VERDADES MENTIROSAS… SAGAN Y TROTSKY: EL RINCÓN DE LAS VERDADES.

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Quien se arrodilla ante los hechos consumados

es incapaz de enfrentar el porvenir.

          LEÓN TROTSKY               

 El científico Carl Sagan jamás fue marxista ni un militante de izquierda, fue un liberal, simpatizante de la democracia y de las instituciones en el marco del capitalismo. Sin embargo, ante todo fue un defensor de la paz mundial, del medio ambiente y activo defensor de la ciencia contra la religión y sus injusticias. En ese contexto fue que su pensamiento se encontró con el del gran revolucionario León Trotsky.

El gran científico plantea en su imprescindible libro “El Mundo y sus Demonios”, que Stalin es el gran inventor de la alteración y negación de la historia; sus falsas imágenes encabezando la Revolución al lado de Lenin se convirtieron en símbolos del Estado. Siguiendo a pie juntillas el planteamiento de su tocayo Josef Goebels que decía que el Estado tiene todo el derecho de vigilar y moldear la opinión pública. Sagan escribe en su famoso libro: “Poco después de que Stalin llegara al poder, empezaron a desaparecer las fotografías de su rival Liev Trotsky, figura monumental en las revoluciones de 1905 y 1917. Ocuparon su lugar cuadros heroicos y totalmente antihistóricos de Stalin y Lenin dirigiendo juntos la Revolución bolchevique, mientras Trotsky, el fundador del Ejército Rojo, no aparecía por ninguna parte.

 Al hombre de ciencia le parecía inconcebible la forma en que la maquinaria Soviética logró engañar a generaciones enteras sobre el verdadero acontecer histórico, no sólo dentro de la URSS sino en el mundo comunista del planeta entero; le llamó a este fenómeno: “El Síndrome de la falsa Memoria.”

  Por ello a finales de los años ochenta Carl Sagan y Ann Druyan, su compañera de viaje, introdujeron clandestinamente en la URSS ejemplares de la Historia de la Revolución Rusa de Trotsky para que sus colegas rusos pudieran saber algo de sus propios orígenes políticos.

Ann Druyan cuenta en sus memorias que el día que se conocieron y se enamoraron, Sagan y Ann usaron las pausas de amor durante la noche para hablar de Beisbol y de León Trotsky y la necesidad de restituir la figura del revolucionario como lo que fue, el estratega de la toma del poder por los bolcheviques.

En “El Mundo y sus Demonios” Sagan destaca un planteamiento de Trotsky cuya vigencia es indudable:

 No sólo en las casas de los campesinos, sino también en los rascacielos de la ciudad, junto al siglo XX convive el XIII. Cien millones de personas usan la electricidad y creen todavía en los poderes mágicos de los signos y exorcismos… Las estrellas de cine acuden a médiums. Los aviadores que pilotan milagrosos mecanismos creados por el genio del hombre llevan amuletos en la chaqueta. ¡Qué inagotable reserva de oscuridad, ignorancia y salvajismo poseen!”

El 20 de agosto se cumplen 86 años de que la contrarrevolución Estalinista le dio el tiro de gracia a la ilusión de la construcción socialista del mundo y así, el patético georgiano Josef Stalin alias Koba se aseguró de clausurar el proyecto marxista de la Revolución mundial.

Así surge lo que se conoce como “El Síndrome de la Falsa Memoria”; todas las generaciones contemporáneas y posteriores al régimen estalinista crecieron en la más villana ignorancia de su historia, y jamás supieron como los Bolcheviques fraguaron el golpe de estado que los llevó al poder.

Los bolcheviques viejos que recordaban el papel periférico de Stalin en la Revolución y el central de Trotsky, eran denunciados como traidores o pequeño-burgueses incorregibles, “Trotskistas” o “trotsko-fascistas”, encarcelados, torturados y, después de ser obligados a confesar su traición en público, ejecutados.

En realidad 1984, la obra fatalista de George Orwell, no era una mera fantasía de compromiso político; se basaba en la Unión Soviética estalinista, donde se institucionalizó la reescritura de la historia.

Las verdades históricas ocultas poderosas, alguna vez salen a la luz; hoy sabemos que el papel de STALIN fue el de jefe de la contrarrevolución, por ello provocó la llegada de Franco y de Hitler al poder, que sin la colaboración del estalinismo jamás hubiesen logrado sus propósitos.

México y Trotsky tienen vasos comunicantes profundos, pues fue en Coyoacán, en la Ciudad de México en donde el revolucionario ruso entró en contacto con Andre Breton para redactar el manifiesto por un arte independiente y revolucionario, y fue también en Coyoacán en donde apareció la parca asesina de la Revolución mundial.

El 20 de agosto de 1940, se clausuró la etapa de la utopía de la Revolución Mundial, el pioletazo asestado por un vulgar esbirro de la policía estalinista marcó el rumbo del mundo, la derrota de las revoluciones y la guerra permanente en lugar de la Revolución permanente enarbolada por el gran Revolucionario Lev Dadidovich Bronstein.

Carl Sagan, el científico más destacado del siglo XX sabía que la reivindicación de Trotsky no era una defensa ni del marxismo ni del Trotskismo, era la reivindicación del pensamiento crítico  contra la falsificación de la historia y por ello ayudó a desmontar una de las VERDADES MENTIROSAS más trágicas y patéticas de la historia  que aún perturban la mente de miles de trasnochados, la creencia de que el traidor Stalin fue revolucionario, ahora sabemos que fue un absoluto falsificador de la historia y quizá el criminal más sanguinario que jamás existió. El actual falsificador y criminal Donald Trump aún está lejos de su maestro.


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