Impresionante nube sahariana pinta de rojo el cielo en Grecia y África

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Una densa nube de polvo procedente del desierto del Sáhara cubrió regiones del norte de África y el Mediterráneo oriental el 1 de abril de 2026, generando un fenómeno visual inusual: cielos teñidos de rojo intenso, visibles sin filtros ni alteraciones.

El efecto se debe a la alta concentración de partículas finas ricas en óxidos de hierro, que modifican la forma en que la luz solar se dispersa en la atmósfera.

Origen y trayectoria del fenómeno

El evento se originó el 30 de marzo, cuando una tormenta de arena tipo haboob en el oeste de Argelia levantó grandes cantidades de polvo impulsadas por vientos superiores a 90 km/h.

Para el 31 de marzo, modelos meteorológicos ya anticipaban el desplazamiento de esta nube hacia el este, cruzando el mar Mediterráneo. Un día después, el 1 de abril, corrientes de aire del sur intensificaron su avance sobre Libia y posteriormente hacia la isla de Creta.

En ciudades como Heraklion y Rethymno, el punto máximo se registró alrededor del mediodía, con cielos dominados por tonos rojizos. En algunas zonas, la visibilidad cayó por debajo de un kilómetro, mientras que las concentraciones de partículas PM10 alcanzaron niveles hasta 20 veces superiores a los límites recomendados.

Principales afectaciones

El fenómeno tuvo impactos visibles en la vida cotidiana y en la infraestructura, entre ellos:

  • Suspensión y desvío de vuelos en el aeropuerto de Heraklion
  • Depósitos de polvo rojizo sobre calles, edificios y vegetación
  • Deterioro significativo de la calidad del aire, con alertas sanitarias dirigidas a población vulnerable

Además, se registraron ráfagas de viento de entre 100 y 120 km/h, así como un evento localizado de viento giratorio que provocó la volcadura de vehículos. Las autoridades meteorológicas griegas habían advertido previamente sobre condiciones severas, incluyendo lluvias intensas, tormentas y posible caída de granizo.

Evolución y situación actual

Hacia la noche del 1 de abril y la madrugada del 2 de abril, la concentración de polvo en Creta comenzó a disminuir de forma progresiva. La intensidad de los vientos también se redujo, favoreciendo una mejora paulatina en la visibilidad y en la calidad del aire.

No obstante, el sistema meteorológico asociado continúa generando lluvias y tormentas en distintas regiones del sur y centro de Grecia.

La nube de polvo avanzó además hacia Egipto, donde se reportaron tormentas de arena, baja visibilidad y la emisión de alertas urgentes. En algunas zonas, incluso se suspendieron clases como medida preventiva.

Un fenómeno recurrente en la región

Este tipo de eventos es característico de la primavera en el Mediterráneo oriental. Los vientos del sur transportan polvo sahariano a grandes distancias, provocando episodios que, aunque llamativos, forman parte de la dinámica atmosférica natural.

Hasta el momento, no se han reportado víctimas mortales ni daños estructurales graves. Los principales efectos se han concentrado en la visibilidad, la movilidad aérea y la calidad del aire.


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