VERDADES MENTIROSAS… FUTBOL: LENGUAJE Y CODIGO

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    El futbol es la última representación sagrada de

    nuestro tiempo

PIER PAOLO PASOLINI.

LA FIFA es una corporación monopólica que ha convertido el futbol en una mercancía más, es de alguna manera el Hollywood del futbol y como ha hecho la llamada meca del cine, ha intentado despojar  a su lenguaje de toda subversión para convertirlo en simple, vacuo y llano entretenimiento, sin embargo ambos, La FIFA Y Hollywood han fracasado, pues el cine y el futbol como lenguajes autónomos y códigos estructurales son parte intrínseca del espíritu humano  y su sobrevivencia va más allá de su comercialización  y su carácter de espejos humanos y sociales,  rebasa con mucho su carácter de “opio del pueblo”, el deporte de las patadas es la religión contemporánea con más adeptos, feligreses y sacerdotes supremos de todo el mundo.

Antes de que Galeano, Villoro y algunos intelectuales le entraran al análisis futbolístico, el balón rodando en una cancha aspirando a sacudir una red era despreciado por los altos mandos del arte y la filosofía; fue el inmenso cineasta, escritor, poeta, intelectual y sobre todo futbolista de barrio, Pier Paolo Pasolini el primero en poner las cosas en su lugar.

Para Pasolini el futbol era un fenómeno de masas, un rito social y un lenguaje universal que podía analizarse tanto en prosa como en poesía.

Como la literatura y el lenguaje hay Fútbol de Prosa: Es el juego colectivo, táctico, de pases y construcción. Un lenguaje estructurado y utilitario. Y hay Fútbol de Poesía: Son las acciones individuales, el regate y sobre todo, el gol.

Pasolini lo describía como una subversión del código, una invención fulgurante y poética. Para él, el máximo goleador de la liga era siempre el «mejor poeta del año».  Su pasión por el balón también influyó en su carrera cinematográfica, donde su mirada estética le permitió entender los cuerpos y las dinámicas de las masas.

Pasolini era consciente de la paradoja que suponía ser un intelectual marxista y homosexual enamorado de un deporte tildado por muchos como el «opio del pueblo». Lejos de ignorar el creciente mercantilismo del balompié, lo aceptó con franqueza. Argumentaba que el fútbol, a pesar de sus contradicciones y su naturaleza de espectáculo de masas, permitía a las personas sin voz expresar sus sentimientos, su rabia y su alegría.

El inmenso creador de Saló y El Evangelio Según San Mateo fue un jugador amateur apasionado y fanático del Bolonia de la primera división italiana, sostenía que sus días más inolvidables, poéticos y reflexivos fueron aquellos en los que jugaba futbol; cuando jugaba el intelectual comunista volvía a ser Pier Paolo y lograba despojarse del famoso Pasolini, que moriría asesinado por el Estado italiano.

Mientras Pasolini filmaba la inmortal SALÓ, Bernardo Bertolucci filmaba NOVECENTO, dos filmes de tendencia izquierdista, el de Pasolini de bajo presupuesto, sin estrellas refulgentes y con una estructura de vanguardia, el de Bertolucci diseñado a lo Hollywood, una superproducción llena de estrellas, con gran tiempo de filmación y estructuras monumentales, los equipos de ambos cineastas se enfrentaron en un partido de futbol; Bertolucci se quedó en la banca y Pasolini fue el estrella de su equipo que ganó la partida.

La izquierda barrial venció a la izquierda caviar y la imagen de Pasolini se asoma para recuperar la autenticidad y la pureza del código comenzando por la gran sentencia del poeta. “Los aficionados, periodistas y escritores sabemos que el fútbol es un mundo en el que ser coherente es muy difícil. Ser aficionado significa ser incoherente”

 

 


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