Jesús Guillermo Martínez Campos fue uno de los mexicanos reclutados por el grupo Miquiztliforcemx para luchar en las filas del ejército ucraniano; y quien perdió la vida hace pocas semanas en el conflicto armado en el Dombás; sin embargo, a la fecha no existe certeza oficial ni sobre sus restos ni sobre su estatus oficialmente reconocido por el gobierno de Ucrania, situación que ha dejado a sus tres hijos prácticamente en el abandono. Este autor pudo entrar en contacto con su familia en el estado de Hidalgo para conocer de primera mano los detalles del caso, que se presenta por primera vez en exclusiva en este espacio, toda vez que hasta la fecha, ningún otro medio, ni la cancillería mexicana, han dado a conocer pormenores de su situación; la historia de otro mexicano más que habría muerto defendiendo la bandera de Ucrania, y cuyo contrato no está siendo respetado, como ha sucedido en otros casos lamentables de latinoamericanos que han perdido la vida en esta guerra.
De la Policía Federal al frente de batalla en Ucrania
Hasta hace algunos años, Jesús Guillermo Martínez Campos se desempeñaba como policía federal y formó parte de la generación de agentes que quedaron sin empleo tras la extinción de esta agencia, una de las corporaciones más prestigiosas en el ámbito policial de México. Tras su salida de la Policía Federal, se empleó en diversos trabajos informales en el estado de Hidalgo.

Fue en este contexto, cuando en 2025 consideró la posibilidad de volver a tomar las armas. A través de Facebook, recibió un ofrecimiento de Miquiztliforcemx para sumarse a la legión de mexicanos que combaten en Ucrania. Con tres hijos en México y la esperanza de obtener mejores ingresos económicos para su familia, aceptó y partió a Ucrania junto con otro grupo de connacionales.
Los últimos días: directo al frente de guerra
Familiares cercanos a Jesús Guillermo, confirmaron que recién había partido en una misión el pasado mes de diciembre del 2025, junto a tres personas más; no obstante que con base en reportes de compañeros que estuvieron también en el frente, es que la familia tuvo conocimiento que este grupo habría sido atacado, perdiendo la vida las 4 personas, incluido él.
Jesús, habría estado adscrito a un «Tercer Batallón»; posiblemente el 3er Batallón Separado de Propósito Especial de la Legión Internacional; y con base en reportes de su familia, es que tuvimos conocimiento de puntos clave del contrato, como el hecho de que están obligados a permanecer un mínimo de 6 meses. Varios de los latinoamericanos que estaban en este grupo; recién estarían aptos para solicitar su liberación.
Según los reportes a los que este autor tuvo acceso, lo último que se supo de Jesús Guillermo es que se encontraba cerca de los límites entre Lugansk y Járkov, concretamente en la localidad de Hrekivka, cerca de Stepove, en una zona donde en meses recientes se han registrado combates intensos y donde las fuerzas rusas han avanzado en dirección al río Oskil. Se trata de una población que hoy en día ya está bajo control ruso y que constituye prácticamente la línea del frente de batalla.

Al mexicano y otros latinoamericanos, que apenas llevaban pocos meses en Ucrania, los enviaron directamente a esa línea frontal, una de las más peligrosas del conflicto.
Este grupo donde al menos cuatro latinoamericanos perdieron la vida, habrían sido atacados a principios del mes de enero del 2026. Esta situación de gravedad está llevando a otros mexicanos reclutados por la misma organización, a decidir retornar a sus lugares de origen.
Estatus incierto: el modus operandi para evadir responsabilidades
La embajada de Ucrania únicamente informó a la familia de Jesús Guillermo que el destino del mexicano era incierto, planteando cuatro posibles escenarios: entre ellos, que sus restos pudieran no ser recuperados, pero también dejando abierta la posibilidad de que hubiera sido capturado por las fuerzas rusas.
Este estatus de incertidumbre oficial ya ha sido señalado en otros casos. Otros latinoamericanos lo han denunciado como un modus operandi de las fuerzas armadas ucranianas: dejar a los combatientes extranjeros en un limbo indefinido, sin confirmar si están muertos ni cuál fue su destino, con el objetivo de evadir el pago de compensaciones e incluso salarios pendientes. Y esto, a pesar de que otros mexicanos ya atestiguaron ante la familia que Jesús Guillermo perdió la vida.
En días recientes, también sistemas de rastreo y seguimiento de fallecimientos en Ucrania como el de Stefansadokovic registraron ya también el nombre de Jesús Guillermo Martínez Campos entre los caídos en combate; lo cual fue confirmado también posteriormente por reportes rusos, como el de TrackANaziMerc. No obstante, Miquiztliforcemx —la agrupación de corte neonazi que ha estado reclutando mexicanos para enviarlos al frente— no ha informado ni confirmado su fallecimiento, a diferencia de otros casos donde no fueron reclutados por ellos mismos.
La Cancillería Mexicana: silencio e impunidad
La Cancillería Mexicana presentó hace unos días una nueva prórroga (resolución CTA 066/2026-Ampl) para evitar informar públicamente a este autor la lista detallada de mexicanos que han perdido la vida en Ucrania, una cifra que podría ser ya significativamente mayor a la que se reconoce de manera oficial. Cabe recordar que la cancillería únicamente ha emitido pronunciamientos públicos en relación con un solo caso; el de Carlos González Mendoza, cuya muerte también fue informada previamente en exclusiva en este espacio.
El resto de los mexicanos caídos continúan sin que su fallecimiento sea confirmado oficialmente, sus restos siguen sin ser repatriados y no existe presión alguna para que las agencias reclutadoras ni la embajada ucraniana rindan cuentas y cumplan sus responsabilidades con las familias de quienes murieron defendiendo su bandera.
Un padre de familia
Resulta significativo que Jesús Guillermo, a pesar de su formación en las fuerzas de seguridad, era también una persona de sensibilidad social. En sus redes compartía contenidos sobre luchas sociales, denunciaba las injusticias cometidas en Palestina y su último tuit fue un mensaje de solidaridad con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En años recientes estaba más activo en redes sociales como Instagram y Tiktok, donde compartía momentos de su vida en familia, en compañía de sus hijos y pareja sentimental, sin que mostrara abiertamente alguna afinidad política con los grupos que encabezan la guerra en Ucrania, y que terminarían reclutándolo por sus habilidades y experiencia en el manejo de las armas.

A pesar de ese perfil, fue captado por las agencias reclutadoras ucranianas con la promesa de buenos ingresos económicos, sin que se le detallaran los riesgos de ser enviado a la primera línea del frente en una guerra tan feroz como la que se libra en el Dombás.
![]()
Una tragedia sin cifras oficiales ni rendición de cuentas
Otros mexicanos que vivieron en primera persona la realidad del frente han decidido abandonar las fuerzas armadas ucranianas y priorizar su vida. Sin embargo, hasta hoy no existe una cifra confirmada del total de mexicanos reclutados para combatir bajo las órdenes del gobierno de Kiev, y las bajas de connacionales continúan siendo omitidas, minimizadas e incluso negadas, con el propósito de evadir responsabilidades.
La historia de Jesús Guillermo Martínez Campos —expolicia federal, padre de tres hijos, reclutado por redes sociales y enviado al frente más peligroso de Ucrania— ilustra con dolorosa claridad el abandono en que han quedado las familias de los mexicanos que cayeron en esta guerra. Al día de hoy, el reclutamiento de combatientes internacionales continúa, así como la intensidad de los combates en el frente de batalla.














