La planificación de las comidas, el consumo variado de alimentos y la revisión crítica de la información sobre nutrición son algunas de las prácticas que pueden contribuir al autocuidado y al bienestar a largo plazo, de acuerdo con una especialista de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).
En el marco del Día Internacional del Autocuidado, que se conmemora cada 24 de julio, María Vianey Ortiz Pacheco, nutrióloga de la Clínica Multidisciplinaria de Salud (CMS) de la institución, destacó la importancia de tomar decisiones alimentarias con base en información confiable, especialmente ante la proliferación de dietas de moda y contenidos sin respaldo científico en internet y redes sociales.
Planificar la alimentación puede reducir el estrés cotidiano
La especialista señaló que organizar las comidas con anticipación puede facilitar el mantenimiento de una alimentación equilibrada y, al mismo tiempo, ayudar a reducir el consumo frecuente de productos ultraprocesados.
Entre las acciones que recomendó se encuentran planificar el menú semanal, elaborar una lista de compras y preparar previamente algunos alimentos, como verduras y otros ingredientes que puedan utilizarse durante varios días.
De acuerdo con la especialista, estas medidas también pueden contribuir a una mejor organización de la economía familiar y evitar que, ante la falta de tiempo, se recurra constantemente a opciones rápidas.
Alimentarse no siempre significa nutrirse
Ortiz Pacheco explicó que existe una diferencia entre comer para satisfacer el hambre y consumir alimentos que aporten los nutrientes necesarios para el organismo. Algunos productos de consumo cotidiano pueden generar saciedad, pero ofrecer un aporte nutricional limitado.
No obstante, subrayó que una alimentación saludable no debe basarse en prohibiciones absolutas. En su lugar, consideró importante mantener un equilibrio en la frecuencia y las cantidades de los distintos alimentos.
Bajo este enfoque, productos industrializados o de consumo ocasional pueden formar parte de la alimentación, siempre que no desplacen de manera habitual a alimentos frescos y nutritivos, como verduras, proteínas y otros productos con mayor aporte nutricional.
Comer con atención también forma parte del autocuidado
La especialista universitaria también destacó la importancia de la alimentación consciente, que implica prestar atención a lo que se consume y evitar, en la medida de lo posible, hacerlo de manera acelerada o mientras se utilizan dispositivos electrónicos.
Según explicó, comer rápidamente y con distracciones puede dificultar que las personas identifiquen las señales de saciedad de su organismo, lo que podría favorecer un consumo mayor al necesario.
Además de la alimentación, señaló que el autocuidado incluye otros hábitos relacionados con la salud, como mantener una adecuada hidratación, realizar actividad física con regularidad y dormir lo suficiente.
La información sobre nutrición requiere pensamiento crítico
La nutrióloga de la UAEMéx llamó a revisar con cautela los contenidos relacionados con nutrición que circulan en redes sociales, debido a que no toda la información disponible cuenta con respaldo científico.
En este sentido, planteó que el autocuidado no debe depender de dietas milagro, restricciones extremas o soluciones inmediatas, sino de decisiones sostenibles que puedan incorporarse de manera constante a la vida cotidiana.
La especialista consideró que mantener hábitos saludables de forma regular puede contribuir al bienestar físico y mental, así como a aspectos de la vida diaria relacionados con el rendimiento, la concentración, el estado de ánimo y la calidad del sueño.














