Gran controversia han generado las acciones desleales y antideportivas del régimen estadounidense de Donald Trump en contra de múltiples participantes que deberían haber estado ya con todo listo para su participación en la Copa del Mundo de la FIFA 2026, que inicia esta semana y que se disputará de forma conjunta con México y Canadá.
En una actitud totalmente tramposa y carente de espíritu deportivo, el régimen estadounidense está impidiendo la entrada de gran parte de la delegación iraní e incluso de árbitros, como es el caso del somalí Omar Abdulkadir Artan, y todo ello únicamente por cuestiones políticas. Esto ocurre mientras también se hostiga a otras selecciones participantes, poniendo en severo entredicho la deportividad de la Copa del Mundo y ejecutando acciones que ni el régimen nazi de Hitler en los Juegos Olímpicos de Berlín 36 ni el régimen fascista de Benito Mussolini en la Copa del Mundo de Italia de 1934 se atrevieron a realizar.
Los fascistas en la historia
Para tratar de comparar lo que está haciendo hoy el régimen estadounidense, podríamos remontarnos al siglo pasado, cuando otro régimen fascista —el de Mussolini en Italia— recibió también de parte de la FIFA el beneficio de organizar una Copa Mundial de Fútbol. En aquel entonces, Italia no vetó a ninguna selección extranjera ni impidió el acceso de nadie; por el contrario, parecía gustoso de recibir abiertamente a todos los países que habían obtenido su boleto al torneo.
Incluso en casos como el de Austria, cuyo capitán Matthias Sindelar era abiertamente antifascista, no se les impidió competir. Desde luego, el arbitraje causó gran controversia por el beneficio brindado a Italia, que terminó coronándose campeona de la Copa del Mundo. No obstante, no hubo ningún impedimento ni remoción para que los deportistas pudieran disputar la justa mundialista organizada bajo el amparo del régimen fascista en colusión con la FIFA.

Otro antecedente similar fueron los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, organizados por el régimen nazi de Adolfo Hitler, quien también recibió este gran beneficio de parte del Comité Olímpico Internacional.
Cabe señalar que los nazis sí llegaron a prohibir o impedir el libre desarrollo de atletas, pero únicamente de su propio país, cuando se trataba de judíos. Sin embargo, no establecieron ningún impedimento para que alguna delegación extranjera pudiera entrar y competir libremente. Naciones con dignidad, como la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, fueron de las pocas que alzaron la voz y realizaron un boicot, negándose a pisar el territorio controlado por los nazis. Aún así, no hubo un impedimento u obligación que restringiera el acceso de deportistas extranjeros; incluso hubo participantes judíos extranjeros compitiendo en la justa olímpica.

Las restricciones del régimen de Trump
No obstante, en 2026, cuando parecería que se vive en un mundo con mayor respeto y donde existen los derechos humanos como tal, el gobierno estadounidense hace una vez más un total desdén de ellos, exponiendo su desinterés por los derechos humanos y su falta de deportividad. El gobierno de los EEUU está imponiendo severas restricciones a la selección de Irán, a la cual le prohibió alojarse en territorio estadounidense, donde se disputarán todos sus partidos de la fase de grupos. Además, en colusión con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, le negaron la solicitud a Irán de jugar sus partidos fuera de Estados Unidos, lo que habría facilitado de forma más sencilla la resolución de los conflictos políticos.

No solo no le permitieron a Irán cambiar la sede de sus partidos, sino que tampoco le están permitiendo alojarse en territorio estadounidense, obligándolos a hospedarse en México y, por tanto, viajando para cada partido de forma apresurada el mismo día en que se disputa el juego, con tal de poder estar en la cancha los 90 minutos. Una cuestión absolutamente insólita en la historia del deporte mundial.
No solo eso: el régimen estadounidense también mantenía sin entregar la visa al director técnico Amir Ghalenoei, a quien finalmente le entregaron el permiso este fin de semana, a escasos días de la Copa del Mundo, complicando severamente la concentración del equipo. Y aunque le concedieron el permiso al director técnico, se lo negaron a muchos analistas, parte del equipo médico y directivos de la Federación Iraní, complicando así también la participación de la Selección Nacional de Irán en la Copa del Mundo. Una actitud absolutamente tramposa y antideportiva, a la cual ni los nazis ni los fascistas declarados habían llegado a implementar.

Las prohibiciones también alcanzan a los árbitros
Las prohibiciones no solo recaen sobre deportistas. En horas recientes se confirmó la prohibición de entrada para el árbitro Omar Abdulkadir Artan de Somalia, quien está considerado como uno de los mejores de África y quien iba a hacer historia siendo el primero de su país en participar en un Mundial, donde ya estaba programado. Finalmente le negaron el ingreso, no porque él tuviera algún problema personal, sino por una prohibición general de restricción de viaje para todos los habitantes de Somalia, generando así un cambio de última hora y un veto difícil de explicar por motivos deportivos.
A través de redes sociales también ha causado gran indignación la forma en la que han sido tratadas selecciones como la de Uzbekistán, cuyos jugadores, al bajarse del camión, fueron revisados con lujo de detalle como si se tratara de criminales que pudieran estar portando una bomba, generando una situación muy difícil y un hostigamiento con actitud agresiva hacia deportistas que solo están haciendo historia y buscando hacer un papel digno en lo que será su primera participación en una Copa del Mundo.
🇺🇸 ESTADOS UNIDOS HUMILLA A UZBEKISTÁN 🇺🇿😳
Lo ocurrido a la llegada de Uzbekistán al Icahn Stadium de Nueva York ha generado una enorme polémica.
La selección asiática fue sometida a un protocolo de seguridad nunca antes visto para un simple partido amistoso. Revisiones… pic.twitter.com/vjLJpnIGzo
— Motivaciones Fútbol (@MotivacionesF) June 8, 2026
Es así que la Copa del Mundo de la FIFA 2026 continúa manchada y, desde antes del inicio, ya quedó marcada por la antideportividad y las trampas de un régimen que una vez más se exhibe peor que los nazis.














