Sector empresarial pide revisar consecuencias de modificar el calendario educativo
La posibilidad de reducir el ciclo escolar en México encendió alertas en el sector empresarial del Estado de México, que advirtió posibles afectaciones en el ámbito educativo, laboral y económico si se concreta una conclusión anticipada de clases.
El Consejo de Cámaras y Asociaciones Empresariales del Estado de México (Concaem) manifestó su preocupación por las repercusiones que una medida de este tipo tendría sobre millones de familias, especialmente en un contexto marcado por rezagos académicos y desafíos en competitividad.
Mauricio Massud Martínez, presidente del organismo, señaló que el debate no puede limitarse únicamente a criterios administrativos o sindicales, ya que el impacto alcanzaría a distintos sectores de la sociedad y a la dinámica cotidiana de los hogares mexicanos.
Rezago educativo y resultados internacionales, entre las principales preocupaciones
De acuerdo con el dirigente empresarial, México aún enfrenta consecuencias derivadas de la pandemia, particularmente en materia educativa. Indicó que existe un rezago estimado de al menos dos años en niñas, niños y jóvenes.
A esto se suman los resultados más recientes de la prueba PISA, en los que México se ubicó en el lugar 35 de 37 países evaluados, con bajos niveles en matemáticas, lectura y ciencias. Según los datos citados por Concaem, únicamente el 1% de los estudiantes alcanza niveles de excelencia en comprensión lectora.
Ante este panorama, el organismo consideró que disminuir el tiempo efectivo de clases podría profundizar las dificultades que ya enfrenta el sistema educativo nacional.
Impacto en familias y mujeres trabajadoras
El organismo empresarial subrayó que la medida también tendría implicaciones importantes en la organización familiar y en la economía doméstica.
Concaem destacó que en México existen aproximadamente 11.5 millones de mujeres jefas de familia, quienes dependen en gran medida de horarios escolares estables para poder cumplir con sus actividades laborales y garantizar el cuidado de sus hijos.
Aunque reconoció que las escuelas tienen una función primordialmente educativa y formativa, señaló que para muchas familias también representan espacios seguros y supervisados donde niñas, niños y adolescentes desarrollan rutinas, convivencia y estabilidad emocional mientras sus padres trabajan.
Según cifras del INEGI citadas por el organismo, las mujeres destinan cerca de 40 horas semanales a labores de cuidado, y una reducción del calendario escolar podría incrementar esa carga hasta en un 63%. Esto, advirtió, podría derivar en ausencias laborales, disminución de jornadas o incluso salidas temporales del mercado laboral.
Consecuencias económicas y laborales
Concaem también alertó sobre posibles costos adicionales para las familias mexicanas. Con base en estimaciones del IMCO, señaló que un mes extra sin clases podría representar un gasto indirecto equivalente a 12 días de salario mínimo por hogar, debido a la necesidad de contratar servicios de cuidado infantil o guarderías privadas.
El organismo recordó que muchas familias destinan ya una parte considerable de sus ingresos a gastos relacionados con la educación, especialmente durante las temporadas escolares y vacacionales.
Asimismo, advirtió que el impacto no se limitaría a los hogares, ya que alrededor de 4.2 millones de personas trabajan directamente en servicios educativos en México, por lo que cualquier modificación estructural al calendario escolar tendría repercusiones también en el ámbito laboral y productivo.
Llaman a un análisis integral y de largo plazo
El sector empresarial mexiquense pidió que cualquier cambio al ciclo escolar sea evaluado con una visión integral y considerando sus efectos a largo plazo.
Massud Martínez sostuvo que el país requiere fortalecer la calidad educativa, ampliar oportunidades de aprendizaje y reforzar habilidades científicas, tecnológicas y de comprensión lectora, en lugar de disminuir el tiempo destinado a la formación académica.
Finalmente, Concaem hizo un llamado a que el debate incluya la participación de madres y padres de familia, docentes, especialistas, directivos escolares y estudiantes, con el objetivo de analizar las implicaciones de una posible reducción del calendario escolar desde distintas perspectivas.














