Joel Huiqui, exdefensa central que vistió la camiseta de los Potros UAEMéx en 2017 y quien vivió una «maldición» con Cruz Azul, con quien perdió 5 finales en su etapa como futbolista, finalmente se coronó campeón del Clausura 2026 de la Liga MX, ahora como director técnico interino, consolidando una de las más extraordinarias proezas de la historia de la Máquina Cementera.
Un interinato que terminó en campeonato
Huiqui llegó al banquillo celeste para la última jornada de la fase regular, luego de la salida de Nicolás Larcamón. Tomó al equipo en medio de la presión y logró recuperar la confianza, regresar a la senda del triunfo, y conducir al conjunto celeste a lo largo de la liguilla, donde eliminó a rivales clave antes de enfrentar la final frente a Pumas.
En total, dirigió solo siete encuentros, incluidos los de la fase final, convirtiéndose en uno de los entrenadores más rápidos en conquistar un torneo corto. Además, se convirtió en el primer técnico interino mexicano en lograr un campeonato de Liga MX en la era moderna.
Su paso por el futbol mexiquense
En 2017, con 34 años de edad, Joel Huiqui llegó cedido a los Potros de la Universidad Autónoma del Estado de México, entonces participantes de la Liga de Ascenso.

Durante su etapa con el conjunto universitario disputó entre 11 partidos y anotó dos goles, aportando experiencia a un plantel conformado por varios jugadores veteranos. Aquella experiencia representó uno de los últimos capítulos de su carrera como futbolista profesional, antes de un breve paso por Las Vegas Lights, en Estados Unidos, y su retiro entre 2018 y 2019.
Una carrera marcada por finales perdidas
Formado en las fuerzas básicas de Cruz Azul, Huiqui debutó en Primera División con Pachuca en 2003, año en el que también conquistó el título del Apertura.
Posteriormente regresó a La Máquina, donde se consolidó como defensor central entre 2004 y 2010. En ese periodo disputó tres finales de Liga MX que el club perdió: el Clausura 2008 ante Santos, el Apertura 2008 frente a Toluca y el Apertura 2009 contra Monterrey. También participó en finales de la Concachampions.
Más adelante defendió la camiseta de Monarcas Morelia, equipo con el que volvió a perder una final, precisamente ante Pumas en el Clausura 2011, nuevamente en el Estadio Olímpico Universitario.
Con el paso de los años, Huiqui acumuló varias derrotas en instancias decisivas, situación que construyó una narrativa de “finales perdidas” alrededor de su trayectoria como jugador.
La revancha desde el banquillo
La historia cambió en el Clausura 2026. Huiqui volvió a enfrentar a Pumas en una final y otra vez en el Olímpico Universitario, aunque ahora como entrenador de Cruz Azul.
El encuentro de vuelta fue intenso. Pumas se adelantó con un gol de Robert Morales, pero Cruz Azul reaccionó gracias a un autogol de Rubén Duarte.
Para los Pumas, las lesiones de Carrasquilla y de su central Bennevendo, comenzaron a desdibujar al equipo de Efraín Juárez, que se terminó de complicar el partido con una tarjeta roja de Uriel Antuna.
Finalmente ya en tiempo agregado, Rodolfo Rotondi marcó el tanto que aseguró el campeonato celeste.
La conquista de la décima estrella representó un cierre simbólico para Joel Huiqui: pasó de ser un futbolista constantemente asociado con finales perdidas a convertirse en campeón como entrenador en su primera gran experiencia al frente de un club de Liga MX.
Tras el campeonato, se espera que la directiva de Cruz Azul cumpla su promesa, y sea ratificado formalmente como director técnico para el siguiente torneo.














