“Todo en la existencia se vincula con el sexo
excepto el sexo mismo. El sexo se relaciona
con el poder”.
Oscar Wilde
“Quiero que las cosas estén siempre bien entre nosotros. También sé que estuve distraída toda la semana (olvidándome de comer durante el día e incluso olvidándome de dormir, descansando apenas un par de horas cada vez)”.
“Con todo mi corazón, Natalie”.
Las frases epistolares firmadas por Natalie Harp, dirigidas a Donald Trump, son confesiones de amor nada cripticas, fueron escritas por alguien que sufre por no ocupar el lugar de mujer al lado del hombre, resignada al papel de impresora humana, la joven de 35 años, sufre hasta lo indecible buscando la atención de Trump, no escribe una empleada preocupada por su trabajo, escribe la mujer enamorada, angustiada por el papel secundario en la vida íntima de su amado.
En otras de sus cartas: “Extraño los días en que usted llamaba, cuando yo tenía mi programa de entrevistas, y hablábamos de todo y de nada”, “Quiero recuperar esa sinergia. ¡¡No deberíamos tener que hablar de trabajo todo el tiempo!”.
En esa misma carta, Harp agregó: “Y por favor, cuando yo falle, ¿me lo dirá? Tiene todo el derecho a regañarme duramente, si es necesario y cuando lo merezca, porque nadie me conoce ni se preocupa por mí más que usted”.
Conocida como la impresora humana porque escolta a Trump todo el tiempo con una impresora portátil en la que le imprime todo tipo de información, la rubia Natalie Harp encaja a la perfección en el estereotipo de belleza que tanto entusiasma al presidente naranja; ella fue la única que acompaño a Trump en el carrito de catering cuando el presidente se oculto por temor a un atentado de Irán y es ella la que da el visto bueno y corrige la redacción de los twits del presidente que pululan generalmente en horas de la madrugada.
En la segunda carta, Harp le agradece a Trump el tiempo juntos durante un viaje de trabajo en el que también lograron desconectar y divertirse: «Podíamos estar en el campo de golf, sin máquinas, ¡e incluso olvidar qué hora era! Ya no tenía que ser ‘Impresora Humana», dice, refiriéndose a su apodo por una de sus principales funciones: fotocopiar todas las noticias diarias de Trump para entregárselas en formato papel, como a él le gusta.
Originaria de California y miembro de una familia cristiana conservadora, Harp fue educada en casa por sus padres que se negaron a mandarla a la escuela para evitar influencias malignas, entonces siguió un camino poco ortodoxo hacia una Casa Blanca que ya de por sí es poco convencional.
Conoció a Donald Trump en 2019, después de que ella apareciera en Fox News para contar que un tratamiento experimental —posibilitado por la ley Right to Try (Derecho a intentar) firmada por Trump en 2018— le salvó la vida tras padecer un agresivo cáncer de huesos. Tras verla en televisión, Trump la llamó personalmente, lo que desató una relación de lealtad, su paso como presentadora en OANN y su posterior integración a su equipo cercano en la Casa Blanca.
Trump la invitó a formar parte del consejo asesor de su campaña presidencial de 2020 y a intervenir en la Convención Nacional Republicana de ese mismo año; Harp trabajó para el canal de televisión de extrema derecha One América News Network entre 2020 y 2022. Posteriormente, se convirtió en asesora de Trump, ejerciendo influencia sobre sus comunicaciones.
La rubia es omnipresente en la vida de Donald Trump, en sus viajes de estado, en sus estancias en Mar.a Lago. En el golf, en las redes sociales que escribe de madrugada, en sus huidas de atentados y en sus decisiones insólitas. Harp es tan cercana a Trump que una vez viajó en el maletero de una camioneta para acompañarlo a una comparecencia judicial en la ciudad de Nueva York en octubre de 2023, según informó CNN. No había sitio para ella en el vehículo, pero insistió en que Trump le había pedido personalmente que asistiera y estaba decidida a no quedarse al margen.
La cama de un hombre con poder es siempre un enigma, pero la historia del poder está sólidamente ligada a la alcoba, entre sábanas se toman decisiones claves en el desarrollo político; en el caso del emperador DONALD I no es Melania Trump la conciencia influyente, es una joven de 35 años a la que el emperador le lleva 45 años.
¿Qué importa? La Casa Blanca siempre ha sido una cloaca productora de la doble moral gobernante.














