Las daños que causó el huracán Polo tras impactar en BCS y luego en Sonora. IMÁGENES

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El huracán Polo atravesó en cuestión de horas dos estados del noroeste de México. Durante la madrugada de este martes impactó Baja California Sur como categoría 2, cruzó la península, salió nuevamente al Golfo de California y posteriormente tocó tierra en Sonora como categoría 1, dejando a su paso inundaciones, caída de árboles, afectaciones carreteras y eléctricas, además de daños provocados por el viento y el fuerte oleaje.

Pese a la intensidad con la que Polo ingresó a Baja California Sur, el primer balance de las autoridades federales confirmó que no hubo pérdidas humanas en la entidad. Este martes comenzó una evaluación más detallada de los daños materiales.

Polo golpeó primero a Baja California Sur

El centro del ciclón entró alrededor de la medianoche en las inmediaciones de Las Barrancas, municipio de Comondú, como huracán categoría 2. Horas antes había mantenido una intensidad mayor mientras se aproximaba a la península.

Los efectos se sintieron principalmente en Comondú, Loreto y Mulegé, donde las autoridades reportaron anegaciones, escurrimientos, encharcamientos, caída de árboles y ramas, además de afectaciones en distintos caminos.

Como parte de las acciones preventivas, cerca de 700 personas fueron atendidas en refugios temporales y durante este martes comenzó el regreso gradual de los habitantes a sus comunidades, conforme las condiciones lo permitieron.

Las lluvias también incrementaron considerablemente el caudal de arroyos en distintos puntos de la entidad, mientras que deslaves, piedras y material arrastrado por las corrientes complicaron la circulación en algunos segmentos carreteros.

A esto se sumaron interrupciones en el suministro eléctrico, postes derribados y daños que comenzaron a ser inspeccionados desde las primeras horas de la mañana.

Inundaciones y oleaje entre los principales efectos

En comunidades costeras, Polo provocó además oleaje elevado y entrada de agua hacia algunas zonas habitadas.

Uno de los puntos que permaneció bajo especial vigilancia fue Puerto San Carlos, en Comondú, mientras que en Mulegé las intensas precipitaciones provocaron crecidas importantes de arroyos.

Las imágenes obtenidas después del paso del sistema muestran caminos cubiertos por agua y lodo, árboles derribados, infraestructura afectada y fuertes corrientes atravesando diferentes zonas.

El Gobierno federal informó que los tres órdenes de gobierno mantuvieron desplegado personal para iniciar recorridos de reconocimiento, retirar obstáculos y determinar la magnitud de los daños.

Tras cruzar la península, Polo se dirigió hacia Sonora

Después de atravesar Baja California Sur, Polo salió nuevamente al Golfo de California y continuó hacia el noreste.

Aunque perdió fuerza al cruzar territorio peninsular, logró conservar características de huracán y durante la mañana se aproximó rápidamente a Guaymas y Empalme.

El sistema finalmente ingresó a Sonora como huracán categoría 1, acompañado de fuertes vientos, lluvias intensas y una considerable elevación del nivel del mar en zonas costeras.

Primeros daños en Guaymas y Empalme

Las primeras afectaciones comenzaron a hacerse visibles incluso antes de que el centro del huracán terminara de ingresar a tierra.

En Guaymas se documentó el colapso de una vivienda que se encontraba deshabitada, mientras que en la zona de Empalme el oleaje y los fuertes vientos ocasionaron daños en palapas y estructuras instaladas cerca de la playa.

En distintos sectores costeros también se observaron marejadas, lluvias intensas y fuertes rachas de viento mientras Polo avanzaba tierra adentro.

Las autoridades de Sonora habían suspendido previamente actividades y clases como medida preventiva, además de mantener refugios preparados ante la posibilidad de inundaciones y afectaciones mayores.

El riesgo continúa aun después del impacto

Aunque Polo comenzó a debilitarse al internarse sobre Sonora, el Servicio Meteorológico Nacional advirtió que su circulación seguiría generando lluvias torrenciales en zonas de esa entidad, además de precipitaciones importantes en otros estados del noroeste del país.

El riesgo, por tanto, no terminó con el ingreso del centro del ciclón a tierra. Las precipitaciones acumuladas pueden mantener elevados los niveles de arroyos, ocasionar inundaciones repentinas y generar nuevos deslaves o interrupciones carreteras.

La dimensión definitiva de los daños dependerá de esas inspecciones, particularmente en comunidades costeras y zonas rurales que recibieron directamente los efectos del viento, la lluvia y el oleaje.


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