Este domingo se disputó la Ronde van Vlaanderen —el Tour de Flandes—, una de las carreras más históricas e importantes del ciclismo mundial, que representa también el segundo monumento de la temporada, y donde se escribió un episodio que anticipa lo que podría ser uno de los logros más extraordinarios en la historia del ciclismo de las últimas décadas.
El trazado: 278 km de adoquines y muros flamencos
La edición 2026 contó con un recorrido de 278 kilómetros, que incluía seis tramos de adoquinados planos y 16 ascensos. Precisamente esos tramos de adoquines son los que otorgan identidad propia a esta carrera, disputada desde 1913 y considerada una de las clásicas más duras y exigentes del calendario mundial y uno de los 5 monumentos del ciclismo mundial; motivo por el cual atrae año tras año a varios de los mejores ciclistas del planeta.
Los favoritos
Entre los grandes aspirantes destacaba el excampeón del mundo neerlandés Mathieu van der Poel, quien partía en busca de la proeza de convertirse en el primer ciclista de la historia en ganar cuatro veces esta mítica carrera. Hasta el inicio de esta edición, siete corredores habían logrado alzarse con el trofeo en tres ocasiones, pero ninguno había alcanzado una cuarta victoria.
El otro gran favorito era, desde luego, Tadej Pogačar, quien llegaba como campeón defensor tras su triunfo en 2025 —una de las mejores carreras de aquel año— y quien perseguía el objetivo de convertirse en el segundo ciclista con más monumentos en la historia del ciclismo, superando a todos salvo a la máxima leyenda del deporte: el belga Eddy Merckx.
La carrera
La jornada estuvo marcada en su primera parte por una amplia fuga de casi 20 ciclistas, entre los que se encontraban nombres destacados como Connor Swift del INEOS. El pelotón perseguidor sufrió además la peculiar circunstancia de que un tren de mercancías partió en dos al grupo, lo que obligó a una parada forzosa del pelotón y complicó la persecución.
SE DIVIDIÓ EN DOS LA CARRERA🚨🚴♂️🔥
Un tren partió el pelotón en el Tour de Flandes 2026 y desató el caos total, separando a varios favoritos en plena carrera 🤯
Pogacar y Evenepoel cruzaron las vías y encendieron la polémica: ¿debieron ser descalificados? 👀
Aunque el grupo se… pic.twitter.com/LP8CsVKEaW
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La escapada llegó a sacar más de seis minutos de ventaja. Sin embargo, la colaboración en cabeza nunca fue suficientemente organizada y los fugados fueron alcanzados cuando todavía faltaban los puertos más duros de la jornada.
Uno de los primeros momentos clave llegó a 120 km de meta, en el Molenberg, donde el UAE Team Emirates comenzó a imprimir un ritmo demoledor de la mano de Florian Vermeersch. Ese esfuerzo generó el primer corte importante en el pelotón, con un grupo de unos 28 corredores abriéndose paso al frente, entre ellos varios de los principales favoritos, todo ello en un escenario con algunos tramos de lluvia.
The Ronde, not for softies. 🥵 #RVV26 #FLCS pic.twitter.com/fGz38FTsxm
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El grupo de los cinco superciclistas
El siguiente punto de inflexión llegó en el segundo ascenso al Oude Kwaremont, a 57 km de meta, donde los favoritos comenzaron a atacar y se configuró un grupo de cinco corredores de élite absolutamente extraordinario:
- Tadej Pogačar, posiblemente el mejor ciclista del planeta en la actualidad.
- Mathieu van der Poel, a quien ya podemos considerar uno de los mejores clasicómanos de todos los tiempos.
- Wout van Aert, el belga que se ha consolidado como uno de los mejores especialistas en clásicas de los últimos años.
- Mads Pedersen, excampeón del mundo danés y también durísimo rival clasicómano.
- Remco Evenepoel, el prodigio belga e ídolo de la afición local, quien competía por primera vez en esta mítica carrera.
The screams. 🤩🤩🤩 #RVV26 #FLCS pic.twitter.com/2sz0OtRuLW
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La presencia de Evenepoel no solo despertaba el fervor del público flamenco por tratarse de su debut en esta clásica, sino también porque es el primer belga en ganar una gran vuelta en más de 40 años, y porque el doble campeón olímpico viene declarando abiertamente su intención de pelear por el Tour de Francia este año.
Pogačar rompe la carrera en el Kwaremont
El ritmo frenético de Pogačar al final del puerto empezó a hacer daño: Pedersen perdía 12 segundos y Van Aert cedía unos cuatro. Diferencias mínimas que, kilómetro a kilómetro, se ampliarían drásticamente con el ritmo durísimo que imponían los tres hombres de cabeza: Pogačar, Van der Poel y Evenepoel.
Los tres se mantuvieron juntos durante varios kilómetros hasta que, en el Koppenberg, Remco comenzó a perder rueda y quedó relegado a varios segundos, dejando el duelo definitivo entre Pogačar y Van der Poel.
El neerlandés intentó mantenerse a rueda del esloveno a toda costa, sabiendo que un sprint final le favorecía. No obstante, en el tercer y último ascenso al Oude Kwaremont, a tan solo 18 km de meta —el penúltimo puerto del día—, se produjo el ataque decisivo de Pogačar, que finalmente logró abrir una brecha sobre Van der Poel.
Tadej Pogacar goes solo on the final time Oude Kwaremont! 🥵 #RVV26 #FLCS pic.twitter.com/8ajV1ANV3Q
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Se trató de una diferencia que el esloveno sostuvo con sus extraordinarias cualidades de contrarrelojista para sellar una victoria histórica en 6 horas y 20 minutos.
Clasificación final
| Posición | Ciclista | Diferencia |
|---|---|---|
| 1.º | Tadej Pogačar | — |
| 2.º | Mathieu van der Poel | +34 s |
| 3.º | Remco Evenepoel | +1 min 11 s |
Con este triunfo, Pogačar conquista su decimosegundo monumento, un nuevo hito en su palmarés.

El horizonte: la París-Roubaix y la historia del ciclismo
Cabe señalar que, aunque esta victoria supone un nuevo logro histórico, se trata también de una preparación estratégica para lo que busca Pogačar el próximo domingo: la París-Roubaix, considerada por muchos como el más difícil de los monumentos y el único que le falta para completar un palmarés sin precedentes en la era contemporánea.
En toda la historia del ciclismo, solo tres corredores han logrado ganar los cinco monumentos: el mítico Eddy Merckx, Rik Van Looy y Roger De Vlaeminck, todos ellos en el siglo pasado. El ciclismo contemporáneo no ha vuelto a ver un ciclista capaz de completar ese quinteto, y Pogačar aspira a ser el primero de la nueva era y el cuarto en la historia del ciclismo mundial.
La París-Roubaix es extraordinariamente dura, entre otras razones, por sus extensos y brutales tramos de adoquinado. Por eso, para Pogačar era fundamental rodar y competir en el único otro monumento que comparte esa característica: el Tour de Flandes. Un nuevo logro histórico, pero, que funciona también como trampolín hacia el cierre con broche de oro de su temporada de clásicas, antes de volcar toda su preparación en el Tour de Francia.
Fotos: @RondeVlaanderen














