La solidaridad de Lamine Yamal con Palestina que hace rabiar a los sionistas

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Lamine Yamal, uno de los jugadores más brillantes y extraordinarios de los últimos años, desató un auténtico terremoto de reacciones al enarbolar con orgullo la bandera de Palestina durante los festejos del Barcelona por el título de la Liga española. El gesto del joven delantero catalán, lejos de pasar inadvertido, encendió la furia de los defensores del régimen genocida de Israel y, al mismo tiempo, generó una nueva ola de admiración y solidaridad internacional, tanto con la causa palestina como con la figura del propio futbolista. Con apenas 18 años, Yamal emerge así como un referente que trasciende los límites de la cancha y se consolida como una nueva figura heroica en el ámbito del fútbol mundial.

El episodio ocurre, además, a escasos días del inicio de la Copa del Mundo de la FIFA, un torneo manchado de sangre por la complicidad de su organismo rector con el gobierno de los Estados Unidos y su asociación con el régimen de Netanyahu.

El festejo y la bandera

Tras el histórico título del Barcelona, el equipo campeón salió a bordo de un autobús descapotable a celebrar con miles de aficionados, como es tradición. Desde las primeras horas comenzaron a circular fotografías en las que se veía una bandera de Palestina en lo alto del vehículo, lo que generó especulación sobre quién o cómo había llegado hasta ahí.

Los videos que circularon posteriormente disiparon cualquier duda: fue el propio Lamine Yamal quien, al ver la bandera ondeando entre los aficionados, la pidió para enarbolarla con orgullo desde el autobús. Múltiples registros fotográficos y en video lo muestran sosteniéndola y agitándola en un gesto de clara solidaridad con el pueblo palestino, víctima de un genocidio en Gaza y de un proceso de exterminio y desplazamiento forzado en Cisjordania.

Aunque el jugador no emitió declaraciones formales al respecto, sus acciones fueron contundentes. En sus redes sociales, con la elegancia que lo caracteriza, se limitó a compartir con orgullo imágenes de una celebración histórica que dio la vuelta al mundo.

La rabieta israelí

La reacción no se hizo esperar en el bando sionista. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, salió a condenar el gesto de Yamal, acusándolo de incitar contra Israel y de apoyar a la organización que él denomina terrorista: Hamás. Algunos aficionados israelíes llegaron más lejos y difundieron imágenes quemando o rompiendo camisetas del futbolista.

Todo ello a pesar de que Yamal —cuya madre es de origen guineoecuatoriano y su padre de origen marroquí— no manifestó ninguna simpatía por Hamás, sino únicamente por el pueblo palestino. El futbolista, como millones de personas en el mundo sin filiación política o religiosa particular, ha expresado en otras ocasiones su preocupación por la grave situación humanitaria que prevalece en Gaza, documentada por múltiples organismos e instancias internacionales.

Incluso el entrenador del Barcelona, Hansi Flick —quien curiosamente alentó las protestas de la selección alemana contra Qatar durante el Mundial de 2022—, se desmarcó del gesto de su jugador estrella, señalando que era algo que no le gustaba, aunque reconoció que respetaba su decisión.

El respaldo a Yamal

A pesar de las agresiones sionistas a nivel mundial, el apoyo hacia Yamal fue amplio e inmediato. El presidente de España, Pedro Sánchez, señaló que el gesto del futbolista era una razón más para estar orgulloso de él, y reiteró su respaldo tanto al reconocimiento del Estado palestino como su condena a la actuación israelí en Gaza.

También opinó Pep Guardiola, exentrenador del Barcelona y actual técnico del Manchester City, quien ha emitido reiterados mensajes de repudio al genocidio en Gaza. Cuestionado por los periodistas durante una rueda de prensa esta semana, Guardiola respondió con su característica franqueza:

«Y tú también deberías evitar interferir en cosas que no son tu especialidad. Estás aquí para preguntarme sobre el partido de mañana contra el Crystal Palace. A pesar de eso, responderé a tu pregunta. Un jugador de fútbol es un modelo a seguir, seguido por millones, y su opinión es influyente, por lo que debería expresar su opinión cuando sea necesario. ¿Qué harías si encontraras a tu esposa e hijos bajo los escombros de hogares como los de ellos? ¿Vendrías aquí a la conferencia de prensa a hablar de un jugador que lleva una camiseta y corre tras una pelota? Por supuesto que no. No eliges los temas de los que queremos hablar. La postura de Lamine es algo de lo que debería estar orgulloso. Ahora se ha convertido en un tema de conversación del mundo.»

Resonancia mundial

El acto de solidaridad de Yamal inspiró respuestas en distintos rincones del planeta. En Gaza, artistas callejeros pintaron murales en su honor sobre las ruinas del campo de refugiados de Al-Shati.

En Irlanda, la figura de Yamal ya aparece plasmada en murales que lo celebran como símbolo de solidaridad con Palestina.

En playas de Gaza, otros artistas le agradecieron públicamente su gesto.

El paralelo con Diego Maradona resulta inevitable. El astro argentino, recordado también por su solidaridad con los pueblos oprimidos del mundo, fue igualmente homenajeado por comunidades en crisis, como ocurrió con los murales pintados en los escombros de Siria que inmortalizaron su imagen. Yamal parece heredar esa dimensión extrafutbolística que convierte a ciertos deportistas en iconos de resistencia.

El gesto del delantero del Barcelona contrasta además de forma directa con la actitud de otras figuras del fútbol mundial. Lionel Messi, en las antípodas, optó por ir a arrastrarse a los pies del presidente Donald Trump mientras se consuma el genocidio en Gaza, sin un ápice de cuestionamiento a lo que ocurre en el mundo.

Lamine Yamal, quien ya fue pieza clave para que España conquistara la última Eurocopa, demuestra así que, a diferencia de la mayoría de futbolistas, él sí tiene capacidad de usar la cabeza, para algo más que meter goles. A los 18 años, se perfila no solo como uno de los mejores futbolistas del planeta, sino como una voz con ética en un deporte que con demasiada frecuencia prefiere mirar hacia otro lado.

Esta acción, también ha vuelto a avivar el debate, sobre lo que significa realmente la solidaridad con Palestina, la cual, a pesar de los infundados intentos del régimen israelí, no debería ser equiparado con el «antisemitismo», puesto que representan dos cuestiones totalmente distintas. Este tema, ha causado gran controversia en días recientes, toda vez que incluso en plataformas como X, se traduce «antisionista», como si fuera lo mismo que «antisemita», situación absurda, que no hace más que intentar socavar el activismo, que realmente tiene motivos para exigir un fin, a la proliferación de políticas supremacistas y genocidas, como la que representa el sionismo revisionista de Israel; puesto que mientras la pelota rueda en múltiples latitudes del mundo, en lugares como Gaza, se vive un proceso documentado de «genocidio«; el cual, además también amenaza a otros lugares como Líbano e Irán, que de igual forma están siendo víctima de un régimen criminal, que hace evocar al nazismo y lo peor que ha llegado a presenciar alguna vez la humanidad.


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