Trump amenaza con ocupar Cuba mientras su bloqueo mata pacientes renales que dependen de diálisis para sobrevivir

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Más de 3,000 cubanos con insuficiencia renal dependen de máquinas de hemodiálisis para mantenerse vivos. La escasez de combustible, medicamentos y repuestos —consecuencia directa del endurecimiento del bloqueo económico impuesto por Donald J. Trump— pone en riesgo cada sesión de tratamiento. Y como si no bastara, el mismo mandatario estadounidense declaró recientemente estar dispuesto a ocupar militarmente la isla si lo considera necesario.

Vidas en pausa: cuando falta combustible, falta vida

En el Instituto de Nefrología Dr. Abelardo Buch López, en La Habana, cada mañana comienza con una carrera contrarreloj. Las máquinas de hemodiálisis deben encenderse a tiempo, el agua debe estar purificada, los insumos tienen que haber llegado la noche anterior. Si alguno de esos eslabones falla, pacientes como Zurama —quien depende de la diálisis desde 2020, cuando contrajo COVID-19— podrían no recibir su tratamiento.

«Si no hay combustible, nadie aquí podría recibir hemodiálisis», describió la paciente al medio oficial cubano Granma. Su testimonio resume con crudeza lo que enfrentan miles de personas en toda Cuba.

Hay 57 unidades de hemodiálisis en el país que atienden a más de 3,000 pacientes que requieren terapia de reemplazo renal. La interrupción de una sola sesión puede ser fatal.

El combustible que no llega: el bloqueo hecho carne

El jefe del servicio de hemodiálisis del instituto habanero, Julio César Candelaria Brito, explicó que el funcionamiento del servicio debe entenderse como un sistema integrado: transporte, insumos médicos, electricidad y apoyo psicológico. Todos están siendo golpeados por la misma causa.

Las entregas de suministros de diálisis, que antes llegaban casi a diario, ahora se hacen en pequeñas cantidades y de forma irregular. «Estamos esperando que llegue el camión hoy para garantizar que mañana podamos comenzar la sesión», señaló el especialista.

Los taxis que transportan a los pacientes desde sus hogares —coordinados con el Ministerio de Transporte— también se ven afectados por la falta de gasolina. Ante eso, la solución ha sido concentrar en un solo vehículo a varios pacientes que viven en zonas cercanas. Pero quienes necesitan acompañantes ya no pueden llevarlos. Y quienes faltan a una sesión arriesgan la vida.

«Faltar un solo día pone en riesgo sus vidas», advirtió el enfermero José Carlos Castillo Curbeco. Como medida preventiva, el instituto ha habilitado camas para alojar a pacientes que no pueden desplazarse.

Fotos: granma.cu

Máquinas viejas, mantenimiento imposible

Las máquinas de diálisis están diseñadas para durar aproximadamente cinco años y requieren mantenimiento anual. Sin embargo, las restricciones económicas y financieras impuestas por Estados Unidos han impedido que ese mantenimiento se realice con regularidad, lo que ha provocado fallas más frecuentes en los equipos.

La directora del instituto, Yamilé García Villar, relató que averías en el sistema de tratamiento de agua han retrasado el inicio de sesiones, obligando en algunos casos a extender los turnos hasta las 4:00 de la madrugada. «Aunque hemos enfrentado desafíos, siempre garantizamos que los recursos necesarios estén disponibles a tiempo», afirmó.

El miedo como síntoma: el daño psicológico del bloqueo

Más allá del impacto físico, la incertidumbre tiene consecuencias directas en la salud mental de los pacientes. García Villar lo señaló sin rodeos: «Hay miedo a que no haya continuidad del tratamiento». Ese temor, explicó, genera un deterioro emocional que se suma a la gravedad clínica de quienes padecen enfermedad renal crónica.

La certeza de que el tratamiento está garantizado, subrayó, proporciona bienestar y confianza. Su ausencia hace lo contrario.

Trump: el bloqueo y la amenaza de ocupación

El cuadro descrito no es producto de una crisis aislada ni de ineficiencias administrativas. Es la consecuencia directa de décadas de bloqueo económico estadounidense, agudizado significativamente durante la administración de Donald J. Trump, quien desde su regreso al poder ha intensificado las restricciones sobre Cuba, limitando aún más el acceso a combustible, repuestos, medicamentos e insumos médicos.

Trump, quien además de endurecer el bloqueo ha declarado públicamente estar dispuesto a ocupar Cuba si lo estima necesario, representa hoy la principal amenaza externa para la vida cotidiana de los cubanos. Lo que el reportaje de Granma describe —pacientes que no pueden llegar a sus sesiones de diálisis, máquinas que no reciben mantenimiento, camiones que no tienen gasolina— no es un drama abstracto: es el resultado concreto de una política deliberada de asfixia económica contra una población civil.

 

 


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