Yo soy porque tú eres
José Martí
Ante la derrota del imperio en Irán y su inferioridad moral, militar y económica frente a China y Rusia y su impotencia histórica ante Corea del Norte, el emperador Donald I amenaza a Cuba, la isla antillana cuya dignidad intemporal no lo deja conciliar el sueño; el pedófilo pasa las noches entre la pesadilla de Cuba y el placer que le da imaginar a alguna niña en sus brazos en otra isla, la de Jeffrey Epstein; el presidente de Estados Unidos tiene la forma y el fondo de un auténtico degenerado perverso, reverente y sumiso ante las atrocidades de los cerdos sionistas, falsos judíos, lidereados por el falso judío y talmúdico fanático conocido por su alias de Benjamín Netanyahu.
¿Qué quiere Donald I en Cuba? …no hay petróleo como en Venezuela o Irán, seguramente tiene un objetivo similar al que ostenta en Gaza, fundar la gran rivera Gaza/Trump, quizá sueña con fundar una especie de Las Vegas versión caribeña y sueña aún más con la gloria de ser el presidente que acabó con el régimen surgido de la Revolución cubana encabezada por Fidel Castro.
El desenlace del affaire cubano presenta múltiples incógnitas cuya resolución marcará el destino de América latina; ¿conservara el pueblo cubano su capacidad de inmolación que tanto presumió Ernesto Guevara durante la crisis de los misiles? ¿se ha logrado transmitir a las nuevas generaciones el legado de Playa Girón? ¿hay un plan estratégico para desarrollar una táctica asimétrica ante la inminente invasión? ¿aparecerá el espíritu poético lidereado por el inmenso José Martí?
Corren las apuestas, sabemos que Cuba no es Venezuela en donde se efectuó una ridícula escaramuza pactada, sabemos también del carácter legendario de la Revolución cubana y de la dureza y habilidad de las fuerzas de seguridad del estado cubano.
Por algo Cuba conservó el nombre que los nativos tainos dieron a la isla; “cubanacan” cuyo significado es letal. La tierra de la fuerza” o “el centro de la fuerza”; nombre que se impuso por sobre todos los propuestos por Colón y los sucesivos conquistadores.
Si Cuba cae la suerte de México estará echada, compartiremos destino, si la isla sobrevive, la tierra mexicana saldrá impune del desafío, hay que entenderlo a cabalidad, una invasión a Cuba sólo representará la primera etapa del soñado asalto a América latina; por ello defender a Cuba es defendernos a nosotros mismos.
No está a discusión el carácter del régimen cubano que cometió el craso error de confiar su destino al estalinismo soviético, que entre otras barbaridades le costó la vida a Ernesto Che Guevara, lo que está en juego es la soberanía de todos los pueblos del mundo, enfrentados a la cretinez narcisista de una pandilla de pedófilos asesinos cuyas fortunas mal habidas les hacen pensar que pueden hacer y deshacer y jugar con la vida y la muerte humanas.
Lo más probable es que la pandilla demoniaca ignore la característica central de la cubanía, descrita magistralmente por José Martí: “Por las venas de Cuba no corre sangre, sino fuego, melodioso fuego que derrite texturas y obstáculos, que impide la mesura y, muchas veces, la reflexión”.
En su ignorancia crónica Trump y sus desquiciados comparsas desconocen las profundidades de la cultura cubana que ya en estos momentos está invocando una oración yoruba que si logra la protección efectiva puede significar una emboscada mortal para los agresores Gringos sionistas evangélicos:
Ojos tengan y no me vean,
Manos tengan y no me toquen,
Boca tengan y no me hablen,
Pies tengan y no me alcancen
En Cuba se enfrentarán el poder de las armas contra el poder de la invocación; el resultado es imprevisible por ahora.
CUBACubanacán: Probablemente el término taíno más original.















