¿Israel está atacando a otros países para empujarlos a la guerra contra Irán? Graves alarmas de falsa bandera global

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El conflicto bélico en Medio Oriente continúa escalando y cobrando múltiples víctimas, principalmente en Irán. Sin embargo, la escalada —que ya involucra a varios países— parece tomar tintes cada vez más extraños, toda vez que se acumulan sospechas e indicios de que alguien podría estar realizando ataques a diversas naciones simulando ser Irán, sin que en realidad se trate de operaciones ejecutadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias iraníes.

De forma natural, esto ha llevado a considerar la posibilidad de involucramiento del régimen de Israel, que ya acumula múltiples antecedentes de actos de lesa humanidad. Esta situación, además, parecería estar no solo frenando en parte los objetivos e intenciones de Washington, sino que también los ha obligado a cambiar sus planes, pues no anticipaban una respuesta de esta magnitud ni la capacidad defensiva que ha demostrado Irán, ni el involucramiento creciente de varios grupos aliados.

Los ataques que Irán rechaza

No se trata de uno ni dos incidentes aislados: ya son varios los ataques que Irán ha desmentido categóricamente. Llama especialmente la atención que el propio Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido emitió un misterioso comunicado ratificando que tienen conocimiento de que al menos uno de los ataques que aparentaban haberse realizado con armamento iraní en realidad no provino de Irán.

Entre los incidentes más polémicos se encuentran los siguientes:

Un ataque con drones en la región de Dhofar, en Omán. Un ataque con dron en las inmediaciones del aeropuerto de Najicheván, en Azerbaiyán, y otro más en territorio azerí, cerca de una escuela, donde hubo civiles lesionados. El reciente lanzamiento de misiles hacia Turquía, también ha sido negado de forma categórica por Irán.

Destaca de forma crucial el caso del ataque a la refinería de Aramco en Arabia Saudita —la instalación más importante del régimen saudí, por la que transita más del 7% del crudo mundial—, que tuvo que suspender operaciones tras un ataque con drones que provocó un incendio de gran magnitud y obligó al desalojo de la planta.

Imágenes satelitales de los daños a la refinería de Ras Tanura. Vantor

Todos estos ataques podrían haberse interpretado, en principio, como actos completamente hostiles de parte del gobierno iraní. Sin embargo, las autoridades de Irán —que sí han reivindicado abiertamente múltiples ataques contra instalaciones militares, navales y de inteligencia de Estados Unidos e Israel— en Oriente Medio, han descartado de forma categórica su participación en estos ataques contra instalaciones civiles, en al menos cuatro países de Medio Oriente.

Si Irán no está lanzando ataques a zonas civiles de Arabia Saudita, Azerbaiyán, Turquía y Omán, la pregunta es inevitable: ¿quién está detrás de estos ataques?

Irán señala al Mossad

A través de su cancillería, la República Islámica de Irán fue enfática al señalar a los responsables. En sus propias palabras: «Según informes fiables, agentes del Mossad en algunos de estos países han sido detenidos debido a la ejecución de operaciones engañosas de falsa bandera destinadas a atribuirlas a la República Islámica de Irán.»

Horas después de desmentir también los ataques a Arabia Saudita o Omás, el comunicado iraní más reciente, también precisó que «cualquier acción alegada en Turquía y la República de Azerbaiyán podría ser una operación de falsa bandera realizada por los agresores: Estados Unidos e Israel.»

El caso de Reino Unido

Un capítulo especialmente revelador es el del comunicado del Ministerio de Defensa del Reino Unido, que denunció un incidente ocurrido en su base militar en Chipre: un ataque con un dron tipo Shahed mientras se realizaban labores de reabastecimiento de combustible.

En dicho comunicado, el gobierno británico fue claro al advertir que tiene pleno conocimiento de que ese dron no provino de Irán, aunque sin atreverse a revelar más detalles ni identificar explícitamente su origen real. No obstante, el mensaje quedó abierto, posiblemente como señal de que ya sabe el gobierno británico, quién está detrás de estos actos de provocación con potencial de desatar una guerra mundial.

«El Ministerio de Defensa puede confirmar que un dron tipo Shahed que atacó la base área militar de Akrotri a medianoche del 2 de marzo, no fue lanzado desde Irán», señaló la dependencia encargada de las operaciones militares en Reino Unido.

Este posicionamiento de hecho derivó en un importante ajuste en la política exterior británica, lo que provocó que el presidente Trump saliera a insultar en horas recientes al primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, después de que este se negara a permitir el uso libre de las bases militares británicas para la ofensiva militar que llevan a cabo el régimen israelí y Washington contra Irán.

Apenas horas después de este enfrentamiento, cabe recordar que Trump también entró en un choque diplomático con el presidente de España, evidenciando el deterioro acelerado de sus relaciones con aliados históricos.

Estados Unidos, sin rumbo claro

En Estados Unidos, diversos analistas observan con creciente alarma el rumbo de la operación militar. A pesar del enorme despliegue de ataques contra Irán, los objetivos no están claros y han venido cambiando de forma gradual. Lo que inicialmente se presentó como un intento de desmantelar la infraestructura nuclear iraní ha ido adquiriendo matices políticos, con llamamientos a intervenir directamente en el gobierno de la República Islámica.

El hecho de que se estén reclutando de urgencia y de forma masiva agentes de inteligencia, también está siendo interpretado como una señal de que Washington no estaba preparado para extender el conflicto a esta escala.

Lejos de doblegarse, Irán no solo sigue en pie sino que se muestra desafiante, lanzando múltiples oleadas de ataques que han alcanzado con éxito importantes objetivos militares israelíes y estadounidenses, incluidas costosas instalaciones de radar e inteligencia que han quedado casi destruidas, con daños estimados en miles de millones de dólares en infraestructura de guerra.

Irán ha rechazado someterse, y ha descartado cualquier diálogo en las condiciones actuales, además de desafiar abiertamente a Estados Unidos a intentar una incursión terrestre —una de las últimas amenazas que Washington ha deslizado a través de milicias kurdas, que ya antes, como ocurrió en Siria, han operado de la mano del régimen estadounidense para apoderarse de territorios y destruir comunidades y hasta un país entero.

Presión internacional y la sombra de los archivos Epstein

Mientras la situación bélica continúa escalando, también crece la presión internacional sobre Estados Unidos. En gran parte del mundo siguen siendo tendencia los llamados archivos Epstein, que se viralizan como una forma de presión social en contra de las acciones del régimen estadounidense e israelí.

Aun así, los hechos de posible falsa bandera con potencial de desatar una guerra global ameritan una amplia investigación y clarificación. Si efectivamente, como todo parece indicar, fueron cometidos por el régimen de Benjamín Netanyahu, sus responsables podrían ser en algún momento también investigados, procesados y juzgados por estos hechos ante cortes internacionales.


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