Drones, militares y versiones encontradas: el misterio del cierre aéreo en El Paso

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El cierre temporal del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, y zonas cercanas a la frontera con México, ocurrido anoche generó atención nacional y abrió un debate sobre seguridad aérea y coordinación federal.

La medida interrumpió operaciones comerciales, privadas y médicas durante varias horas. Aunque el espacio fue reabierto durante la madrugada, las versiones sobre lo sucedido siguen divididas.

Cómo inició el incidente

La tarde del 10 de febrero se detectó presuntamente actividad aérea no autorizada en la zona fronteriza. Autoridades federales activaron contramedidas electrónicas desde la base militar de Fort Bliss para neutralizar lo que describieron como una amenaza.

Horas después, alrededor de las 11:30 p.m., la Administración Federal de Aviación (FAA) emitió un aviso de cierre en un radio de 10 millas alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, extendido hasta Santa Teresa, Nuevo México, y hasta los 18,000 pies de altitud.

La notificación señalaba “razones especiales de seguridad” y establecía inicialmente una duración de hasta 10 días.

Un cierre que duró solo horas

Contrario a la previsión inicial, la restricción fue levantada cerca de las 2:17 a.m. del 11 de febrero. En total, el cierre se mantuvo entre seis y siete horas.

Durante ese periodo:

  • Al menos 14 vuelos fueron cancelados.
  • Operaciones médicas urgentes tuvieron que ser desviadas.
  • Aerolíneas y autoridades locales reportaron falta de aviso previo.

Este tipo de cierre es inusual en la aviación estadounidense. No se registraba una medida de esa magnitud por amenaza aérea desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, aunque en años recientes se han presentado interrupciones breves por presencia de drones.

La versión oficial: drones de carteles

La administración federal atribuyó el incidente a drones operados por carteles mexicanos que habrían ingresado ilegalmente al espacio aéreo estadounidense.

Funcionarios como el Secretario de Transporte, Sean Duffy, y el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguraron que la amenaza fue neutralizada sin riesgo persistente para la aviación comercial.

Según esta postura, el Departamento de Defensa actuó con rapidez y eficacia mediante herramientas electrónicas no destructivas. No obstante, hasta el momento no se han difundido detalles técnicos específicos, como el número de drones involucrados o evidencia visual verificable.

La otra versión

Una versión distinta sugiere que el cierre pudo estar relacionado con operaciones militares estadounidenses en curso, posiblemente dirigidas contra amenazas detectadas en la zona fronteriza.

Dentro de esta interpretación se menciona el posible uso de un sistema láser de alta energía o de drones militares propios como parte de un ejercicio o acción real de neutralización. Bajo este escenario, el cierre habría sido una medida preventiva ante el riesgo que tales sistemas podrían representar para aeronaves civiles en rutas cercanas.

Esta explicación, emitida por medios como CNN y el NYT citando a funcionarios de la administración federal, apunta también a un presunto problema de coordinación entre instancias militares y autoridades de aviación civil.

Postura del gobierno de México ante el incidente

El gobierno de México fijó postura oficial tras el cierre temporal del espacio aéreo en El Paso, Texas. Durante su conferencia matutina del 11 de febrero, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que no existe información que confirme el uso de drones por parte de grupos criminales en la frontera, en relación con los hechos señalados por autoridades estadounidenses.

La mandataria sostuvo que, hasta ese momento, México no contaba con datos que respaldaran la versión de incursiones de drones provenientes de territorio mexicano, y subrayó que no se tenía reporte de afectaciones en el espacio aéreo nacional derivadas del incidente.

Sheinbaum indicó que el gabinete de seguridad revisa la información disponible y que existe comunicación con autoridades de Estados Unidos para conocer mayores detalles. También enfatizó que, de existir datos técnicos específicos sobre el evento, estos deberán ser compartidos por las instancias estadounidenses correspondientes.

Esta postura introduce un elemento adicional al contexto previamente descrito: mientras funcionarios estadounidenses atribuyen el cierre a drones vinculados con cárteles, México sostiene que no dispone de evidencia que confirme esa hipótesis. La diferencia de versiones refuerza el carácter aún no concluyente del episodio y subraya la importancia de la coordinación bilateral en materia de seguridad aérea y fronteriza.

Hasta el mediodía del 11 de febrero, el espacio aéreo ya opera con normalidad y no se reportaron incidentes adicionales.

 

Imagen ilustrativa generada con IA







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