Regresa el gusano barrenador a Estados Unidos tras décadas; crece la incertidumbre para productores mexicanos

Publicada: Autor:
Comparte

La confirmación de un caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) en un ternero de tres semanas en La Pryor, Texas, ha reactivado las alertas sanitarias en Norteamérica. El hallazgo, informado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), representa el primer caso confirmado en ganado estadounidense desde que la plaga fue erradicada del país en 1966.

Este parásito es una mosca cuyas larvas invaden tejidos vivos de animales de sangre caliente, provocando lesiones graves, infecciones y pérdidas económicas para la industria ganadera.

Respuesta inmediata de las autoridades

Tras la detección, las autoridades estadounidenses implementaron medidas de contención que incluyen una zona infestada de 20 kilómetros alrededor del punto donde fue localizado el animal afectado.

Además, se establecieron cuarentenas, restricciones al movimiento de ganado, vigilancia reforzada y la liberación de moscas estériles, una técnica utilizada históricamente para interrumpir el ciclo reproductivo del insecto.

Hasta ahora, no se han reportado nuevos casos dentro de territorio estadounidense.

Cómo llegó la plaga a la región

Aunque Estados Unidos había permanecido libre del gusano barrenador durante décadas, la plaga reapareció en Centroamérica en años recientes y comenzó a avanzar hacia el norte.

México registró casos desde finales de 2024, inicialmente en estados del sur y posteriormente en zonas más cercanas a la frontera con Estados Unidos. El desplazamiento de animales infestados y determinadas condiciones ambientales han favorecido la propagación del insecto.

Ante esta situación, Estados Unidos mantiene suspendidas las importaciones de ganado en pie procedente de México a través de los cruces fronterizos del sur, una medida que continúa vigente tras el caso detectado en Texas.

El impacto económico para México

La restricción comercial ha generado importantes consecuencias para el sector pecuario mexicano. Se estima que alrededor de 1.8 millones de cabezas de ganado han dejado de exportarse, con pérdidas acumuladas cercanas a los 1,850 millones de dólares.

Los efectos se reflejan especialmente en los estados tradicionalmente exportadores, donde los productores enfrentan mayores costos y menores ingresos.

Entre las principales consecuencias destacan:

  • Mayor permanencia del ganado en los ranchos, lo que incrementa los gastos de alimentación, sanidad y manejo.
  • Presión sobre el mercado interno, debido a una mayor oferta de animales disponibles.
  • Disminución de ingresos en regiones ganaderas, con posibles repercusiones en el empleo y la actividad económica local.

Para compensar parte de estas pérdidas, el sector ha buscado incrementar las exportaciones de carne procesada hacia Estados Unidos y otros mercados internacionales, aunque este proceso requiere capacidad industrial y tiempo para consolidarse.

Qué se necesita para reabrir el comercio

La eventual reapertura de las exportaciones de ganado vivo dependerá de que México demuestre un control efectivo de la plaga mediante sistemas de vigilancia, inspecciones sanitarias y programas de producción y liberación de moscas estériles.

Ambos países mantienen coordinación técnica para fortalecer las acciones de control y erradicación, incluyendo inversiones en infraestructura especializada para la producción de insectos estériles.

 


Comparte








Temas Clave