Así fue el ataque directo a la periodista libanesa Amal Khalil, que exhibe el accionar ‘periodisticida’ de Israel

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Este miércoles, Israel cometió un nuevo atentado contra periodistas en el marco del proceso de destrucción sistemática que está perpetrando en el sur del Líbano, que ha provocado la demolición de múltiples aldeas y la violenta ocupación de territorio libanés. La víctima fue Amal Khalil, periodista del diario Al-Akhbar, quien murió tras un ataque con todos los indicios de haber sido deliberado e intencional contra la reportera.

Quién era Amal Khalil

Con más de veinte años de trayectoria profesional, Amal Khalil era una figura reconocida y querida en su comunidad. Era especialmente valorada por su trabajo como reportera de campo especializada en el sur del Líbano, una región sometida desde hace años al constante acecho y asedio del régimen israelí. Múltiples organismos internacionales habían documentado que ejercía exclusivamente la labor periodística.

Su caso no comenzó el día de su muerte. Desde tiempo atrás, Khalil había denunciado públicamente haber recibido en su teléfono llamadas de agentes israelíes que la conminaban a dejar de documentar lo que sucedía en el sur del Líbano, bajo amenaza de muerte. En consecuencia, la periodista ya responsabilizaba al régimen sionista de cualquier cosa que pudiera ocurrirle.

Khalil, en días recientes, había estado manteniendo su trabajo en campo, documentando la forma en la cual las fuerzas armadas isralíes estaban destruyendo aldeas enteras y cometiendo graves actos de lesa humanidad, que hacen rememorar el genocidio que cometen de forma paralela en Gaza, y que al parece están intentando realizar también en Líbano.

La documentación, clara y valiente realizada por la reportera de guerra, sobre los actos de lesa humanidad cometidos por Israel, pudo ser uno de los motivos para tenerla como uno de sus objetivos a destruir.

Khalil, tan solo unos días antes, había generado un video viral, tras rescatar a un pequeño gatito que quedó en los escombros de una aldea; este era el tipo de trabajo que de forma pacífica y profesional desmpeñaba la comunicadora libanesa.

El crimen; tres misiles y el bloqueo de ambulancias.

Khalil y la fotógrafa independiente Zainab Faraj se habían adentrado a la aldea de Al-Tiri, en el distrito de Bint Jbeil, al sur del Líbano, con el objetivo de documentar los actos cometidos por Israel en ese territorio que hasta hacía apenas unas semanas eran parte soberana del Líbano y que hoy se encuentra bajo ocupación de las fuerzas israelíes. Buscaban testimonios de sobrevivientes y registrar la devastación del lugar. Se desplazaban en un convoy de vehículos, junto a un familiar de la fotógrafa Faraj.

Alrededor de las 15 horas locales, un ataque aéreo impactó directamente en el vehículo que encabezaba el convoy, matando a dos civiles, entre ellos un mukhtar —líder comunitario local—. Las periodistas, que viajaban en el vehículo de atrás, resultaron heridas también. Faraj fue la más afectada en este primer impacto. Amal Khalil permaneció a su lado en todo momento, se comunicó con su medio de comunicación, reportó lo que estaba ocurriendo e inició las gestiones para que una ambulancia pudiera ingresar a la zona y atender a su compañera.

Lo que siguió fue documentado como una obstrucción humanitaria deliberada. Autoridades libanesas, la Cruz Roja y la UNIFIL realizaron contactos con las fuerzas israelíes para notificar que ambulancias intentarían ingresar a la zona de alto riesgo. Israel demoró y negó el permiso durante un tiempo prolongado.

Alrededor de las 16 horas, mientras las periodistas se encontraban en su vehículo junto a un inmueble donde intentaban refugiarse, se produjo un segundo ataque, que en esta ocasión parecía dirigido directamente hacia ellas. Salieron del vehículo y buscaron refugio dentro del edificio contiguo. Minutos después, un nuevo impacto —posiblemente con dron— destruyó en gran medida ese inmueble, causando heridas letales a Amal Khalil, quien quedó sepultada bajo los escombros.

Zeinab Faraj relató que Khalil, gravemente herida, le dijo: «Zeinab, no me dejes sola.» Faraj observó cómo el rostro de su compañera palidecía y reconoció los signos de una hemorragia interna. A pesar de los llamados desesperados para que se autorizara el ingreso de ambulancias, Israel continuó bloqueando el acceso.

No fue sino hasta alrededor de las 18 horas que las ambulancias lograron ingresar a la zona. Para entonces, Amal Khalil ya había muerto.

Faraj se encontraba en estado grave. La propia ambulancia en que fue evacuada la fotógrafa sobreviviente, también recibió disparos durante el traslado, y llegó al hospital con heridas de bala —un patrón que se suma a la larga serie de ataques israelíes contra ambulancias que violan de forma sistemática el derecho internacional humanitario.

Fotos de la ambulancia que trasladaba a Faraj, y que también fue atacada.

Ante las amenazas de Israel de continuar bombardeando la zona, el cuerpo de Amal Khalil permaneció bajo los escombros durante horas. Fue hasta cerca de la medianoche que finalmente pudo ser recuperado su cuerpo.

Durante horas, periodistas estuvieron haciendo llamados públicos para que se permitiera el acceso a los cuerpos de rescate; todo esto, mientras Israel intentaba asegurarse de que la connotada reportera, perdiera la vida.

El testimonio de la sobreviviente

Zeinab Faraj, quien permanece hospitalizada con heridas graves, fue categórica: en todo momento percibió que los ataques eran directos y deliberados contra ellas, con el objetivo explícito de quitarles la vida.

«Cuando dije que quería irme a dormir, Amal se acercó, me abrazó y me dijo: «Zeinab, no me dejes sola«», relató la fotógrafa. «Me di cuenta de que Amal no estaba bien. Su rostro había palidecido y también noté que tenía una hemorragia interna»; señaló, en testimonio recogido por la agencia AP.

El régimen israelí, fiel a su comportamiento habitual, mitómano y cobarde, evitó reconocer la intencionalidad del ataque.

La respuesta internacional

Diversos organismos internacionales han reaccionado a estas acciones. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) expresó su indignación y llamó a una investigación internacional urgente, señalando que la obstrucción del rescate constituye en sí misma un crimen de guerra. A través de un pronunciamiento firmado por su directora regional, Sara Qudah, el CPJ responsabilizó directamente a las fuerzas israelíes y subrayó que Khalil es ya la novena periodista asesinada por Israel en el Líbano solo en lo que va del año. La organización también destacó las amenazas previas como evidencia del carácter premeditado del ataque.

Reporteros Sin Fronteras (RSF) emitió un pronunciamiento enérgico denunciando que Israel está cometiendo crímenes de guerra y condenó el ataque contra las comunicadoras, destacando también que ellos de igual forma se habían sumado al llamado para exigir el paso de las ambulancias, lo cual fue negado por el régimen terrorista.

«A pesar de las reiteradas advertencias de RSF de que el gobierno de Benjamin Netanyahu permitiría el acceso de los servicios de emergencia a la periodista, el ejército israelí impidió que recibiera asistencia oportuna. Atacar a una periodista civil constituye un crimen de guerra», señaló RSF.

Amnistía Internacional reiteró que este nuevo crimen evidencia el total desprecio del ejército israelí por las vidas civiles, y recordó que desde 2023 los ataques israelíes han matado de forma repetida a periodistas y paramédicos en el ejercicio de sus funciones, haciendo un llamado urgente para agilizar las investigaciones internacionales contra el régimen de Benjamin Netanyahu.

Ante el reiterado accionar de Israel contra periodistas, reporteros internacionales como el veterano John Simpson de la BBC, calificó a estos hechos como un «periodisticidio».

El gobierno libanés, encabezado por el presidente Joseph Aoun y el primer ministro Nawaf Salam, condenó enérgicamente el ataque, calificándolo como crimen de guerra y crimen de lesa humanidad. En el mismo sentido se pronunciaron el sindicato de periodistas libaneses y el Ministerio de Salud, quienes acusaron a Israel de ataque deliberado contra periodistas y de obstrucción humanitaria.

Mientras países cómplices del régimen israelí, como Estados Unidos, guardaron silencio, otras naciones reaccionaron con mayor firmeza. La cancillería rusa reiteró que se trata de un nuevo crimen israelí sin justificación alguna y transmitió sus condolencias a la familia de Amal Khalil.

«Estas son horribles manifestaciones del orden mundial glorificado por Occidente, un orden supuestamente basado en ‘reglas’ no escritas, pero que en realidad está construido sobre mentiras, desprecio por el derecho internacional, permisividad, el culto a la violencia y la creencia en su propio excepcionalismo«, señaló la cancillería rusa.

El último adiós

En Baisariyah, pueblo natal de Amal Khalil en el sur del Líbano, se realizaron multitudinarios cortejos fúnebres para honrar la memoria de la periodista asesinada.

Su comunidad, aquella que ella había dedicado dos décadas a documentar y a defender con su trabajo, se congregó para rendirle tributo y sumar su voz a la exigencia de justicia internacional.

Un régimen mitómano y terrorista

Este, no es el único crimen de Israel que ha causado conmoción internacional en días recientes; además de los ataques contra civiles en otras regiones de Líbano y en Palestina, donde también han asesinado a varios niños en la última semana, causó gran resonancia el incidente en el cual un soldado israelí, humilló y destruyó violentamente una escultura de Jesucristo en territorio libanés que están invadiendo.

No se trata de la primera vez que militares israelíes cometen vejaciones contra símbolos cristianos, aunque esta vez las IDF reconocieron la gravedad del incidente. El ejército israelí, afirmó que emprendería una investigación por estos hechos, y después publicaron una imagen falsa creada con IA afirmando que ya lo habían reparado.

En realidad, no fue Israel, sino un conjunto de militares y clérigos italianos, los que acudieron a ese lugar en Debel, a restaurar la imagen de Jesucristo; no obstante que las mentiras y engaños del régimen israelí, vienen una vez más a ratificar su carácter mitómano y criminal.


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