Nuevos temores nucleares tras la reunión trilateral Rusia-Ucrania-EEUU en Ginebra; rusos alcanzan última frontera antes de posible súper batalla final por el Dombás

Publicada: Autor:

Este miércoles concluyó en Ginebra, Suiza, la tercera ronda de negociaciones de paz trilaterales entre Rusia, Ucrania y los Estados Unidos. La primera celebrada en territorio europeo, donde se afinan esfuerzos para alcanzar un consenso que permita llegar a un acuerdo de paz, situación que aún luce complicada, y aunque pudieron materializarse algunos puntos, la situación aún parece lejos de resolverse, e incluso ha generado nuevos temores «nucleares».

De forma paralela, el conflicto armado no cesa: los mutuos ataques a distancia han alcanzado varias ciudades, tanto rusas como ucranianas, mientras se vive una situación crítica en el frente de batalla. Las disputas por Kostiantynivka y Lyman han llegado a una fase decisiva; ambas representan las últimas fronteras relevantes que quedan al sur y al norte, respectivamente, de las dos megaciudades de Kramatorsk y Sloviansk, la zona más importante del Dombás que aún permanece en manos ucranianas, y cuyo destino parece ser también el principal foco de las discusiones y diferencias en la mesa de negociaciones.

La cumbre de Ginebra

La cumbre comenzó el 17 de febrero. Tras dos episodios previos celebrados en los Emiratos Árabes Unidos, las conversaciones migraron a una tercera ronda en territorio suizo, en el Hotel InterContinental de Ginebra, sede histórica de negociaciones de alto nivel. En esta ocasión, el encuentro presencial contó no solo con la mediación de Suiza, sino también con mesas paralelas donde las delegaciones ucraniana y estadounidense informaron de los avances a socios europeos; un gesto que, al parecer, permitió una participación algo mayor de Europa, quien hasta ahora había sido relegado casi por completo del proceso negociador.

El primer día resultó especialmente largo, con al menos seis horas de discusiones, según informaron los asistentes. El segundo día fue notablemente más corto —menos de dos horas de diálogo—, y concluyó con una partida abrupta de las delegaciones hacia sus respectivos países, quienes ofrecieron breves declaraciones a la prensa sin revelar lo más sustancial de las conversaciones.

Después de que Ucrania enviara a Budanov, la cabeza más buscada en Rusia por la coordinación de múltiples ataques terroristas contra civiles, en Rusia respondieron a la hostilidad en la mesa, enviando a Medinsky, un reconocido ideólogo ruso, quien de igual forma despierta notables aversiones en Ucrania.

Avances técnicos, pesimismo político

Según reportes de agencias internacionales como el Financial Times, uno de los avances más relevantes habría sido la definición de un marco para definir como sería un cese al fuego, en el que los Estados Unidos actuarían como actor clave para verificar su cumplimiento mediante drones y otra tecnología militar.

Sin embargo, a pesar de estos progresos materiales, el tono general fue de pesimismo, en particular del bando ucraniano, que reconoció que los avances en el ámbito político habían sido escasos.

Uno de los elementos que más llamó la atención, según los mismos reportes internacionales, fue una aparente división interna en la delegación ucraniana. Por un lado, el bando encabezado por Kyrylo Budanov, jefe de inteligencia militar, quien estaría a favor de alcanzar un acuerdo de paz rápido, advirtiendo el riesgo de que se cierre la ventana de oportunidades. Por el otro, el bando liderado por Andriy Yermak, exjefe de la Oficina Presidencial de Zelenski, quien abogaría por negociar con mayor cautela, sin importar que el proceso pueda extenderse considerablemente.

Al término de las negociaciones, Budanov —exjefe de la inteligencia ucraniana— señaló que la conversación había sido difícil pero importante, y adelantó que se prepara una nueva ronda en breve, posiblemente a finales de este mismo mes, lo que dejaría un margen similar al observado entre las anteriores mesas, de aproximadamente dos semanas entre cada ronda.

Representación de Ucrania en las negociaciones, con Yermak y Budanov.

En conferencia de prensa en Ginebra, la delegación ucraniana, citada por la agencia Reuters, se declaró insatisfecha con las negociaciones, mientras que Estados Unidos habría valorado los resultados como un avance significativo. El enviado especial estadounidense Steve Witkoff publicó un mensaje optimista tras la última sesión, reiterando la disposición del gobierno de Trump para poner fin a la guerra.

También llamó la atención en medios europeos la disposición física de las mesas: Estados Unidos aparecía separado de Ucrania por la delegación suiza y más próximo al lado ruso, lo que fue interpretado por algunos como un posible gesto diplomático. Asimismo, generó cuestionamientos en Europa que el presidente Trump, la noche previa a la última ronda, desde el Air Force One, volviera a advertir que Ucrania debería sentarse a la mesa cuanto antes, reiterando así la presión sobre Kiev. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenski se quejó públicamente de no estar siendo presionado con la misma intensidad que los rusos.

La batalla de batallas por el Dombás

Kramatorsk y Sloviansk son las dos grandes ciudades que permanecen bajo control ucraniano en la región de Donetsk, que Rusia reclama como propia. Desde hace tiempo, Moscú ha insistido en que la forma más rápida de alcanzar un acuerdo de paz sería que Ucrania cediera la soberanía total sobre la República Popular de Donetsk, atendiendo a los referéndums secesionistas de 2022. Sin embargo, ese 20% del territorio de Donetsk que aún controla Ucrania ha sido defendido con vehemencia y constituye la zona más fortificada del planeta, donde se libra una intensa batalla por cada metro y donde los ucranianos llevan años tratando de contener el avance de las tropas rusas.

Situación del frente de batalla en Donetsk, el principal punto de discordia. Ucrania mantiene solo un 20% del territorio, pero es donde están las ciudades clave e históricas de Sloviansk y Kramatorsk. Las tropas rusas (tono amarillo), siguen empujando desde el oriente. En púrpura las batallas clave en curso por Kostiantynivka y Lyman.

Esta situación enfrenta hoy un grave riesgo ante los importantes avances rusos en las ciudades que forman las fronteras sur y norte de la región. En el flanco sur, Kostiantynivka —ciudad clave que forma parte del corredor que conecta directamente con Kramatorsk— ya estaría ocupada al menos en un 25% por las Fuerzas Armadas Rusas, que reportaron además nuevos avances en el suroeste durante esta semana, encontrándose ya muy cerca de alcanzar la zona central de la ciudad. Si Rusia logra tomar Kostiantynivka, solo quedarán unas pocas poblaciones de pequeñas dimensiones antes de llegar a Kramatorsk, cuya disputa podría desencadenar una batalla de proporciones catastróficas, de mayor escala histórica que la propia batalla de Bajmut.

En el flanco norte, no solo se registran avances al poniente de Siversk, sino que las fuerzas rusas ya han alcanzado las orillas de Lyman, la última frontera antes del río Donets y, posteriormente, de la ciudad de Sloviansk, que también podría entrar en breve en una fase dura de combate.

En caso de que los rusos superen Lyman y Kostiantynivka y las negociaciones de paz no avancen por buen rumbo, la situación bélica sugeriría que podría decretarse en breve la orden de evacuación total de Kramatorsk y Sloviansk, ante lo que podría ser la madre de todas las batallas por el Dombás.

El panorama interno de Ucrania

En Ucrania, ni la situación en el frente de batalla ni el proceso negociador se perciben con optimismo. Resultan significativas al respecto las declaraciones de Roman Pogoreli, cofundador del sistema de mapeo pro-ucraniano Deep State, quien reconoció en entrevista televisiva la incapacidad de las fuerzas ucranianas para lanzar un nuevo contraataque y advirtió la urgencia de reforzar posiciones, garantizar suficiente personal y recursos militares para la defensa del frente, y advirtió incluso sobre un posible riesgo de colapso.

La división interna también toma matices cada vez más drásticos, un caso importante también son las declaraciones del ex comandante en jefe de las fuerzas armadas de Ucrania, Valerii Zaluzhnyi, quien responsabilizó a la gestión de Zelenski por el fracaso de la contraofensiva ucraniana en 2023. Estas declaraciones además llegan de forma paralela a la revelación de la periodista ucraniana, Yanina Sokolova, quien presentó esta semana una investigación donde afirma que Zaluzhnyi sufrió un intento de homicidio cuando operaba desde un club de striptease en Kiev; señalando que este sería también el motivo real por el cual terminó recibiendo refugio en Gran Bretaña, y siendo nombrado embajador en dicho país.

La presión también se vuelve política para el gobierno de Kiev. En días recientes se concretó también la captura de otro implicado en la trama de corrupción del gabinete de Zelenski: el exministro de Energía Herman Halushchenko, detenido cuando intentaba abandonar el país, tal como semanas atrás lo hiciera Timur Mindich, otro involucrado en la misma trama, y quien sí logró ser acogido por Israel. Halushchenko enfrenta cargos de lavado de dinero y de haber recibido más de 112 millones de dólares en efectivo procedentes de actividades ilegales en el sector energético, según informó la Fiscalía Anticorrupción Especializada de Ucrania (NABU). Esta es la misma investigación que ya alcanzó al exjefe de la Oficina Presidencial, Andriy Yermak.

Drásticas reacciones en Rusia

Tras las negociaciones en Ginebra, Peskov, el vocero oficial del Kremlin fue mesurado en sus declaraciones, señalando que aún era temprano para sacar conclusiones acerca de los diálogos, no obstante que más reveladoras fueron las declaraciones del ex presidente Dmitri Medvedev, las cuales dan cuenta de que es posible que Ucrania haya rechazado nuevamente las opciones rusas planteadas en la mesa.

«La operación militar especial (SMO) continúa y se llevará a cabo hasta el final», señaló el también viceministro del Consejo de Seguridad de Rusia, que también fue enfático al afirmar que «el objetivo de Rusia en la SMO es excluir para siempre la posibilidad de una amenaza de guerra y desmilitarizar el régimen que ha creado tales condiciones.»

Kirill Dmitriev, uno de los participantes en los diálogos de Ginebra, también desminitió un reporte de The Economist donde se afirmaba que Moscú estaba dispuesta a dejar que se utilizaran los fondos rusos incautados, señalando que en realidad hay planes para restaurar la colaboración económica entre Rusia y EEUU, destacando importantes beneficios mutuos.

También llamaron la atención las declaraciones del filósofo Alexander Dugin, cercano al círculo de Vladímir Putin, quien pocas horas después de haber terminado el diálogo en Ginebra, publicó en su cuenta de X: «Parece que el Reino Unido y Estados Unidos trabajan en la transferencia de armas nucleares a Ucrania. Lo seguimos de cerca«; generando así nuevos temores de una posible escalada nuclear.

Ante la presión diplomática internacional, el deterioro de la situación política interna en Ucrania y la crisis en el campo de batalla, las opciones de Kiev se reducen. Es posible que en próximas negociaciones se alcance finalmente un acuerdo que evite una megabatalla por las ciudades restantes del Dombás y permita una salida diplomática; aunque difícilmente Ucrania conservará en todo caso soberanía alguna sobre dichos territorios.







Temas Clave