Columna AL TANTO… Al rescate de la historia: 2021 en la máquina del tiempo

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José Antonio Ortega

Vivimos tiempos adelantados. Hoy en día se tiene cierta proclividad a adelantar las fechas. Se tiende a perfilar acontecimientos significativos, con toda antelación. Nuestras máximas autoridades anticipan conmemoraciones puntuales, para un año que aún no llega. Después de todo, desde el confinamiento que impone la pandemia, 2021 no se ve tan lejano.

Un año nuevo que el mundo aguarda con esperanza. Confiado en la llegada de una cura milagrosa, que nos regrese a la normalidad, a los tiempos de antes. Que nos permita olvidar que la gente muere por Covid-19. Pero la realidad es cruel y el coronavirus continúa cobrando vidas. No hay vacuna.

Vendrán más defunciones con la tercera oleada, pronosticada para el mes de octubre. Sobre todo en América, donde Estados Unidos y Brasil se mantienen a la cabeza, seguidos por India, en el tercer lugar por decesos a nivel mundial. Muy cerca México les sigue, con el fallecimiento de  83 mil 642 compatriotas, hasta ahora. Vendrán más. La pandemia sigue.

Urge pensar en otra cosa. Tratar de olvidar. Recordar como era nuestra vida antes: hace un año, dos o tres… Mejor aún: setecientos años, quinientos o doscientos años ¿por qué no? Al menos esa es la apuesta que surge desde las entrañas mismas del Palacio Nacional.

Eso es lo que planea su inquilino. El impulsor del nuevo tiempo mexicano. El transformador que mira con nostalgia al pasado. Que va al reencuentro con la historia. Al rescate de  los acontecimientos que consignaron en sus códices nuestros tlacuilos y que más tarde interpretaron los cronistas de la Nueva España.

Sí, definitivamente, 2021 será un año de simbolismos: fundación, caída y emancipación de un México que continuamente se transforma.. Tiempo propicio para recordar la fundación de la Gran Tenochtitlán en 1325. El crecimiento de una civilización que creció y se desarrolló entre los lagos y montañas del Valle de Anáhuac.

Una grandiosa civilización que forjo una magnífica ciudad a la que ciento noventa y cuatro años después, habría de maravillar a un puñado de españoles aventureros, que no dudaron en saquearla y destruirla. No sólo con la espada y la cruz, sino con una nueva enfermedad: la viruela, para la cual no había cura y que diezmó a la población mexica, hace quinientos años.

La caída de la Gran Tenochtitlan y una fecha puntual la del 13 de agosto de 1521, se instalará en el imaginario colectivo. La destrucción de su palacio y centros ceremoniales, donde los conquistadores edificaron su catedral, el Palacio Nacional y el Palacio del Ayuntamiento.

Vamos a conmemorar trecientos años de dominación y saqueo de la riqueza nacional. A rememorar tres siglos en los que desde Don Antonio de Mendoza hasta don Juan de O´Donojú, el Virreinato de la Nueva España se llevó hasta la vieja España el oro, la plata y la riqueza de una nación, que no se crea ni se destruye, simplemente se transforma.

Porque con la caída de la Gran Tenochtitlan, nuestra cultura no desapareció del todo. Se fusionó con la cultura europea. Surgió una nueva sociedad integrada por criollos, indios y mestizos. Una sociedad desigual que –con sus matices- paradójicamente se mantiene igual, cuando estamos a punto de conmemorar doscientos años de la consumación de la Independencia.

Emblemático y simbólico el nuevo tiempo mexicano, el de una cuarta transformación que gusta retornar al pasado de manera recurrente. Que trabaja en la búsqueda de elementos para una exposición conmemorativa. Sí. 2021 ya está aquí, se adelantó.

Mientras tanto… Ahí, en el zócalo capitalino, en lo que fuera la Plaza Mayor o Plaza de Armas en la época colonial y que ahora conocemos como Plaza de la Constitución. Los nuevos vientos que recorren la República, levantaron las endebles casas de campaña del que colocaron los integrantes de Frena. Aun así, la protesta se mantiene.

El movimiento social de inconformes, con fuerte presencia en redes sociales, pero no en la fría plancha del zócalo, inspira a otros indignados con la manera como se conduce el régimen actual. Sí por México se autodenomina y también se lanza contra el actuar del Ejecutivo federal.

Se trata, de acuerdo a su comunicado que circula en redes sociales, palabras más palabras menos, de una gran comunidad de personas y organizaciones que ven en la participación ciudadana, el mejor camino para lograr el cambio que el país lleva buscando desde hace décadas.

Algo así como cien organizaciones de la sociedad civil que proponen colocar en el centro de la discusión pública las grandes causas ciudadanas, en el ánimo de que los políticos trabajen para las causas de las y los ciudadanos. “Ya basta de polarización, ya basta de debates estériles, basta de políticos peleándose con políticos”, exigen.

Por otro lado, y ya que hablamos de políticos peleándose con políticos, vaya lío en el que están inmersos los militantes de Morena, quienes nada más no terminan de ponerse de acuerdo para elegir a su presidente nacional. La encuesta nacional abierta que coordinó el Instituto Nacional Electoral (INE) en días pasados arrojó un final de fotografía.

De acuerdo con las cifras oficiales del INE, se declaró un empate técnico entre dos candidaturas para la presidencia del partido Morena en la encuesta nacional en la que Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega obtuvo 25.34% y Mario Delgado Carrillo 25.29 por ciento, dejando fuera a: Adriana Menéndez Romero con 19.18% de las preferencias, a Yeidkol Polevnsky Gurwitz con 16.51% y a Hilda Mirna Díaz Caballero  quien alcanzó el 13.58%.

“Debido al empate técnico entre dos candidaturas para Presidencia del partido Morena en la encuesta nacional abierta, el @INEMexico realizará una nueva encuesta para determinar un ganador”. Circuló velozmente en Twitter a manera de anuncio.

Por lo tanto…

Ante los tiempos adelantados que hoy vivimos y ese obsesivo interés oficial por ir al rescate de la historia, sería sano documentarnos y acudir a las fuentes que relatan no solo la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de don Bernal Díaz del Castillo, las Cartas de relación de Hernán Cortés o los Códices prehispánicos.

Habría también que leer a don Miguel León Portilla (1926-2019) y su espléndido libro Visión de los vencidos, que nos coloca desde otra óptica, que da cuenta de cómo percibieron y vivieron los antiguos mexicanos la llegada de los españoles y la caída de la Gran Tenochtitlan.

Esperemos con ansia el “lanzamiento público, frontal y transparente” que ha programado para el 20 de octubre el movimiento Sí por México que, a diferencia de Frena no pide la renuncia del Presidente, lo reconviene y reta a los partidos políticos para que se asuman como las entidades de interés público a la que les obliga le Ley.

Permanezcamos atentos al desenlace de la tercera encuesta nacional que definirá al presidente de Morena; ejercicio demoscópico que no tendría razón de ser, toda vez que en una auténtica democracia se gana hasta por un voto, como ocurre en las sociedades de avanzada.

Pero el reparto de candidaturas  y el ejercicio de un presupuesto superior a los mil 650 millones de pesos en el proceso electoral de 2021, no puede quedar en mejores manos que en las de un correligionario tan obediente y solícito, como  lo es el coordinador de los diputados del partido del Presidente en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.

Queda claro que si la presidencia del partido Movimiento de Regeneración Nacional se define en la tercera encuesta, esa “lealtad a ciegas” que se pide para el proyecto transformador tan en boga, no permeará en Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega.


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