Este lunes el corazón de Toluca se llenó de voces, pancartas y un espíritu inquebrantable de justicia durante el acto conmemorativo por el quinto aniversario de la organización Haz Valer Mi Libertad.
Desde las primeras horas de la mañana, la Plaza de los Mártires se convirtió en el epicentro de una movilización que reunió a familiares, activistas y ciudadanos comprometidos con la lucha por la liberación de personas que, según denuncian, han sido injustamente privadas de su libertad en el Estado de México.
El evento comenzó alrededor de las 10:30 de la mañana con una ceremonia simbólica realizada por el Consejo Indígena del Trueque, donde también se colocaron fotografías y velas en honor a aquellos que, a pesar de los años, siguen tras las rejas sin pruebas contundentes que justifiquen su encierro.
Las madres, esposas e hijos de los presos, vestidos con playeras blancas estampadas con los nombres de sus seres queridos, alzaron la voz con consignas que resonaron en todo el centro toluqueño: “¡No más presos inocentes!” y “¡Justicia para quienes no tienen voz!”.
Una de las actividades centrales fue un foro público titulado “Buenas prácticas hacia la justicia: Reflexiones a cinco años de lucha”. En él, abogados, académicos y defensores de derechos humanos analizaron los avances y obstáculos que ha enfrentado la organización en su batalla contra las irregularidades judiciales.
Entre los temas discutidos destacó la necesidad de una reforma más efectiva en los procesos de amnistía y la urgencia de revisar casos donde se presume la fabricación de delitos por parte de las autoridades.
Durante el acto, las emociones estuvieron a flor de piel. María Elena, una madre que lleva años luchando por la libertad de su hijo, tomó el micrófono y, con lágrimas en los ojos, compartió su testimonio: “Mi hijo no merece estar encerrado. No hay pruebas, solo mentiras. Pero aquí estamos, y no nos vamos a rendir hasta que la verdad salga a la luz”. Sus palabras fueron recibidas con aplausos y un abrazo colectivo de los asistentes, quienes se identificaron con su dolor y su esperanza.
Además de las actividades formales, el evento incluyó expresiones culturales que dieron un toque de unión y resistencia. Un grupo de músicos locales interpretó canciones dedicadas a la libertad, mientras que jóvenes voluntarios pintaron un mural improvisado en una de las bardas cercanas, plasmando imágenes de cadenas rotas y palomas blancas como símbolo de la libertad anhelada.
La jornada también sirvió como un espacio de denuncia pública. Representantes de Haz Valer Mi Libertad señalaron que, a pesar de algunos avances en la liberación de casos específicos, la burocracia y la falta de voluntad política siguen siendo los principales obstáculos para lograr justicia. Exhortaron a las autoridades del Estado de México a escuchar sus demandas y a trabajar de manera conjunta para garantizar procesos judiciales transparentes y justos.
Este 5° aniversario de Haz Valer Mi Libertad no solo fue una conmemoración, sino una poderosa demostración de resistencia y amor por la justicia. En el corazón de Toluca, las voces de quienes luchan por sus seres queridos dejaron claro que no descansarán hasta que la libertad sea una realidad para todos los injustamente presos.














