El Estado de México, con sus 125 municipios, es un mosaico de realidades diversas que exigen un enfoque diferenciado en la gestión pública. Esta idea fue el eje central de la conferencia inaugural del seminario «2025 Bicentenario de la vida municipal del Estado de México», un evento organizado por El Colegio Mexiquense y el Instituto de Políticas Públicas del Estado de México y Municipios (IAPEM). El encargado de abrir el diálogo fue Miguel Adolfo Guajardo Mendoza, profesor-investigador y secretario general de El Colegio Mexiquense, quien destacó la necesidad de reconocer las profundas disparidades entre los ayuntamientos para diseñar políticas públicas efectivas y ajustadas a sus características particulares.
Una entidad de contrastes
La heterogeneidad de los municipios mexiquenses es evidente en múltiples aspectos, pero sobresale especialmente en el ámbito poblacional y administrativo. Por ejemplo, mientras 10 municipios metropolitanos concentran más de la mitad de los funcionarios públicos de la entidad —que en total suman más de 122 mil—, los 10 más pequeños apenas alcanzan los 900 servidores públicos en conjunto. Ecatepec, el ayuntamiento con mayor número de empleados, cuenta con poco más de nueve mil, en contraste con Villa Guerrero, que opera con tan solo 15. Estas diferencias no solo reflejan la disparidad en tamaño y densidad poblacional, sino también los desafíos que enfrentan los gobiernos locales para atender las necesidades de sus habitantes.
A nivel nacional, el panorama no es menos complejo. Guajardo Mendoza señaló que en México existen 14 municipios con más de un millón de habitantes —varios de ellos en el Estado de México—, mientras que 25 tienen menos de 400. Esta diversidad plantea preguntas fundamentales sobre cómo deben estructurarse las políticas públicas para ser efectivas en contextos tan distintos.

Los retos de la administración municipal
Durante su ponencia, titulada «La administración pública municipal y el diseño de políticas públicas», el investigador subrayó que los ayuntamientos son el nivel de gobierno más cercano a la ciudadanía, tanto por su proximidad territorial como por su responsabilidad en la provisión de servicios públicos. Sin embargo, enfrentan obstáculos significativos: la heterogeneidad de sus condiciones, la formación limitada de sus funcionarios, la falta de transparencia y rendición de cuentas, el rezago en infraestructura digital y la capacidad para diseñar e implementar políticas públicas.
Un dato alarmante es que el 40 % de los funcionarios municipales en el país solo cuenta con educación secundaria, mientras que apenas el 0.2 % tiene doctorado y el 0.012 %, maestría. Esta brecha educativa impacta directamente en la capacidad de los gobiernos locales para enfrentar problemas complejos. A ello se suma el déficit tecnológico: ningún ayuntamiento en México alcanza el promedio de una computadora por servidor público, siendo Monterrey el más avanzado con 0.89 equipos por empleado.
La percepción ciudadana tampoco es alentadora. Según Guajardo, ocho de cada diez personas consideran que los ayuntamientos no practican la transparencia, lo que erosionan la confianza en estas instituciones. Además, en 2023, el 41 % de los 2,649 gobiernos municipales del país no reportó ningún programa o acción social, y cerca de 300 destinaron menos de 200 mil pesos al desarrollo social, evidenciando una preocupante falta de iniciativa en este rubro.
Políticas públicas a la medida
Ante este panorama, el investigador planteó una reflexión clave: ¿es pertinente que los ayuntamientos tengan políticas públicas propias? Su respuesta fue contundente: sí, pero deben diseñarse, ejecutarse y evaluarse con base en el tamaño de la población y las capacidades locales. Guajardo propuso un enfoque diferenciado que considere tres tipos de municipios: aquellos que gestionan sus políticas de manera autónoma, los que operan con apoyo concurrente de otros niveles de gobierno y los que dependen enteramente de instancias externas para implementar acciones de desarrollo social.
Este enfoque busca superar las limitaciones actuales y aprovechar la cercanía de los ayuntamientos con la población para atender de manera más efectiva sus necesidades. Sin embargo, para lograrlo, es imprescindible fortalecer la capacitación de los funcionarios, mejorar la infraestructura tecnológica y garantizar la transparencia en la gestión.
El seminario, que tuvo su primera sesión de manera virtual en Santa Cruz de los Patos con la participación de alrededor de 200 funcionarios municipales, promete ser un espacio de análisis y propuestas rumbo al bicentenario de la vida municipal en el Estado de México. Roberto Rodríguez Reyes, encargado del despacho de la dirección general del IAPEM, celebró la colaboración con El Colegio Mexiquense y exhortó a los asistentes a participar en las 10 sesiones restantes. En el evento también intervino Roberto Cedillo Victoria, director de Modernización Pública del IAPEM, reforzando el compromiso institucional con este esfuerzo.














