La antropóloga y etnóloga, creadora del concepto “feminicidio”, recibió el máximo galardón universitario por su lucha contra las violencias de género y su aportación a leyes fundamentales
Toluca, Edoméx. — La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) decidió honrar a quien ha dedicado su vida a nombrar lo que antes no tenía voz. Marcela Lagarde y de los Ríos, antropóloga, etnóloga y una de las referentes del feminismo en México, recibió el Doctorado Honoris Causa, el máximo reconocimiento institucional, en una ceremonia realizada en el Aula Magna “Lic. Adolfo López Mateos” del Edificio de Rectoría.
El acto reunió a la rectora Martha Patricia Zarza Delgado, a la presidenta de la Diputación Permanente de la LXII Legislatura del Congreso mexiquense, Martha Azucena Camacho Reynoso, y a otras autoridades académicas. Ante una comunidad universitaria que llenó el recinto, Lagarde ofreció una lección magistral que mezcló memoria, teoría y un llamado urgente a la acción colectiva.
Un reconocimiento a la valentía intelectual
En su mensaje, la rectora Zarza Delgado afirmó que este reconocimiento representa la gratitud y admiración de la institución hacia una mujer cuya vida ha estado dedicada a la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. “Con valentía intelectual y compromiso ético, Marcela Lagarde cuestionó las estructuras patriarcales en contextos marcados por resistencias, silencios y exclusión”, expresó.
La rectora destacó que las aportaciones epistemológicas y legislativas de la académica fueron fundamentales para dotar de una visión integral a la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, permitiendo que el Estado mexicano reconociera estas agresiones como una problemática estructural, no como hechos aislados.
Conceptos que transformaron la comprensión de la violencia
Lagarde acuñó y desarrolló términos que hoy son parte del lenguaje común en materia de género: “cautiverios”, “sororidad” y, el más potente, “feminicidio”. Este último, señaló la rectora, transformó la comprensión de la violencia de género y colocó el asesinato de mujeres por razón de género en el centro de las exigencias de justicia, verdad y dignidad.
La ceremonia tuvo una carga simbólica adicional: desde 1980, la UAEMéx ha entregado 62 Doctorados Honoris Causa, pero apenas ocho han sido para mujeres. Con Lagarde, esa cifra crece, pero también evidencia la deuda histórica que las instituciones académicas tienen con las pensadoras feministas.
Lagarde: “Es indispensable reparar el mundo”
Al tomar la palabra, Marcela Lagarde enfatizó que, en un contexto donde todas las personas tienen la responsabilidad de transformar el mundo, el feminismo ha realizado aportaciones fundamentales para construir comunidades basadas en el bienestar, la justicia y la paz. Indicó que su trayectoria académica y de investigación le permitió profundizar en el estudio del feminicidio y de las violencias por razón de género, por lo que convocó a la sociedad a “reparar el mundo” desde un movimiento que lucha por la igualdad sustantiva.
La académica sostuvo que desde espacios de conocimiento y diálogo como la UAEMéx es indispensable asumir un compromiso colectivo con la justicia social para garantizar que mujeres y niñas vivan en libertad y con dignidad. No hubo aspavientos ni consignas: fue un llamado sereno, pero inapelable.
Un legado que sigue vigente
La lección magistral de Lagarde no fue una clase abstracta. Recordó los años de activismo, las resistencias que enfrentó y la manera en que sus ideas —consideradas radicales en su momento— hoy son base de políticas públicas. La creadora del término “feminicidio” vio cómo esa palabra cruzó fronteras y se incorporó a códigos penales y tratados internacionales. Pero también advirtió que nombrar la violencia no es suficiente; hace falta desmantelar sus causas.
Por qué esto importa
En apocaliptic.com consideramos que esta información es relevante porque el reconocimiento a Marcela Lagarde no es un acto protocolario ni una concesión simbólica. Es una declaración de principios de la UAEMéx: la universidad asume que el feminismo no es una moda ni una corriente menor, sino un cuerpo teórico y político indispensable para entender y transformar la realidad. En un estado como el de México, donde la violencia contra las mujeres sigue siendo alarmante —los feminicidios no han dejado de ocurrir—, que la máxima casa de estudios mexiquense honre a quien puso nombre al horror es un acto de justicia académica y social. Además, el hecho de que Lagarde haya utilizado su lección magistral para convocar a “reparar el mundo” coloca a la universidad en el centro de un debate que trasciende las aulas: ¿para qué sirve el conocimiento si no se traduce en acciones colectivas que salven vidas? La nota importa porque nos recuerda que las ideas tienen consecuencias, y que el pensamiento feminista, lejos de ser una amenaza, es una herramienta para construir una sociedad más igualitaria. Y en ese camino, la UAEMéx acaba de poner una piedra más, quizá de las más sólidas.














