Este jueves, los presidentes Donald Trump, de Estados Unidos, y Masoud Pezeshkian, de Irán, firmaron el Memorando de Entendimiento (MDE) entre ambas naciones, un documento de 14 puntos que inaugura un periodo de 60 días para el cese al fuego, la liberación de fondos congelados y el inicio de negociaciones hacia un tratado de paz definitivo. Sin embargo, el régimen genocida de Benjamin Netanyahu se muestra profundamente molesto y amenaza, una vez más, con acabar con los intentos de alcanzar la paz en Medio Oriente.
El MDE de 14 puntos
El MDE, ya ratificado, fue conformado por los 14 puntos que días atrás habían sido filtrados por Al Arabiya. Cabe destacar los compromisos más relevantes que establece el documento.
En el punto uno se establece el cese inmediato de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano. Se fija también el compromiso de no iniciar ninguna guerra ni operación militar entre sí, de abstenerse de amenazarse mutuamente o de utilizar la fuerza, y de garantizar la integridad territorial y la soberanía libanesa.
En el punto dos, tanto Estados Unidos como la República Islámica de Irán se comprometieron a respetar la soberanía e integridad territorial de la contraparte, así como a abstenerse de interferir en sus asuntos internos. Esto ratifica el abandono de las intenciones de imponer la monarquía corrupta de los Pahlavi, como se intentó meses atrás de forma infructuosa.
El punto tres establece el inicio de negociaciones para alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo máximo de 60 días, prorrogable únicamente con consentimiento mutuo.
En el punto cuatro se dispone el levantamiento del bloqueo naval y la eliminación de cualquier perturbación u obstáculo en el estrecho de Ormuz. El gobierno de Irán ya informó que, en cumplimiento del punto cinco del MDE, se está abriendo paso seguro y gratuito a los buques comerciales durante 60 días, desde el Golfo Pérsico hasta el Mar de Omán y viceversa.
Es crucial el punto seis, en el que Estados Unidos se compromete, junto con socios regionales, a elaborar un plan definitivo e inmutable, dotado de al menos 300,000 millones de dólares, para la reconstrucción y el desarrollo económico de la República Islámica de Irán. Se trataría, en particular, de inversiones privadas y de la coalición de países del Golfo. Este es uno de los puntos más polémicos y controvertidos del acuerdo, que generó amplias críticas internas hacia el gobierno de Donald Trump, quien se ha defendido argumentando que ese dinero no procederá de las arcas estadounidenses. Aun sin precisión sobre el origen exacto de los recursos, el plan deberá concretarse como parte del acuerdo definitivo dentro del plazo de 60 días.
El punto siete establece el compromiso de levantar todo tipo de sanciones contra la República de Irán.
En el punto ocho, Irán se compromete a no adquirir ni desarrollar armas nucleares. Cabe señalar que Irán ya había indicado previamente que no tenía esa intención y que existe, de hecho, un impedimento de índole religiosa en este sentido. Asimismo, se acordó que bajo supervisión de la OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica) se establecerá un organismo para reducir el grado de enriquecimiento del uranio que posee Irán, y que en el acuerdo definitivo se definirán los detalles y los alcances del programa nuclear iraní.
En el punto diez, Estados Unidos se comprometió, de forma inmediata tras la firma del memorando, a levantar todas las sanciones y a emitir exenciones para la exportación de crudo, productos petrolíferos y derivados iraníes, así como de todos los elementos asociados, incluidos servicios, transacciones bancarias, seguros y transporte.
Del mismo modo, se comprometió a poner a disposición los fondos y activos congelados o restringidos de la República Islámica de Irán, lo que permite a Teherán acceder de forma inmediata a alrededor de 6,000 millones de dólares en fondos congelados. Según reportes del Financial Times, existiría un acuerdo para que esos recursos sean destinados a la adquisición de bienes en Estados Unidos, aunque esta condición no aparece en el texto del MDE ni ha sido confirmada por ninguna de las partes.
El documento también establece la conformación de un mecanismo ejecutivo para la supervisión e implementación del memorando, y se espera que el acuerdo final sea ratificado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
La firma: Versalles y Teherán
Aunque se había previsto una reunión presencial en Suiza para el viernes, las hostilidades que continúan en el Líbano llevaron al gobierno de Irán a negarse a acudir físicamente. En su lugar, se acordó que cada presidente firmara públicamente el memorando por su parte.
Trump procedió a la firma desde el Palacio de Versalles, en el marco de una cena organizada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras la conclusión del G7. Por su parte, Pezeshkian firmó públicamente el MDE desde Teherán.
Mojtaba Jamenei respalda el acuerdo con reservas
El líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, emitió un pronunciamiento en el que expresó su respaldo al acuerdo, aunque dejó en claro sus reservas. «Yo, en principio, tenía una opinión diferente, pero debido al compromiso que el honorable presidente, como jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, hizo en nombre de sí mismo y de otros miembros para defender los derechos de la nación iraní y el frente de resistencia, y porque aceptó explícitamente la responsabilidad por ello, di permiso para ello», declaró el líder supremo.
Jamenei añadió que «en el camino para llegar a esta etapa, los funcionarios responsables, por preocupación y con buenas intenciones, hicieron muchos esfuerzos; y de hecho fue este presidente estadounidense quien, por desesperación, utilizó varias palancas para lograr este acuerdo».
Israel: furioso y solo en la escena internacional
No todas las partes se muestran satisfechas con el acuerdo. Según reportes de la agencia Axios, Netanyahu estaría furioso por el pacto con Irán, que en Tel Aviv se considera un error. El primer ministro israelí queda prácticamente solo en la escena internacional al seguir insistiendo en que la guerra debería haber continuado, incluso cuando países como los Emiratos Árabes Unidos —que anteriormente favorecían una postura dura hacia Irán— apoyaron abiertamente el acuerdo de Trump.
Según el mismo reporte, Netanyahu ni siquiera puede oponerse públicamente al acuerdo sin arriesgarse a estropear las relaciones con Trump, por lo que los funcionarios israelíes expresan su preocupación únicamente en conversaciones privadas.
El psicópata ministro israelí Itamar Ben-Gvir ya había amenazado con que Israel continuaría sus operaciones militares de lesa humanidad en el Líbano sin importar el acuerdo, afirmando que Israel no había sido tomado en cuenta y que, por tanto, no acataría ningún compromiso firmado.
Esta situación podría agravar el panorama, toda vez que la cancillería iraní ha reiterado en días recientes que una violación del cese al fuego en el Líbano sería motivo suficiente para romper los acuerdos del MDE, lo que podría desencadenar el restablecimiento de las hostilidades.
La amenaza sionista, el mayor obstáculo para la paz
A pesar de que Medio Oriente podría aspirar a un horizonte de paz, la amenaza del régimen sionista continúa siendo el mayor riesgo y una amenaza latente de guerra. Al régimen de Netanyahu no le bastó con cometer el genocidio en Gaza ni con continuar las acciones de lesa humanidad en Cisjordania; tampoco ha detenido la invasión y la masacre de civiles que continúa perpetrando en el Líbano.
Por tal motivo, persiste la incógnita de hasta dónde podrán avanzar las negociaciones recién iniciadas para alcanzar un acuerdo definitivo, toda vez que podrían ser saboteadas en cualquier momento.














