La Facultad de Ciencias de la Conducta fue escenario de un testimonio que durante 15 años ha enfrentado insuficiencia renal y lupus, y que hoy impulsa una iniciativa en el Senado para garantizar el “buen morir”
Toluca, EdoMéx. — Hablar de la muerte sigue siendo un tabú en México. Pero hay voces que, desde el dolor más íntimo, han decidido convertir su experiencia en una causa pública. Una de ellas es la de Samara Martínez Montaño, activista que durante 15 años ha enfrentado padecimientos como insuficiencia renal y lupus, y que ahora lucha por el reconocimiento de la eutanasia legal en el país.
La Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) fue sede de la conferencia “Ley Trasciende: cuidar y dignificar la vida hasta el final”, donde Martínez compartió su testimonio y los fundamentos de una iniciativa que ya ha llegado al Senado y a la Cámara de Diputados.
Un tema que exige reflexión profunda
Al inaugurar el encuentro, la titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados de la UAEMéx, Norma Baca Tavira, destacó que existen temas que exigen una reflexión profunda y responsable, como el proceso natural de morir. Enfatizó que, más allá de los debates jurídicos, médicos y éticos, se encuentran historias de vida que obligan a abordar estas discusiones desde una perspectiva humana.
Por su parte, la directora de la Facultad de Ciencias de la Conducta, Gabriela Hernández Vergara, subrayó el papel formativo de la universidad en la construcción de una sociedad más consciente y empática. “En esta facultad se forman ciudadanos agentes de cambio para la sociedad”, afirmó, al tiempo que agradeció la valentía de la activista por compartir su experiencia.
“Eutanasia significa buen morir”
En su intervención, Samara Martínez señaló que hablar sobre la muerte continúa siendo un tema complejo en la actualidad. A través de su testimonio, explicó que la iniciativa “Ley Trasciende” busca promover la eutanasia legal como una alternativa para personas con enfermedades que no solo deterioran su calidad de vida, sino que también carecen de posibilidades de recuperación.
“La eutanasia significa buen morir; es un derecho que plantea una alternativa cuando la medicina ha agotado sus posibilidades y la vida pierde calidad. Decidir sobre nuestro cuerpo también implica decidir cómo queremos vivir el final de nuestra vida”, expresó ante un auditorio que escuchó en silencio respetuoso.
Obstáculos religiosos, ideológicos y de acceso a la salud
La activista señaló que, pese a los avances en cuidados y prevención, factores como la religión, la ideología y las limitaciones en el acceso a servicios de salud continúan siendo obstáculos para la discusión sobre la muerte asistida. En este sentido, defendió que la eutanasia no debe entenderse como un privilegio, sino como un derecho frente al sufrimiento humano.
“Una sociedad justa no es la que prolonga la vida a cualquier costo, sino la que respeta la voluntad de quienes ya no tienen esperanza de sanar. Hablar de muerte digna es hablar de amor, empatía y respeto al dolor humano”, sostuvo Martínez, cuya voz firme contrasta con la fragilidad de su condición médica.
Una iniciativa que ya está en el Congreso
Finalmente, Samara Martínez informó que la iniciativa “Ley Trasciende” ha llegado al Senado de la República y a la Cámara de Diputados, lo que abre la puerta a un debate nacional con respecto al derecho a decidir sobre el final de la vida y la necesidad de construir marcos legales que garanticen la dignidad humana hasta el último momento.
El anunció generó expectación entre los asistentes, en su mayoría estudiantes de psicología, trabajo social y otras disciplinas afines a las ciencias de la conducta, quienes reconocieron la importancia de que estos temas se discutan en las aulas universitarias mucho antes de que lleguen a las urnas o a las tribunas legislativas.
Por qué esto importa
En apocaliptic.com consideramos que esta información es relevante porque el debate sobre la eutanasia en México no es un asunto menor ni lejano. Cada año, miles de personas enfrentan enfermedades terminales o degenerativas sin posibilidad de cura, y muchas de ellas ven cómo su calidad de vida se desmorona mientras el sistema de salud alarga procesos sin ofrecer alternativas. La iniciativa “Ley Trasciende” no busca imponer nada, sino abrir la discusión sobre un derecho que ya ha sido reconocido en países como España, Canadá, Colombia y varios estados de Estados Unidos. Que una universidad pública como la UAEMéx abra sus espacios a un testimonio como el de Samara Martínez —una mujer que lleva 15 años luchando contra el lupus y la insuficiencia renal— es un acto de valentía institucional. La universidad no se queda en la formación técnica; también forma conciencias capaces de enfrentar los dilemas más incómodos. La nota importa porque nos recuerda que la muerte digna es parte de la vida digna, y que las universidades tienen la responsabilidad de formar profesionales que atiendan el sufrimiento humano con herramientas éticas y jurídicas, no solo con protocolos médicos. En un país donde el dolor de muchas personas terminales es silenciado por la falta de marcos legales, escuchar una voz que dice “hablar de muerte digna es hablar de amor” es un acto de humanidad que merece ser difundido.














