Columna AL TANTO… ENTRE LA ALTERNANCIA Y EL CAMBIO DE RÉGIMEN: LA ELECCIÓN QUE SE VIVIÓ

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José Antonio Ortega

Vientos de cambio recorren la República. México acude puntualmente a su cita con la historia. A lo largo y ancho de la patria, la gente sale a las calles. Millones de votantes se vuelcan en las urnas. Ratifican su voluntad por la paz y la concordia. Con nutrida participación refrendan su decisión por la alternancia. La democracia está viva.

Los comicios más grandes de la historia se desarrollan en paz. Puntuales los funcionarios de casilla. Vecinos y conocidos por la comunidad. Ciudadanos encargados de hacer valer y respetar el voto ciudadano. Observadores electorales y representantes de los partidos políticos. Inician desde temprano la jornada.

Personas de la tercera edad por la mañana. Adultos, jóvenes, al mediodía y por la tarde. Poco a poco, se presentan a su sección electoral. Credencial en mano forman fila. Esperan pacientemente su turno. Se atienen los protocolos sanitarios. Atienden las indicaciones para emitir su voto: sufragan.

Con su presencia dicen no a la violencia. Ignoran a los partidos faltos de propuesta. Ayunos de oferta política. Con su voto evalúan a quienes quieren gobernar. Reprueban a los que ya tuvieron su oportunidad y fallaron. Desechan de plano a los que actuaron mal y pretenden reelegirse.

La ciudadanía se erige como motor del cambio. Actúa con madurez y dice no a los partidos de siempre. Decide por otras opciones. Deja seis gubernaturas en manos de las mujeres. Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero y Tlaxcala, tendrán gobernadora.

El cambio de régimen se consolida. Morena se alza con el triunfo. Se convierte en gobierno en once de las quince gubernaturas en disputa. Los votantes dicen adiós al PRI en Colima, Guerrero, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas. Despiden al PAN de los gobiernos de Baja California Sur y Nayarit. Jubilan al PRD en Michoacán.

Mientras tanto…

Los perdedores no dan su brazo a torcer. Concluida la contienda electoral muestran su inconformidad. No terminan de digerir la derrota. Se rebelan contra el veredicto ciudadano expresado en las urnas. Impugnan el resultado de los cómputos distritales. No pasarán.

Una cascada de impugnaciones inunda a los órganos jurisdiccionales locales. En la Sala Superior del Tribunal Electoral el Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se dirimen dos elecciones. Coaliciones perdedoras en Campeche y Michoacán, interponen juicios de inconformidad.

El proceso sigue su marcha. Se agota el calendario al árbitro electoral, sus tiempos y plazos legales. El calendario electoral se agota. Atrás van quedando Los tiempos y plazos legales para concluir la sesión de cómputo entregar constancias a los candidatos electos. La decisión está tomada. Son los votantes quienes han definido.

Debut y despedida para las fuerzas emergentes.  La ciudadanía no se dejó engañar. Fuerza por México, Redes Sociales Progresistas y el Partido Encuentro Solidario no convencieron. Su nula oferta política se reflejó en las urnas. Se van como llegaron, sin pena ni gloria.

Por lo tanto…

Habrá que mirar más allá de las inconformidades e impugnaciones. Queda de manifiesto que la democracia reside en la ciudadanía, no en los políticos. Es el pueblo bueno y sabio el que mandata. El que quita y pone candidatos. El que define el nacimiento y permanencia de los partidos políticos.

La reciente elección deja lecciones importantes a los actores políticos. Sobre todo a los cacicazgos de siempre. A los sempiternos candidatos a quienes –inexplicablemente- se les dio un voto de confianza. Tienen una nueva oportunidad para reivindicarse. Para demostrar su voluntad de cambio. Renovarse o morir, debe ser su prioridad.

Una vez concluido todo el proceso, mirar hacia delante. Dejar atrás el denuesto y descalificación de las últimas semanas. Mirar por el progreso de la nación y el bien de la patria. México voto en paz. Sufragó por la unidad y la concordia. La ruta está trazada para la alternancia en el poder.

Llegó el momento de revisar el marco jurídico electoral. Que no quede en el discurso y la arenga de campaña. Hay muchas lagunas que subsanar. Muchos preceptos por adecuar. Revisar –de entrada- el modelo de comunicación política, el financiamiento público y la representación proporcional.

Muchos y variados son los temas a discutir. Entre ellos el de las alianzas y coaliciones. Es increíble que siete partidos se conviertan en dos a la hora de la votación. Subir al menos a cinco por ciento el porcentaje de votos, para que los partidos políticos puedan mantener el registro. No tenerle miedo a la segunda vuelta electoral.

Bienvenido el debate y la discusión. Así lo demanda el México del siglo XXI. El nuevo tiempo mexicano. Los vientos de cambio recorren la República.

 


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