“Insurgencia” amenazada, por la ilegalidad, la impunidad y la ley

Por Juan Miguel Benítez Meléndez

“Mátalos en caliente”…

“A los intelectuales hay que tenerlos colgados de las tripas”…

“No pago para que me peguen”…

“Como quisiera ver muerto a este hijo de la %$”&#…

La realidad imperante en el tema de la Ley de Protección a Periodistas, está plagada de sucios intereses, egoístas propósitos y convenencieras complicidades, — “comunicadores” que han sido asesinados, en gran porcentaje independientes, esto es: en pleno ejercicio de su libertad, — entre los “gobiernos” federal, estatales y municipales y los grupos empresariales dueños de la “gran prensa”, de los medios impresos, de grupos de emisoras de radio, de cadenas de televisión, de “corporaciones” en todas sus modalidades en las redes sociales; la “magia de la información” de los “gobiernos” para la ciudadanía, con “mesas de opinión”, para encubrir su servilismo a las instituciones, “embarcando” a estudiosos, que tienen que exponer sus puntos de vista a modo del “guion informativo”, — con claras y contadas excepciones, — sobre el quehacer político nacional…

Otra oportunidad para los representantes de los medios información, en el Estado de México y hagan historia en defensa del derecho ciudadano a la información y que la garantía del ejercicio de informar, con seguridad, sea asumida por el Estado…

La “prensa” corporativa, somete la libertad de expresión…

Bien organizado el asunto, allá “arriba”, mientras los integrantes de la prensa “chica”, desde la comunidad, el municipio o el Estado, — cualquiera de los 32, — caminan la legua, señalan a los malandrines, denuncian abusos de funcionarios que lucran con el poder en la mano, perjudicando a la ciudadanía…

Genialidad de nuestra democracia, hasta a “senadores sin partido”, mantenemos…

En este punto, — la puerca, tuerce el rabo, dijera el clásico, — se anuda la realidad del oficio en nuestro País, pese a que los fundadores de los grandes consorcios, jamás estudiaron, pese a que los gambusinos de la información no cursaron “doctorados”, tenían el respeto de los gobiernos, sostenido por el reconocimiento popular…

Hasta que los “gobiernos”, le dijeron a la “opinión pública”, — para descalificar las críticas de los periodistas, tanto corporativos como independientes, — que les daban dinero  para que informaran lo que a los gobiernos, federal, estatales y municipales convenía; a partir de allí, se acabó el encanto, en ese inter aparece la Septién Garcia, como escuela para, no de periodistas y comienzan los avatares de “alta especialización”, para el gremio y el entierro para el ejercicio de una libertad universal, la de expresión, que a la fecha sirve como espada de Damocles sobre el oficio, sustento de una libertad universal: la libertad de expresión…

El derecho ciudadano a cuestionar los servicios de los “gobiernos”, a la comunidad…

Un elevado número de periodistas del pasado remoto, eran egresados de las facultades de ciencias políticas y sociales de las universidades, hasta que hubo la carrera de Periodismo y Ciencias de la Comunicación, en instituciones de enseñanza, — no de educación — superior…

¿Cómo “regular” una actividad humana, para “proteger” a quien la ejerce, como derecho?..

Valga la referencia: los “gobiernos”, aplauden a quien dice “pasquineros” a los integrantes de la “prensa chica”, ignoran que en las catacumbas de la antigua Roma existió un cristiano llamado Pasquino, “editaba”, una hoja en la que daba cuenta de nacimientos, bodas, fiestas y decesos de la comunidad sometida por los romanos, así nació el periodismo comunitario…

¿Cómo conciliar los egos personales, con las denuncias periodísticas?..

Así, se amplía el horizonte de publicaciones, en el universo de la “prensa chica” sin “apoyo” de los “criticados” y el incremento de subsidios oficiales a la “gran prensa”, para contradecir la denuncia que expone a los “gobiernos” abusivos e ineficaces…

Todo el armazón de la complicidad prensa-gobierno, se hace más sórdido y se mantiene a base de las mentiras de los “gobiernos”, difundidas por “modernos” medios de comunicación, a todos los ciudadanos…

El empleado del medio, — chico, mediano o grande, — tiene que decir lo que le dicen que diga, escriba o difunda…

Los “gobiernos” federal, estatales y municipales, nunca dicen la realidad a los causantes les dicen medias mentiras, no le hablan con sinceridad ni claridad a los contribuyentes, les “adornan”, con retórica las carencias que subsisten, en la misma onda: los “comentocrátas” de los canales de televisión, radiales o de medios impresos y de las redes sociales, — coincidimos totalmente con Rodrigo Alva, en su certera apreciación sobre los “modernos” periodistas, el F.B. y los tirajes de publicaciones impresas, — no le hablan claro a los mexicanos, los próceres de la “oportunidad informativa”, manipulan “las noticias” que “comunican” al respetable; las “celebridades” del espectro hertziano, desorientan a las audiencias con tendenciosos puntos de vista personales, sobre torales asuntos de “competencia oficial” en sus emisiones, en las que discuten y “analizan”, lo que pasó hace 50 años y “comparan” eventos el siglo pasado con los de ahora; la lista de “sabios” comunicadores, “vestidos” como periodistas, es muy larga y los académicos que  califican, — desde su personal óptica, — el estado de cosas de las “Cosas del Estado” con superficiales apreciaciones, confunden a la ciudadanía, — con honrosas excepciones, — como si su especialidad sobre el tema, se sustentara en la experiencia del ejercicio en el asunto…

Ejemplo: contra 159 ejemplares de REFORMA en Toluca, hay 1000 solo de un medio local…

Retomando, el asunto de la Ley de Protección a periodistas: el espectro gremial es extenso, complicado y muy diverso, tanto social, como político, informativo y comunitario, se sustenta en la conveniencia de los “políticos” y la “sagacidad informativa” de los “comunicadores” que parecen los aboneros de la impunidad y los mensajeros de la ineficacia de sus mejores clientes: los “políticos” de cola larga, en el desempeño de sus obligaciones en el servicio a la comunidad, desde cualquier cargo oficial…

El tema, es rico en porquerías mutuas y contubernios bajo la mesa… Continuará…

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