En un movimiento sin precedentes, los veinte mejores tenistas del mundo, tanto de la ATP como de la WTA, han unido fuerzas para exigir un cambio significativo en la distribución de las ganancias generadas por los cuatro torneos de Grand Slam: el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open.
A través de una carta conjunta, estas estrellas del tenis han puesto sobre la mesa una problemática que lleva años gestándose en el circuito profesional: el reparto inequitativo de los ingresos, que, según los jugadores, no refleja el esfuerzo, el talento y el valor que aportan a estos eventos icónicos.
Los Grand Slams son los torneos más prestigiosos y lucrativos del tenis mundial. Cada año, generan millones de dólares en ingresos provenientes de entradas, patrocinios, derechos televisivos y merchandising. Sin embargo, los datos revelan una realidad sorprendente: apenas el 17% de estas ganancias se destina a los jugadores, quienes son, al fin y al cabo, los protagonistas principales del espectáculo. En comparación, deportes como la NBA o la NFL reparten entre el 35% y el 50% de sus ingresos entre los atletas, lo que pone en perspectiva la brecha existente en el tenis.
Esta disparidad ha sido un tema recurrente en las conversaciones entre los tenistas, pero ahora, con la unión de las principales figuras del ranking, el reclamo ha tomado una dimensión histórica. Jugadores como Novak Djokovic, Medevedev, Carlos Alcaraz, Iga Swiatek y otras estrellas han decidido dar un paso al frente, argumentando que un reparto más equitativo no solo beneficiaría a los tenistas de élite, sino también a aquellos que luchan por sobrevivir en las primeras rondas y en el circuito de menor nivel.
Si bien los tenistas del top 20 suelen contar con contratos de patrocinio millonarios y premios acumulados que les garantizan estabilidad económica, la realidad es muy distinta para la mayoría de los profesionales. Los costos de viajar por el mundo, pagar entrenadores, fisioterapeutas y alojamiento a menudo superan las ganancias de los jugadores fuera de la élite, especialmente en un deporte donde los premios disminuyen drásticamente tras las primeras rondas de los torneos.
«Queremos un sistema que sea justo para todos, no solo para los que llegamos a las finales», señalaron en la carta conjunta.
El tenis profesional es un deporte global que depende de la participación de cientos de jugadores para mantener su competitividad y atractivo. Sin embargo, la falta de apoyo económico para los tenistas de menor ranking ha generado preocupación sobre la sostenibilidad a largo plazo del circuito. Los firmantes de la carta argumentan que aumentar el porcentaje de ganancias destinado a los jugadores no solo mejoraría las condiciones de vida de los profesionales, sino que también incentivaría a las nuevas generaciones a perseguir una carrera en el tenis, fortaleciendo así el deporte en su conjunto.














