Seattle Seahawks dominan a Patriots y conquistan el Super Bowl LX

Publicada: Autor:

Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del Super Bowl LX tras vencer 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. El duelo, que evocó el recordado Super Bowl XLIX, volvió a inclinarse del lado de Seattle gracias a una actuación defensiva dominante y una ejecución sólida en momentos clave.

Con más de 70 mil aficionados en las gradas, el equipo de la NFC consiguió su segundo título de la NFL, impidiendo que los Patriots alcanzaran un histórico séptimo campeonato.

Expectativa máxima y un duelo con historia

Ambos equipos llegaron con récord idéntico de 14-3 en la temporada regular. Seattle avanzó como campeón de la NFC, mientras que New England representó a la AFC. Uno de los focos estuvo en Drake Maye, mariscal de campo de 23 años, quien se convirtió en uno de los quarterbacks más jóvenes en iniciar un Super Bowl.

Tras ganar el sorteo, los Patriots decidieron diferir, cediendo la primera posesión a los Seahawks.

Desde el inicio, la defensiva de Seattle marcó el ritmo. En el primer cuarto, los Seahawks abrieron el marcador con un gol de campo de 33 yardas. El dominio continuó en el segundo periodo, donde sumaron dos goles de campo más, para irse al descanso con ventaja de 9-0.

Turnovers y puntos decisivos en la segunda mitad

La presión defensiva se intensificó tras el descanso. En el tercer cuarto, Seattle provocó un strip sack que derivó en su primer balón recuperado, capitalizado con otro gol de campo para el 12-0.

El último cuarto ofreció el tramo más dinámico. Un pase de 35 yardas de Drake Maye a Mack Hollins acercó a los Patriots, pero la reacción fue inmediata. Intercepciones, un fumble recuperado y devuelto para touchdown, y una ejecución sin errores sellaron el partido. Seattle anotó 17 puntos en el cuarto periodo, cerrando el marcador 29-13.

Walker III, MVP y una defensa determinante

El Jugador Más Valioso fue el RB Kenneth Walker III, quien acumuló 135 yardas por tierra y fue pieza clave para controlar el reloj. Sam Darnold completó envíos importantes sin cometer entregas de balón, mientras que Jason Myers firmó una noche histórica al convertir cinco goles de campo, marca récord en un Super Bowl.

Defensivamente, los Seahawks registraron seis sacks y tres turnovers forzados, limitando la ofensiva de New England y confirmando su dominio durante todo el encuentro.

El triunfo representa el segundo anillo de Super Bowl para Seattle, tras el obtenido en 2013, y refuerza el valor de una defensa sólida en partidos de máxima exigencia.







Temas Clave