Máxima tensión tras nuevos ataques en el Golfo Pérsico; Trump se empantana en su lucha contra Irán, mientras China también lo desafía

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En horas recientes, la situación bélica en Medio Oriente ha vuelto a ponerse en alerta roja tras registrarse nuevos ataques militares que, aunque limitados, han encendido las alarmas y generado una tensión máxima en la región. Esta escalada se produce en el marco de la creciente frustración del gobierno de Estados Unidos, que a pesar de sus múltiples intentos y más reciente operativo militar lanzado este lunes, continúa empantanado en sus intentos de desestabilizar al gobierno iraní e imponerle sus condiciones. En un conflicto que sigue involucrando también a más países; pues además de los que han participado ya, directa e inderectamente, en los ataques militares, también están emergiendo relevantes actores como China, la otra gran potencia económica global, que parece enviar finalmente importantes desafíos que podrían obligar a replantear la estrategia de los cuartos de guerra en Tel Aviv y Washigton.

Fracasa la «Operación Libertad»

El presidente estadounidense, Donald J. Trump, había anunciado este fin de semana el despliegue de un nuevo operativo militar con el objetivo de reanudar el tránsito de embarcaciones comerciales a través del Estrecho de Ormuz. Cabe recordar que Irán exigió que los buques que desearan cruzar el estrecho solicitaran autorización previa a sus autoridades. Washington rechazó esta condición e intentó mantener el control de este paso, ubicado a más de 11 mil km de distancia de su territorio, bajo sus propios términos; advirtiendo que implementaría una maniobra de resguardo militar para que los barcos —algunos de los cuales llevan semanas atascados en la zona— pudieran cruzar libremente.

Irán advirtió que no lo permitiría, y al parecer cumplió su amenaza. En el marco de esta operación, un buque de bandera surcoreana fue atacado, generando un importante incendio en cubierta y provocando la airada reacción del presidente Donald Trump, quien aprovechó para hacer un llamado a Corea del Sur a sumarse a su causa; quizá motivado también por la escasa respuesta que ha encontrado ante el rechazo de Europa y el resto del mundo a su cruzada contra la nación persa.

A pesar de que dos embarcaciones habrían logrado cruzar bajo escolta estadounidense, la situación volvió a ser de extrema tensión y la mayoría de los buques optaron por evitar el riesgo de cruzar sin permiso. Aunque las embarcaciones chinas, iraníes y rusas, así como aquellas que solicitan autorización formal a las autoridades marítimas iraníes, sí mantienen el acceso a la zona.

Fuego en los Emiratos Árabes Unidos

Esta situación se presentó de forma casi simultánea a un nuevo ataque contra instalaciones petroleras emiratíes. Se confirmó, mediante imágenes satelitales -de deteccion de incendios- de la NASA, un incendio en la planta de Fujairah —la refinería más importante y la única con capacidad de exportación de los Emiratos Árabes Unidos.

El Ministerio de Defensa emiratí emitió un comunicado afirmando que sus sistemas de defensa antiaérea habían neutralizado 12 misiles balísticos, tres misiles de crucero y cuatro drones lanzados desde Irán, los cuales dejaron además tres heridos, elevando el total de lesionados a 227. Se trata del primer ataque militar desde el inicio del cese al fuego, ocurrido hace algunas semanas.

Aunque Trump afirmó que los ataques no constituían una ruptura formal del alto al fuego por tratarse de acciones limitadas, sí advirtió sobre una posible respuesta y anunció que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, ofrecería una conferencia de prensa este martes para detallar la estrategia a seguir.

La postura de Irán

Irán no reivindicó ni rechazó abiertamente la autoría de los ataques. No obstante, desmintió la versión estadounidense, según la cual Estados Unidos habría respondido disparando contra cinco embarcaciones militares iraníes. Teherán negó que ninguna de sus naves hubiera sido atacada y señaló que el único blanco afectado fue un barco pesquero donde perdieron la vida cinco civiles.

Sin pronunciamiento oficial adicional, el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi publicó en su cuenta de X: «Los eventos en Hormuz dejan claro que no hay solución militar para una crisis política. Dado que las conversaciones avanzan gracias al generoso esfuerzo de Pakistán, Estados Unidos debería ser cauteloso ante el riesgo de ser arrastrado de nuevo a un pantano por los malintencionados. Lo mismo deberían hacer los Emiratos Árabes Unidos. El Proyecto Libertad es Proyecto Empantanado.»

Vale recordar que Irán había enviado a Pakistán una nueva propuesta de acuerdo de paz que definía al menos los primeros avances clave para garantizar un cese al fuego, buscando resolver las diferencias más inmediatas, aunque sin poner sobre la mesa su derecho al desarrollo de infraestructura nuclear.

Temores en Medio Oriente

Los nuevos ataques han causado un temor generalizado en la región. Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron la cancelación de clases presenciales del 5 al 8 de mayo debido a la situación en el Golfo Pérsico. Varios funcionarios emiratíes exigieron asimismo una fuerte respuesta militar ante los ataques a su infraestructura petrolera, a pesar de que aún no se tiene certeza sobre el origen exacto de los mismos.

En Israel, agencias de noticias reportaron los temores de un posible colapso del cese al fuego con Irán en las próximas horas; mientras que el gabinete de seguridad israelí estaría también haciendo deliberaciones al respecto. Todo esto se produce en medio de la ofensiva con tintes genocidas que Israel mantiene en el sur del Líbano; donde ha arrasado decenas de poblaciones y donde Hezbolá está encabezando la resistencia con golpes significativos mediante el uso de drones guiados con fibra óptica; tecnología que ha causado importantes bajas entre las tropas israelíes y estarían logrando contener la invasión.

Cabe señalar que las múltiples bajas militares que han tenido en semanas recientes las fuerzas del ente sionista, están generando de igual forma importantes cuestionamientos internos al régimen de Benjamín Netanyahu, expresadas a través de multitudinarias manifestaciones de israelíes al interior de los territorios ocupados.

Golpes a la economía

Las tensiones están generando un impacto inmediato en los mercados financieros. Este lunes, los principales índices estadounidenses cerraron a la baja: el Dow Jones cayó un 1,1%, el S&P 500 descendió medio punto porcentual y el Nasdaq registró también un descenso moderado.

Todo ello en el contexto de fuertes alzas en los precios del petróleo: el crudo Brent subió entre el 5 y el 6%, mientras que el WTI alcanzó los 106 dólares por barril, impulsado por la alarma generada por los ataques a la refinería de Fujairah.

Ante la presión generada por la situación en Ormuz, Estados Unidos estaría buscando también alguna salida posible a través de una negociación en el Consejo de Seguridad de la ONU; donde ha convocado para presentar una nueva iniciativa para intentar presionar a Irán a abrir el paso. No obstante, se anticipa que la iniciativa pueda ser vetada por China y Rusia, tal como ocurrió el mes pasado con una propuesta similar presentada por Baréin.

El pantano de Trump

La situación parece denotar que el gobierno estadounidense se está quedando estancado en sus objetivos, e incluso hundiéndose cada vez más en los problemas globales que está ocasionando. A pesar de que la administración Trump buscaba la caída del gobierno iraní y la renuncia de Teherán a su programa nuclear, no ha logrado ninguno de sus objetivos: ni por la vía bélica ni tampoco mediante las negociaciones posteriores al cese al fuego. El resultado es una situación de estancamiento en la que no se avizora un alto al fuego definitivo ni un acuerdo que le permita a Washington cumplir sus metas.

Mientras tanto, dentro de Estados Unidos crecen las protestas contra la política energética de Trump, que ha provocado una marcada subida en el costo de los combustibles, y en consecuencia en múltiples productos y servicios. Este fin de semana, más de 14 mil empleados quedaron sin trabajo tras la quiebra de la aerolínea Spirit Airlines, situación atribuida en parte al alza en el precio del combustible de aviación. Diversas manifestaciones se han registrado en días recientes, incluso en Washington, destacando la acción de un activista que se mantiene acampando en lo alto de Puente Douglas para denunciar las guerras de Trump; acto que ha convocado también a manifestantes de distintas partes del país.

Todo esto se produce en paralelo a la publicación de nuevas encuestas que documentan la caída abrupta en los índices de aprobación del mandatario. Sondeos del Washington Post, ABC News e Ipsos señalan una caída abismal en los índices de popularidad de Trump; e incluso un 59% de los encuestados considera que el presidente de los EEUU no está ni siquiera mentalmente capacitado para gobernar.

El nerviosismo y la tensión en Washington escaló aún más este lunes tras registrarse un nuevo tiroteo en las inmediaciones de la Casa Blanca. Aunque no se ha confirmado que se trató de un ataque deliberado contra el gobierno, sí se reportaron dos personas heridas —el atacante y un menor de edad— y no se descarta que uno de los objetivos pudiera haber sido el vicepresidente J. D. Vance, cuya caravana había pasado momentos antes por el lugar. El incidente obligó al cierre temporal de diversas áreas de la Casa Blanca mientras Trump se encontraba reunido con empresarios en el interior.

La carta china

Uno de los factores que podría cambiar drásticamente el curso del conflicto —y que está dando a Irán margen para mantener su resistencia— es la postura de China. Agencias como Reuters coincidieron en calificar de histórico el desafío que Pekín está planteando a Washington en días recientes; por primera vez de forma abierta y agresiva, el gobierno chino ha ordenado a sus empresas ignorar las sanciones estadounidenses contra Irán.

Bloomberg describió esta medida como «un acto de desafío sin precedentes que amenaza con atrapar a un vasto sector bancario». Las instrucciones llegaron a escasos días de una reunión programada entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, y en este contexto China no solo mantiene sus relaciones comerciales con Irán, sino que las está ampliando, incrementando acuerdos de exportación con la nación persa.

Cabe recordar que Irán es el tercer proveedor de petróleo más importante de China, y China es a su vez el principal comprador de crudo iraní. El respaldo del gigante asiático resulta fundamental para que Irán siga fortaleciendo su posición, la cual también parece aún sólida, y no solo en términos políticos y económicos; en horas recientes, el pueblo iraní ha vuelto a volcarse a las calles —como lo ha hecho cada noche en los últimos 65 días— en manifestaciones masivas de apoyo a su república, su bandera y su milenaria nación.


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