El Gobierno del Estado de México reformó de manera integral el Reglamento de Tránsito estatal, introduciendo cambios sustanciales en materia de sanciones, movilidad segura y control tecnológico. Entre las modificaciones más notorias destaca el retorno de las fotomultas, ahora bajo un esquema regulado que busca garantizar transparencia, límites precisos y procesos de notificación más claros.
La nueva normativa fue publicada ayer 10 de noviembre en la Gaceta del Gobierno del Estado de México, y entrará en vigor diez días hábiles después, es decir, hacia el 24 de noviembre de 2025.
Vuelven las fotomultas, pero con nuevas reglas
El artículo 125 del reglamento reformado reintroduce la figura de la detección electrónica de infracciones, avalando el uso de cámaras y equipos tecnológicos para registrar violaciones al tránsito. La información captada por estos sistemas —como imágenes y videos— tendrá valor probatorio pleno, lo que significa que podrá usarse directamente para imponer sanciones sin necesidad de un agente presencial.
Sin embargo, la aplicación de esta medida se restringe. De acuerdo con los artículos 125 Bis y 125 Ter, las fotomultas solo podrán operar en carriles confinados para transporte público, masivo o de alta capacidad, así como en ciclovías. La intención, según el gobierno mexiquense, es proteger los espacios de movilidad prioritaria y evitar abusos como los registrados en años anteriores, cuando los dispositivos fueron instalados de forma indiscriminada en distintas vías.
El reglamento también establece que cada infracción detectada por estos equipos deberá incluir una imagen de la placa del vehículo, la descripción del método de detección y la hora exacta de la falta. La notificación se hará por correo certificado al propietario del vehículo, quien será considerado responsable solidario en caso de no identificar al conductor.
Además, la Secretaría de Seguridad deberá publicar las ubicaciones de los equipos y señalizar los puntos de monitoreo, así como garantizar que todos los dispositivos estén debidamente calibrados y certificados.
Sanciones progresivas y nuevo enfoque para reincidentes
Otro de los cambios importantes es la eliminación de multas fijas. A partir de la entrada en vigor del nuevo reglamento, las sanciones se aplicarán con rangos de monto que dependen del número de infracciones previas del conductor. Quienes no tengan antecedentes pagarán la multa mínima; quienes acumulen varias, enfrentarán sanciones más altas.
El propósito, de acuerdo con el boletín oficial del gobierno estatal, es castigar la reincidencia y al mismo tiempo incentivar la corrección de conductas. La medida también busca reducir el número de infracciones pendientes de pago y promover el cumplimiento voluntario.
Protección a peatones, ciclistas y motociclistas
La reforma se enmarca dentro de una política de movilidad segura y sustentable. Se endurecen las sanciones por invadir carriles confinados o ciclovías, tanto para circular como para estacionarse o realizar maniobras de ascenso y descenso de pasajeros.
Los peatones y ciclistas reciben prioridad explícita en la jerarquía vial, mientras que los motociclistas deberán cumplir nuevas disposiciones: usar casco certificado, respetar carriles y prohibiciones de rebase temerario, y portar documentación vigente.
Según el gobierno estatal, estas medidas buscan reducir los siniestros viales, especialmente entre usuarios vulnerables, en un contexto donde el número de accidentes con motociclistas ha aumentado de forma sostenida en los últimos años.
Más control y transparencia en la aplicación
La reforma también delimita con mayor precisión las facultades de los agentes de tránsito. Solo las agentes acreditadas podrán imponer infracciones, y deberán hacerlo mediante terminales electrónicas autorizadas. Con ello, el gobierno pretende evitar prácticas irregulares, duplicidad de sanciones o cobros no registrados.
En el caso de las fotomultas, los equipos electrónicos sustituyen la presencia física de un agente, pero bajo control tecnológico y trazabilidad: cada dispositivo deberá estar identificado y supervisado por la autoridad competente.
Asimismo, se dispone que los puntos de monitoreo sean públicos, con la finalidad de eliminar la discrecionalidad y fortalecer la confianza ciudadana.
Un nuevo capítulo en la política vial del Estado de México
Con esta reforma, el Estado de México busca equilibrar el uso de tecnología para el control del tránsito con la protección de derechos ciudadanos. Las fotomultas regresan, pero en condiciones distintas a las de su primera etapa, cuando fueron objeto de fuertes críticas por errores de aplicación y opacidad en su operación.
El reto, ahora, será garantizar que el nuevo esquema funcione con transparencia, precisión y fines preventivos, sin convertirse en un mecanismo recaudatorio.
La ciudadanía podrá conocer próximamente los puntos exactos de instalación de los equipos, una vez que la Secretaría de Seguridad publique la lista oficial.
De esta forma, el Estado de México entra en una nueva etapa de regulación vial: más tecnológica, más estricta y, en teoría, más justa.














