Aceite de cocina usado y cascarones de huevo: la fórmula de la UAEMéx para convertir residuos en combustible renovable

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Investigadores del Centro Conjunto UAEM-UNAM impulsan el biodiésel como alternativa sustentable para reducir la contaminación y aprovechar recursos que normalmente se desechan

Toluca, EdoMéx. — Un litro de aceite de cocina que se vierte por el desagüe puede contaminar hasta mil litros de agua. Pero ese mismo residuo, si se maneja correctamente, puede transformarse en biodiésel, un combustible renovable que contribuye a reducir emisiones contaminantes y da una segunda vida a lo que normalmente termina en la basura.

En el marco del Día Internacional del Biodiésel, la académica del Centro Conjunto de Investigación en Química Sustentable UAEM-UNAM (CCIQS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Rubí Romero Romero, destacó la importancia de fortalecer la conciencia ambiental y promover el uso de combustibles alternativos que permitan disminuir el impacto ambiental derivado del consumo de combustibles fósiles.

Un combustible renovable y biodegradable

La profesora de tiempo completo explicó que el biodiésel es un biocombustible líquido, renovable y biodegradable que puede obtenerse a partir de aceites vegetales o grasas animales. “A diferencia del diésel convencional, cuya combustión contribuye a la emisión de gases de efecto invernadero, este combustible se caracteriza por ser menos contaminante y por elaborarse a partir de materias primas que pueden reutilizarse”, señaló.

Uno de los principales beneficios ambientales del biodiésel, agregó, es su capacidad de biodegradarse en aproximadamente 21 días. Además, no es tóxico y permite aprovechar residuos que comúnmente son desechados, lo que lo convierte en una opción con potencial para disminuir la contaminación del agua, del suelo y del aire.

Aceite usado y desechos orgánicos como materia prima

La investigadora detalló que, en los últimos años, la ciencia ha impulsado nuevas alternativas para la producción de biodiésel mediante el empleo de aceite de cocina usado, lo que reduce los costos de elaboración y da un segundo uso a este residuo. Pero la innovación va más allá: materiales como los cascarones de huevo y las conchas de almeja pueden utilizarse como catalizadores heterogéneos durante el proceso de obtención del biodiésel, favoreciendo una producción más eficiente y sustentable.

Estos hallazgos, explicó, son resultado de investigaciones realizadas en el CCIQS, donde se han desarrollado catalizadores de bajo costo a partir de residuos orgánicos, lo que abre la puerta a una producción de biodiésel más accesible y amigable con el medio ambiente.

Políticas públicas y educación ambiental: los pendientes

Aunque el biodiésel ofrece importantes ventajas ambientales, Rubí Romero Romero consideró indispensable impulsar políticas públicas que incentiven su producción y utilización. “No basta con que exista la tecnología; se necesitan marcos normativos y apoyos gubernamentales que fomenten su adopción”, señaló.

También subrayó la necesidad de fortalecer la educación ambiental para que la población adopte prácticas responsables en el manejo de los residuos orgánicos y biodegradables. Separar adecuadamente el aceite de cocina usado o reutilizar materiales como el cascarón de huevo son acciones cotidianas que, sumadas, pueden contribuir al desarrollo de biocombustibles que favorecen la reducción de contaminantes y la conservación de los recursos naturales.

“Desde el hogar podemos ser parte de la solución”, afirmó la académica, quien invitó a la comunidad universitaria y a la sociedad en general a reflexionar sobre el valor que pueden tener los residuos que generan a diario.

Por qué esto importa

En apocaliptic.com consideramos que esta información es relevante porque el biodiésel no es una promesa futurista: es una realidad tecnológica que ya está al alcance, pero que requiere de voluntad política y participación ciudadana para escalar. El Estado de México, con su alta densidad poblacional y su enorme consumo de combustibles, es un territorio donde esta alternativa podría tener un impacto significativo. Además, el enfoque de la UAEMéx —que utiliza residuos como aceite de cocina y cascarones de huevo como materia prima— demuestra que la ciencia también puede ser una herramienta de reaprovechamiento y economía circular. En un contexto de crisis climática y encarecimiento de combustibles fósiles, el biodiésel no es una ocurrencia: es una opción viable que merece atención. La nota importa porque nos recuerda que la sustentabilidad no se construye solo con grandes acuerdos internacionales, sino con acciones locales que parten de la investigación, la innovación y el cambio de hábitos en los hogares. Y en eso, la UAEMéx está poniendo su granito de arena.

 


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