Debemos cerrar los paraguas
Debemos caminar bajo la lluvia.
Sohrab Sepehri
El cielo sobre Irán se cubrió durante años de un manto inexpugnable, iniciando la lenta agonía de la tierra, de la alegría, de las montañas, de la luz y la oscuridad; sólo quedaba el vacío y verter lágrimas en vez de agua, mientras la piel de la nación se marchitaba, el agua era cosa del pasado y el desierto devoraba las almas.
Pero llegó el martirio, el acto poético y el desafío, las almas, que la ruindad del mal cortó de tajo, hicieron pedazos el manto de la desecación y sucedió el milagro.
Hace más de un año escribí en esta columna que la poesía persa vencería a los criminales de Israel y Estados Unidos; no era una alucinación, no era lenguaje figurado, fue una predicción basada en la histórica idiosincrasia poética del pueblo de Irán que es parte de su cultura, de su cotidianidad y su forma de sentir y actuar, en una civilización en la que todo tiene aliento poético.
Los degenerados de Israel y Estados Unidos querían exterminar a la nación persa, mandaron su aviación ultra poderosa, sus bombas avanzadas, asesinaron a su liderazgo incluyendo a su líder supremo, masacraron a más de cien niñas en un colegio, creían que el pueblo chiita capitularía, no contaban con el numen indestructible de la civilización milenaria.
Me he basado también en el poder mismo de la poesía que es omnipotente y omnipresente y en que Dios es uno de sus seudónimos; la poesía es Dios lo que ahora se manifiesta en tierra persa con aguaceros torrenciales después de décadas de sequía.
Que los misiles de Irán destruyeron radares y antenas claves del proyecto Haarp, creado por Estados Unidos para manipular el clima según teorías conspirativas, que al ser destruidas las bases de Estados Unidos en las petro/monarquías se recupero el “agua robada”; recordemos que desde hace años Irán acusa a Estaos Unidos de “robar la lluvia”, que todo es una gran coincidencia; en resumen, teorías semi/científicas, conspirativas y hasta mágicas para explicar un hecho sorprendente, maravilloso e inclasificable, que después de años de sequía, de pronto llueve a torrentes y las presas, los ríos y los embalses se llenan de agua dulce, todo tiene su ángulo de verdad y sus lados de mentiras, pero todo llega a una conclusión; la poesía es sorprendente, mágica, maravillosa e inclasificable.
Las amenazas del presidente pedófilo que gobierna el imperio consistente en atacar las plantas desalinizadoras del país persa para dejarlo sin agua han perdido todo sentido, no cabe duda, el sorprendente torrente en suelo de Irán es la firma del cielo de la victoria de Irán, sobre los criminales sionistas (no judíos ni semitas) y el pervertido imperio de Estados Unidos que se asoma al abismo.
Concluyo con parte del poema magistral LAS HUELLAS DEL AGUA del inmenso poeta Sohrab Sepehri.
Debemos llevar los pensamientos y los recuerdos bajo la lluvia.
Debemos caminar bajo la lluvia con toda la gente del pueblo.
Debemos llamar a un amigo bajo la lluvia.
Debemos buscar el amor bajo la lluvia.
Debemos dormir con mujeres bajo la lluvia.
Debemos jugar bajo la lluvia.
Debemos escribir, hablar, plantar lotos bajo la lluvia.
Mojarse de vez en cuando,
nadar en el estanque del ahora mismo, eso es la vida.
Desnudémonos:
el agua está a un pie de distancia.
No hay ejército que venza ante este poder; ¿se entiende porque ahora llueve en Persia?
















