Rigoberta Menchú En La UAEMéx: Las Lenguas Originarias Como Herramienta De Conocimiento Y Resistencia

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Toluca, EdoMéx. – En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la lideresa indígena maya quiché y Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú Tum, impartió la conferencia magistral «Diálogo de saberes y lenguas originarias» en el Patio del Centenario del Edificio de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). La actividad reunió a autoridades universitarias, municipales y representantes de instituciones educativas en torno a la discusión sobre el lugar de las lenguas indígenas en la producción de conocimiento y la vida institucional.

La rectora Martha Patricia Zarza Delgado encabezó el acto, acompañada por la secretaria de Ciencia, Arianna Becerril García; el rector de la Universidad Intercultural del Estado de México, Antolín Celote Preciado, y la presidenta municipal de Temoaya, Berenice Carrillo Macario.

Lenguas como patrimonio y prioridad institucional

En su intervención, Zarza Delgado señaló que las lenguas constituyen un patrimonio cultural e intelectual cuya preservación e inclusión deben ser atendidas como prioridad. «La Transformación Universitaria se materializa en esfuerzos institucionales como estos», afirmó, en referencia a las acciones emprendidas por la administración universitaria para promover una cultura multilingüe y multicultural.

La rectora explicó que la UAEMéx se ha sumado a la Iniciativa de Helsinki sobre Multilingüismo en la Comunicación Científica, integrada en su Nuevo Modelo de Ciencia Abierta para la Transformación Social. Dicha iniciativa impulsa la divulgación y producción científica en diversas lenguas, así como la implementación de diplomados, cursos y redes de colaboración orientados a estudiantes provenientes de comunidades indígenas.

Ciencia abierta en lenguas locales

Arianna Becerril García, secretaria de Ciencia, precisó que la adhesión a la Declaración de Helsinki busca fortalecer el perfil de una universidad «cercana, incluyente, progresista, colaborativa e intercultural». Añadió que el conocimiento no se refleja únicamente en indicadores de citación, sino en la apropiación que las comunidades hacen de él para convertirlo en acción. «La ciencia abierta, al dialogar en las lenguas locales, se convierte en una herramienta viva que orienta decisiones, fortalece saberes y genera soluciones», sostuvo.

Menchú: reconocer el origen, hablar la lengua

Durante su conferencia, Rigoberta Menchú Tum invitó a reflexionar sobre el significado profundo de las lenguas maternas como parte de la cosmovisión de los pueblos. Destacó la importancia de reconocer el origen y el linaje, así como de saberse parte de un todo interconectado.

Menchú subrayó la riqueza cultural del Estado de México derivada de su multiculturalidad y reconoció el papel de las y los profesores en la preservación y fortalecimiento de las culturas originarias a través de la enseñanza de lenguas maternas. Señaló que el reconocimiento actual de los derechos lingüísticos es resultado de una lucha histórica de los pueblos indígenas por el respeto y la igualdad de oportunidades.

También enfatizó el papel de las juventudes en la preservación de estos avances: «hablar, interpretar y transmitir la lengua propia permite mantener vivos los saberes ancestrales y llevar el conocimiento científico a todos los territorios y comunidades», afirmó.

Participaciones culturales

El evento incluyó la participación del Coro Hñatho Nthēkunthe, integrado por niñas y niños de Temoaya, quienes interpretaron melodías en su lengua originaria. También se presentó el Ballet Folclórico Universitario, en una intervención que vinculó tradición y expresión artística.

¿Por qué esta información es importante para la defensa y preservación de las lenguas originarias desde la visión de Apocaliptic.com?

Esta nota documenta un evento institucional que articula dos dimensiones clave para la supervivencia de las lenguas originarias en México: el reconocimiento simbólico y la implementación de políticas concretas. La presencia de Rigoberta Menchú en la UAEMéx no es únicamente un acto conmemorativo; es la constatación de que las lenguas indígenas pueden ocupar espacios centrales en la vida universitaria, generalmente reservados para el español u otros idiomas hegemónicos.

La información es relevante porque da cuenta de la adhesión de una universidad pública a la Iniciativa de Helsinki sobre Multilingüismo en la Comunicación Científica. Este tipo de compromisos institucionales, aunque puedan parecer declarativos, tienen implicaciones prácticas: abren la posibilidad de que la producción científica —tesis, artículos, materiales educativos— se realice y divulgue en lenguas originarias, lo que a su vez permite que el conocimiento generado en la universidad pueda ser apropiado por comunidades que no tienen el español como lengua materna.

La participación del Coro Hñatho Nthēkunthe, integrado por niñas y niños de Temoaya, añade otra capa de significado. No se trata solo de preservar lenguas en archivos o documentos, sino de mantenerlas vivas a través de la transmisión intergeneracional y la expresión artística. Que estas infancias canten en hñatho en el patio central de una universidad pública es un acto de visibilización que contrarresta siglos de desplazamiento lingüístico.

Para la defensa de las lenguas originarias, esta información es importante porque documenta que existen espacios institucionales donde el multilingüismo es reconocido como un valor y no como un déficit. También porque sitúa a las juventudes indígenas como sujetos activos en la preservación lingüística, no como meros receptores de políticas. Menchú lo señaló: hablar la lengua propia es un acto de resistencia y de futuro. Que una universidad pública lo reconozca y lo facilite es un paso —aunque insuficiente si se considera la magnitud del desplazamiento lingüístico en México— en la dirección correcta.

 


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