía por los problemas que enfrentaba el pueblo judío», aunque reconoció que no podía contravenir las disposiciones de Naciones Unidas en la materia.
Se buscó entonces una alternativa para justificar públicamente el envío, y en ella intervinieron los contratistas de la Haganá, que idearon un plan para maquillar la situación como si se tratara de un traslado de armas a la China anticomunista, la del régimen que años después terminaría exiliándose en Taiwán, una causa más legitimada internacionalmente en la época.
De hecho, Greenspun había instalado una oficina en una suite de un conocido hotel de la Ciudad de México para agasajar a militares e incluso a periodistas. También llegó a intentar desviar la atención pública sobre el tema, como reconoció años después en sus memorias, donde relató que un periodista del semanario Semana, que a su juicio ya sospechaba que el cargamento iba dirigido a Palestina, le solicitó una entrevista. Él se la concedió, pero afirmando que en realidad el cargamento era para los árabes, con la intención de confundir a la opinión pública.
Archivos desaparecidos y versiones contradictorias de los altos mandos
Los investigadores de la universidad emiratí destacan que, tras una profunda búsqueda en los archivos hemerográficos de México, detectaron que precisamente los dos ejemplares de la revista Semana que incluían esa entrevista, a la que acudió también un fotógrafo para dejar registro gráfico, simplemente desaparecieron de la faz de la tierra, como si alguien hubiera intentado borrar el rastro de esta gran operación encubierta.
Señalan asimismo la desaparición de archivos clave de la Dirección Federal de Seguridad, donde tendría que haber registro de las transferencias y compras realizadas oficialmente a las instituciones militares de México, y que por algún extraño motivo continúan desaparecidos al día de hoy.
Los investigadores llaman además la atención sobre el hecho de que los altos mandos militares terminaron contradiciéndose entre sí. Algunos admitían que sí se iba a vender armamento, pero sostenían que se trataba de piezas totalmente obsoletas, lo cual fue aseverado por Antonio Sánchez Acevedo, entonces jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional. El secretario de la Defensa Nacional, por su parte, aseguraba que era un traslado de armamento comprado por el régimen chino.
La prensa de la época ya analizaba estas inconsistencias, y exigía explicaciones amplias del presidente, toda vez que el armamento parecía realmente funcional, al igual que las municiones que alcanzaron a registrarse tras abrirse los contenedores del barco.
Finalmente, a pesar de las controversias, el barco zarpó, supuestamente con rumbo a China, pero engañando respecto de su ruta, sin informar que el objetivo real era alcanzar Tel Aviv. En los archivos hemerográficos de la UNAM queda el registro de las planas de medios gubernamentales como El Nacional, donde se promovía la versión del envío a China; y de los registros de medios independientes como El Informador donde se cuestionaban estos hechos, y se sugería la posibilidad de un envío en favor de los judíos en Palestina).
(En Apocaliptic obtuvimos copia de los registros hemerográficos, incluidos como anexos al final de este artículo).
Ha sido poco investigado, además, que el director de El Mundo de Tampico, el diario que inicialmente reveló el escándalo, fuera asesinado a los pocos meses, en un caso que derivó incluso en la suspensión de poderes en Tamaulipas y genero toda una crisis política en la entidad.
Los sionistas, entretanto, continuaron adelante con su plan e incluso, a medio camino, le cambiaron oficialmente el nombre a la embarcación (a Pinzón), que llegó con gran sigilo a Palestina y resultó clave para que Ben-Gurión y los militares israelíes se impusieran por la vía militar y comenzaran así la apropiación de Palestina que se extiende hasta nuestros días.

ZIM, la naviera del sionismo con carta abierta en México
El mítico Kefalos terminaría integrado a la flota de ZIM, y conviene comprender lo que esta naviera significa para dimensionar lo que Israel continúa haciendo hasta la actualidad, con la complicidad de México.
Se trata de una naviera de carga, emblema de Israel, que existe incluso desde antes de la fundación del Estado y fue impulsada por la misma Agencia Judía sionista que buscaba la imposición militar de un Estado israelí. Al igual que ocurrió con la aerolínea de fachada, ZIM era también una fachada comercial para emplear toda una flota de buques de carga en el abastecimiento militar.
Hoy ZIM sigue existiendo, consolidada como una de las navieras más grandes del planeta, pero continúa siendo en cierta medida propiedad de Israel y atendiendo de forma encubierta los objetivos sionistas de Netanyahu. El régimen de Israel mantiene sobre ella una acción de oro, es decir, una carta inamovible para decidir sobre las políticas y el rumbo de la empresa.
Por tal motivo, aunque en este mismo 2026 hubo un acercamiento para fusionarla con un fondo de inversiones alemán, el régimen israelí no lo autorizó al saber que en ese fondo participaban también algunos países árabes, y logró así mantener bajo su control total el curso de Zim Integrated Shipping Services.
ZIM es objeto de las campañas de boicot BDS porque se ha documentado que se utiliza para trasladar armamento y suministros que han servido para alentar el genocidio en Gaza. Ha habido ejemplos de países con dignidad, como Namibia, que hace poco denunció e impidió que uno de los barcos de ZIM atracara en uno de sus puertos al saber que transportaba RDX, un potente explosivo utilizado por la industria militar de Israel y con destino al puerto de Tel Aviv.
Ese traslado provenía de un puerto de Vietnam, ruta que también han utilizado algunas de las embarcaciones de ZIM que operan en México.
Los buques de ZIM en puertos mexicanos
Una investigación preliminar realizada por este autor permitió confirmar que ZIM ha utilizado en México embarcaciones como el Loncomilla, el ZIM Baltimore, el ZIM Pearl y el ZIM Mont Blanc. Este último ha usado también la ruta hacia Vietnam, lo que no descarta que haya realizado igualmente suministros de guerra.
Fue también apenas este 2026 que, sin mayores debates ni deliberaciones públicas, la Secretaría de Marina Armada de México renovó el permiso de operación de ZIM, lo que le permite seguir funcionando en los puertos nacionales por cinco años más.
Entre ellos está el de Veracruz, donde este viernes se realizan acciones de protesta en el marco de la huelga global de trabajadores portuarios, para intentar frenar la política de guerra de Israel y la OTAN.
Entre los registros de embarcaciones recientes de ZIM en México se incluyen:
- Loncomilla (IMO 9437385): estuvo el pasado mes de octubre en Altamira, Tamaulipas.
- ZIM Baltimore (IMO 9395953): estuvo en enero de este año en el mismo puerto de Altamira, de donde partió años atrás el mítico Kefalos rumbo a Tel Aviv. En marzo de 2026 estuvo en el puerto de Veracruz, en el muelle 11.
- ZIM Pearl (IMO 9967990): estuvo en enero de este año en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán.
- ZIM Mont Blanc (IMO 9931111): su registro más reciente en México es del 5 de abril de 2026, en el puerto de Manzanillo, Colima.
Desde luego, todos estos traslados se mantienen en secreto, y solo las autoridades aduanales saben qué ha movido esta empresa emblema del sionismo y de las causas que sostienen el genocidio en Gaza.
En la opinión pública debería haber un debate más amplio sobre por qué el gobierno mexicano sigue permitiendo que los puertos nacionales sean utilizados por firmas afines al sionismo, que mantienen vivo el inhumano proceso de exterminio en Palestina.
Debería haber también un mayor análisis y discusión pública sobre el papel histórico del ejército mexicano en el suministro de armas a Israel, que se extiende desde su origen y que seguramente ha tenido múltiples episodios más, para que se rindan cuentas sobre la situación y la posición que se mantienen hoy al respecto.
Este 30 de octubre, los puertos del mundo alzan la voz, unidos contra el genocidio en Gaza y contra la industria de guerra israelí y de la OTAN.
FOR IMMEDIATE RELEASE
De los muelles a los mares: la Flotilla Global Sumud se une a la huelga internacional de estibadores en expansión para paralizar la economía de guerra el 30 de octubre pic.twitter.com/Dv6iBEdFfC— Movimiento Global a Gaza México (@GMTGMexico) October 23, 2026
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