Las extrañas coincidencias que hacen dudar del atentado contra Trump en la cena de corresponsales

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Este lunes, Cole Thomas Allen fue formalmente imputado por haber atentado contra el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, tras el tiroteo registrado el pasado sábado durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. Paralelamente, circuló un manifiesto que, según los reportes, fue enviado por Cole de forma programada a sus familiares desde antes de los hechos, y en el que confesaba sus intenciones. No obstante, más allá de las versiones oficiales, el incidente ha generado una serie de interrogantes que han alimentado la suspicacia pública.

Los hechos

Durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada la noche del sábado en el Hotel Hilton de Washington, se registró un tiroteo atribuido a Cole Thomas Allen, quien al parecer intentaba atacar a altos mandos de la administración estadounidense. Entre los asistentes al evento se encontraban el propio Trump, el vicepresidente JD Vance, la primera dama Melania Trump y numerosos representantes de la prensa acreditada.

El desenlace fue inusual: nadie resultó herido, ni siquiera el tirador, quien fue detenido y trasladado ileso para su procesamiento judicial. La cena fue cancelada. Minutos después, Trump ofreció una conferencia de prensa en la que afirmó que este tipo de acciones eran una muestra de cuánto había logrado su administración, y prometió reprogramar el evento en un plazo no mayor a un mes.

Este lunes circuló el manifiesto firmado presuntamente por el atacante. En él, Cole pedía disculpas a su familia y declaraba que sus acciones estaban dirigidas contra Trump, a quien describió en términos explícitos: «No estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor me manche las manos con sus crímenes.»

Sin embargo, de forma llamativa, aclaraba que entre sus objetivos no se encontraba Kash Patel, director del FBI, sin ofrecer explicación alguna sobre por qué lo excluía de un ataque que supuestamente tenía por objeto actuar contra los altos mandos de la administración.

El documento también indicaba que Cole había tomado medidas para evitar daños colaterales, como el uso de un arma que no atravesara paredes, buscando circunscribir el ataque a funcionarios de alto rango sin señalar directamente a Trump como blanco principal.

Las sospechas

Las dudas sobre la veracidad del incidente comenzaron a surgir incluso antes de que ocurriera. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en una entrevista previa a la cena, interrogada sobre sus expectativas para el evento, declaró textualmente «It will be funny, it will be entertaining, there will be some shots fired tonight in the room» —que puede traducirse también como «Será divertido, será entretenido, habrá varios disparos en la sala esta noche»—, lo que generó risas en el entrevistador y coincidió, de forma cuanto menos curiosa, con lo que ocurrió minutos después.

El perfil del atacante

Aunque han circulado algunas versiones infundadas, como una supuesta foto de Cole Allen con una sudadera de las IDF, que en realidad fue generada con IA, hay hechos que sí están plenamente documentados, como su trayectoria  académica en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), uno de las instituciones de élite de mayor nivel y reconocimiento.

Incluso, hasta antes del ataque, la prestigiosa universidad tenía una foto de Thomas, en su portal oficial, donde se promovía uno de sus programas de ingeniería mecánica.

Foto de Cole Thomas Allen en el portal oficial de Caltech.

Y es que uno de los elementos que más han llamado la atención del caso, es precisamente este perfil altamente calificado de Cole Allen. El tirador, tuvo un paso destacado en Caltech, una de las instituciones académicas más prestigiosas del país, la cual fundó y controla desde hace décadas el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA.

El propio Cole realizó también una pasantía en dicho laboratorio de la NASA, lo que revela un coeficiente intelectual y una formación técnica considerablemente elevados, reforzados además por una maestría reciente en ciencias computacionales.

Su alto perfil de desarrollo académico, ha llamado la atención de múltiples analistas, contrastante también con su presunta situación profesional al momento de los hechos: tutor de medio tiempo y desarrollador independiente de videojuegos.

 

Aunque parezca solo una coincidencia, ha generado también múltiples especulaciones el curioso vínculo de Cole con la NASA, al presentarse el atentado justo en la misma semana en que la Casa Blanca y el Congreso acaban de anunciar formalmente el inicio de una investigación tras una serie de desapariciones y homicidios de científicos, algunos de alto rango, en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA; algunos de los cuales generados también en condiciones muy particulares durante las últimas semanas y meses.

Lo que algunos habían descartado como teoría conspirativa fue asumido con total seriedad por la administración Trump, y el propio presidente calificó los hechos como «un incidente muy serio»; toda vez que entre los más de 10 muertos o desaparecidos se incluyen a altos cargos como Frank Maiwald, investigador principal en el JPL; y Monica Jacinto Reza, directora de materiales, con acceso a secretos científicos avanzados, y quien desapareció sin dejar rastro hace unos meses a pesar de que caminaba junto a un amigo (de quien se separó solo 100 metros) haciendo senderismo en un bosque protegido de Los Ángeles.

La cuenta de Twitter y otras señales previas

El episodio generó aún más revuelo cuando se descubrió en X (Twitter) una cuenta bajo el nombre de Henry Martínez, cuyo único tuit —publicado en diciembre 2023— contenía únicamente el nombre «Cole Allen», coincidente con el del tirador del evento de este fin de semana. La cuenta utilizaba como foto de perfil una imagen de la rana Pepe, pero en una versión bastante inusual, caracterizada con un moño negro de esmoquin y una copa, atuendo muy similar al que portó Trump la noche del sábado.

Como dato adicional, se documentó la existencia de al menos dos personas llamadas Henry Martínez que trabajaron en la NASA en años recientes, una de ellas contemporánea del periodo reconocido por Cole en su perfil de LinkedIn.

Ha causado ironías también el hecho que la foto de encabezado de esta misma cuenta, era de una imagen de colores distorsionada, publicada originalmente por un estudio de digitalización en 3D, con un sitio denominado literalmente Time Machine —máquina del tiempo—.

Testimonios y anomalías de seguridad

En el terreno de los hechos concretos, destacan también varios testimonios de asistentes. Al menos dos reporteras declararon abiertamente haber abandonado el evento de forma temprana al percibir algo inusual, motivadas principalmente por lo que describieron como una seguridad mínima para un evento de esa envergadura.

El corresponsal Shawn McCreesh relató haber sido retirado por un agente de seguridad de un pasillo y conducido al baño justo momentos antes de que estallara el tiroteo.

Un agente del Servicio Secreto en esmoquin me había escoltado al baño de hombres momentos antes de que comenzara el tiroteo en el pasillo justo afuera. Escuchamos gritos y algo que sonaba como platos rompiéndose. Salimos corriendo del baño. Al doblar la esquina, otros agentes tenían sus armas desenfundadas y apuntándonos directamente;» señaló en su reporte en tiempo real de los hechos el corresponsal del NYTimes, quien ha evitado abundar en mayores detalles posteriormente en sus canales personales.

Una testigo adicional afirmó haber visto a Cole preparando el arma al salir de un cuarto de almacenamiento sin vigilancia en el interior del hotel.

La investigación preliminar indica que Cole viajó desde California y se hospedó en el Hilton con días de antelación, lo que sugiere una preparación premeditada. Sin embargo, resulta llamativo que un cuarto sin supervisión adyacente al área del evento permitiera al tirador salir armado sin ser detectado.

Otro punto de debate es la escasa calidad de la única grabación disponible del momento del tiroteo, que no permite reconstruir con claridad la dinámica del incidente, el cual además cubre solo de forma parcial, y sin clarificar las circunstancias por las cuales el sujeto terminaría siendo detenido; sin registrarse personas lesionadas.


Video regenerado con IA para tratar de mostrar con mayor claridad los detalles de la única grabación disponible.

Los patrones que alimentan la teoría de falsa bandera

En redes sociales se documentaron búsquedas en Google con el nombre «Cole Thomas Allen» días y horas previos al ataque —un patrón que también se ha visto en otros incidentes considerados como posibles operaciones de falsa bandera, como el tiroteo realizado por un atacante que portaba una bandera de Irán, ocurrido semanas atrás en un bar estadounidense en pleno debate sobre una posible nueva guerra contra Irán.

Generó también controversia el hecho de que una reportera de Fox News fuera sacada del aire mientras relataba que el esposo de la vocera Leavitt, quien estaba sentado junto a ella durante el evento, le habría advertido que tuviera mucho cuidado con su seguridad; «Haces un gran trabajo, pero necesitas estar muy segura’. Estaba muy serio cuando me lo dijo, y miró alrededor de la habitación y dijo: ‘Hay algunos—’”… y en eso se cortó la comunicación.

Posteriormente, la reportera descartó alguna anomalía, y justificó su intempestiva salida del aire por presuntos «problemas de señal en la sala», pero el episodio no pasó desapercibido, particularmente en relación con lo que la vocera pudo haber sabido también con antelación.

Las fotografías de la conferencia de prensa posterior al incidente (foto de portada) también fueron objeto de análisis, por la actitud que algunos describieron como llamativamente relajada por parte de los protagonistas.

De igual forma resulta un tanto singular el hecho que apenas un par de días antes del ataque, CNN, publicó sendo artículo titulado «¿Cómo se «escenificaría» un intento de asesinato -presidencial-?« , en el que analizaba los escenarios en que el presidente de Estados Unidos podría simular un atentado en su contra; y aunque estaba enfocado en lo sucedido en Butler, hacía también un análisis general de las condiciones clave realmente factibles; lo que resulta en una curiosa coincidencia, pues en su aparente atemporalidad, terminó anticipando de forma oportuna un nuevo presunto atentado presidencial.

Aunque pudieran parecer solo «coincidencias» y «anomalías», la incidencia y cantidad, han llevado a varios analistas a considerar la posibilidad de una nueva acción de bandera falsa; o al menos así también lo han interpretado figuras como el galardonado escritor y periodista Don Winslow, quien señaló en su cuenta de Twitter:

«B A N D E R A  F A L S A:

Una operación de falsa bandera es UNA ACCIÓN ENCUBIERTA —como un ataque— DISEÑADA para que parezca que ha sido perpetrada por otra parte.

Estas operaciones tienen como objetivo crear un falso pretexto para una acción militar o MANIPULAR LA OPINIÓN PÚBLICA.»

La dimensión política

De momento, todo permanece en el terreno de la especulación. Sin embargo, quedará por ver si, tal como ocurrió tras el incidente de Butler —el atentado de julio de 2024 en Pensilvania, que difícilmente podría calificarse como una operación de falsa bandera—, este nuevo episodio contribuye también a elevar los índices de popularidad de Trump, que según las encuestas más recientes, incluida la de Gallup, se encontraban en sus niveles más bajos, golpeados por la situación económica y por la política exterior derivada de su estrecha relación con Israel y los actos de guerra en Medio Oriente.

 


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