Un terremoto político y religioso se desató luego de que el régimen de Israel impidió violentamente al cardenal Pierbattista Pizzaballa —Patriarca Latino de Jerusalén— y al padre Francesco Ielpo el acceso a la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, donde buscaban realizar la misa del Domingo de Ramos.
Mediante un enérgico comunicado, las autoridades eclesiásticas afirmaron que era la «primera vez en siglos que ocurría una medida de tal gravedad», calificándola de «irrazonable y como un claro alejamiento de los principios de libertad de culto y respeto al statu quo religioso».
Condenas internacionales
Esta nueva arbitrariedad del régimen israelí generó condenas a nivel global. En México, el Episcopado se sumó al repudio, al igual que el Papa, quien también emitió un pronunciamiento oficial al respecto.
LA IGLESIA EN MÉXICO EXPRESA SU DOLOR POR LA PROHIBICIÓN DE CELEBRAR LA MISA DE DOMINGO DE RAMOS EN EL SANTO SEPULCRO Y HACE UN LLAMADO A LA PAZ
En el inicio de la Semana Santa, este dolor que brota desde Tierra Santa resuena también en el corazón de la Iglesia en México. Lo que… pic.twitter.com/jgj16zsT9Z
— CEM (@IglesiaMexico) March 29, 2026
«La Iglesia católica que peregrina en México expresa su profundo dolor y unión con el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa ante la imposibilidad de celebrar la Santa Misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, hecho que hiere la libertad religiosa y la sensibilidad de millones de fieles en el mundo en el inicio de la Semana Santa», denunció el Episcopado Mexicano.
Varios mandatarios reaccionaron también de forma inmediata. Giorgia Meloni, primera ministra de Italia, calificó el hecho como una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda la comunidad internacional que reconoce la libertad religiosa, y llamó a consultas al embajador de Israel en Italia. Pedro Sánchez de España y Emmanuel Macron de Francia también cuestionaron la decisión. Incluso Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, la calificó como una determinación difícil de comprender o justificar.
Fieles agredidos en la Ciudad Vieja de Jerusalén
Días antes del incidente, el régimen de Israel había señalado que no permitiría celebraciones multitudinarias debido al contexto del conflicto armado vigente con Irán. No obstante, sí había aceptado que el patriarca Pizzaballa realizara una misa a puerta cerrada, con la intención de transmitirla a los fieles alrededor del mundo.
Sin embargo, sujetos armados de las fuerzas israelíes detuvieron al cardenal Pizzaballa y a su acompañante cuando se dirigían hacia el Santo Sepulcro y les impidieron el acceso, a pesar de tratarse de las más altas autoridades eclesiásticas de la región.
Ante la situación, decenas de creyentes acudieron a las instalaciones de la Ciudad Vieja de Jerusalén y fueron violentamente replegados por las Fuerzas Armadas israelíes. A través de redes sociales circularon imágenes de católicos siendo agredidos por militares que insistían en mantener a toda costa la prohibición, separando y alejando a quienes solo pretendían iniciar las festividades de Semana Santa.
Así se han lanzado al ataque los colonos sionistas contra los católicos que había en Jerusalén.
¿Estos son los aliados de occidente? pic.twitter.com/F2FLeAYcwb
— Cucumberman (@BersekEv) March 29, 2026
El Domingo de Ramos —una de las tradiciones más importantes de la fe cristiana— conmemora precisamente la llegada de Jesús a Tierra Santa: una tierra que hoy parece estar bajo el control exclusivo del Estado israelí, acusado paralelamente por instancias internacionales de estar cometiendo un genocidio y de bombardear a otras cinco naciones sin causa justificada.
Netanyahu ordena un acceso tardío e insuficiente
Ante la presión internacional creciente, finalmente tuvo que intervenir Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel —actualmente investigado por crímenes de lesa humanidad—, quien horas después de las agresiones a cristianos, una nueva orden autorizando finalmente al cardenal Pizzaballa, bajo estrictas medidas de seguridad y acompañado únicamente por un pequeño grupo de eclesiásticos, el acceso al templo sagrado.
Cabe señalar que el cardenal Pizzaballa ha manifestado en múltiples ocasiones su solidaridad con el pueblo palestino, llegando incluso a aparecer públicamente portando una kufiya palestina, lo que lo ha hecho muy querido entre la población de Palestina.
Sin embargo, la orden de Netanyahu llegó demasiado tarde: ya no había tiempo para realizar la misa del Domingo de Ramos, perdiéndose así una de las celebraciones más significativas de la fe cristiana, hecho que ha generado importantes reacciones de indignación a nivel mundial.














