VERDADES MENTIROSAS…. 15 de SEPTIEMBRE: UN BIDE PARA LA PATRIA

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Sin importar el tamaño de la ciudad o pueblo en donde nacen los hombres o las mujeres,

ellos son finalmente del tamaño de su obra, del tamaño de su voluntad de engrandecer

y enriquecer a sus hermanos”. 

Ignacio Allende

Gerardo Lara

Nuestro Padre de la Patria don Miguel Hidalgo y Costilla, mujeriego parrandero y jugador, arengó a sus desarrapadas huestes en un acto que se conoce como “Grito de la Independencia” en la madrugada del 16 de septiembre de 1810.

El sacerdote, asignado por la diócesis al curato de Dolores en Guanajuato, había sido rector de la Universidad Nicolaita, lector insaciable de formación enciclopédica y jinete hábil y temerario; era seguido por decenas de Indígenas y mestizos a quienes enseñaba diversos cultivos y les procuraba alternativas a su vida, condenada a la miseria, también sabía fabricar armas  y con sus huestes había fundado una armería.

Era el cura Hidalgo un hombre de acción y de letras, pues llevaba debates teológicos muy polémicos con el Obispo Abad y Queipo, enemigo mortal de la independencia de México, sostenía discusiones de filosofía y teología con lo más granado de las autoridades eclesiásticas; a la vez que cabalgaba distancias enormes bajo el cobijo de la noche para asistir a reuniones conspirativas con otros criollos, que como él querían emanciparse del dominio de sus padres españoles.

Sin duda  había en el ZORRO, como le apodaban sus condiscípulos del seminario, motivaciones de índole moral e ideológica para conspirar, no contra la corona, sino contra los privilegios de los españoles en la Nueva España; “EL GRITO” consistió en dos arengas centrales ¡Viva Fernando VII! Y ¡A coger gachupines!

Pero la historia también puede leerse desde la psicología, pues la psique profunda de la condición humana forma parte de los motores de la historia, el interior profundo del personaje histórico es determinante y es precisamente lo que convierte a la historia en drama.

El cura de Dolores tenía cuentas pendientes con los españoles, pues su hermano Manuel se había suicidado porque  las leyes hacendarias coloniales lo despojaron de sus tierras;  afrenta que Miguel juró vengar algún día; pero había otro dolor que rasgaba el alma del futuro Padre de la Patria, la negativa de parte de los españoles para que Hidalgo viajase a Europa, a pesar de ser un criollo con todos los méritos.

La arenga de Hidalgo condujo a la representación climática de la lucha de clases en la época colonial. Hidalgo en su desesperación por el descubrimiento de la conspiración de Querétaro fue encadenando sucesos que detonaron una guerra que no estaba capacitado para conducir y en la que no tenía ni meta precisa, ni programa de gobierno, ni una idea clara de un México independiente.

En esta trama histórica, dramática, cinematográfica, Miguel Hidalgo se queda  en el Monte de las Cruces, a un paso de la capital y emprende la retirada porque en un juego, los dados le indicaron que no entrara a la ciudad.

Lo que pasó después  fue la derrota de la Revolución espontánea de las masas, la aprehensión de Hidalgo (Su Alteza Serenísima), la excomunión, el fusilamiento y la decapitación. Recordemos que su cabeza adornó durante años la vista de la Alhóndiga.

Fue once años después que se consumó la Independencia de la corona española y fue concebida, dirigida y operada por la iglesia Católica, acérrima enemiga de Hidalgo, Morelos y Guerrero. En España la constitución de Cádiz aniquilaba los fueros de la iglesia, que para conservar su impunidad y privilegios fue capaz de poner “EL GRITO en el cielo”.

El Canónigo Matías Monteagudo, enemigo de Hidalgo y de todo lo que oliese a “Insurgentes” estaba al borde del colapso al saber que la iglesia perdería sus fueros; la preocupación hizo que volviera una de sus crisis recurrentes de hemorroides, ahora con furia inusitada., sólo había un remedio para sus terribles sufrimientos: el bidé(o bidet); ahí pasaba la mayor parte del día, sobre el bidé leía, escribía, hacía sus oraciones y ahí fue en donde se le ocurrió la única forma de salvar los fueros de su iglesia: ¡la independencia de México!

Para dirigir la campaña que garantizaría los privilegios de la iglesia católica, el clérigo Monteagudo eligió al más feroz de los contra/insurgentes; a un militar que rebozaba odio, clasismo y racismo en contra de todo lo que oliera a Independencia: Agustín de Iturbide. Así ocurrió la conspiración de la Profesa en donde se decidió la Independencia que a su vez había sido concebida ¡en un bidé!

Sólo faltaba aplacar a Vicente Guerrero a quien supieron coaccionar, convencer y comprar para que actuará en el montaje del abrazo de Acatempan.

Sin embargo, a 112 años del famoso grito que unifica a una nación, México aún sigue luchando por su independencia y ahora “el grito” de Hidalgo cobrará fuerza inusitada, después de la pandemia y en plena lucha por una transformación de largo aliento, que las poderosas fuerzas retardatarias se empeñan en descarrilar, las masas se volcarán y el presidente AMLO seguramente sabrá escucharlas, estará en su jugo.


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