Este fin de semana se realizó, por primera vez en el marco del conflicto bélico en Ucrania, una cumbre trilateral de negociación entre Ucrania, Rusia y Estados Unidos, buscando generar el acuerdo definitivo que permita abrir finalmente las puertas a la paz.
La reunión se realizó a puerta cerrada y los asistentes acordaron no hablar públicamente de los detalles clave, por lo cual no se ha reconocido oficialmente cuáles serían aún los puntos críticos que quedan sobre la mesa de negociaciones. No obstante, los hechos y declaraciones que han circulado en los últimos días dan cuenta de cuál podría ser el escenario que se vive en estos momentos, con miras a la próxima reunión que, de forma tentativa, se estaría realizando en la misma sede el próximo 1 de febrero y donde ya se podrían generar avances definitivos.
La cumbre 1 de Abu Dhabi
El 23 y 24 de enero se llevó a cabo en la capital de los Emiratos Árabes Unidos un encuentro entre los tres países, confirmando también lo que señalábamos meses atrás en este mismo espacio: que los territorios de los Emiratos Árabes Unidos parecerían la sede más factible y con las condiciones idóneas para conducir este tipo de negociación en busca de la paz en este conflicto, siendo un país relativamente neutral y con fuertes garantías de seguridad y privacidad.
De parte de Estados Unidos, no solo asistieron los enviados estelares del presidente Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, sino además el secretario del Ejército de los Estados Unidos, Dan Driscoll, y el general Alexus Grynkewich, comandante de las fuerzas armadas estadounidenses en Europa, lo que da cuenta de la importancia militar estratégica que esta reunión representaba para el gobierno de Donald Trump.
De parte de Rusia asistió una delegación encabezada por el jefe de la Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Igor Kostyukov, lo que también dio cuenta de la intención rusa de conducir esto por una vía bastante concreta y técnica, encabezada por un mando militar, aunque también con participación del enviado especial Kirill Dmitriev.
Llamó la atención también la delegación de Ucrania, puesto que no solo había dos miembros involucrados en investigaciones por escándalos de corrupción —como el secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, Rustem Umerov, y el jefe del Estado Mayor General, Andrii Hnatov—, sino que además estuvo presente Kyrilo Budanov, el exjefe de la inteligencia militar ucraniana que recientemente fue nombrado, este mismo mes de enero, como jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, tras los escándalos que dieron al traste con gran parte del gabinete del presidente de facto Volodímir Zelenski.
La presencia de Budanov llama la atención, pues es posiblemente la cabeza más buscada en Rusia, a quien se responsabiliza de los crímenes más atroces cometidos en el marco de este conflicto, incluida la masacre de civiles rusos en un teatro por parte de una célula terrorista, además del asesinato de altos mandos militares, entre otros crímenes. A pesar de esto, Ucrania lo envió como uno de los negociadores clave, en un claro y abierto desafío que, desde luego, tampoco contribuyó a que los rusos bajaran la guardia ni sus exigencias en la mesa de negociaciones.
Los detalles oficiales
Los participantes dieron pocas pistas acerca de lo que se abordó en estas negociaciones. De parte de Estados Unidos, el enviado especial Steve Witkoff destacó que hubo un espíritu «constructivo» durante la reunión.
En el mismo sentido se expresó el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, en una breve conferencia de prensa donde dio unos puntos generales sobre este encuentro, donde fue incisivo que en todo caso aún queda mucho trabajo por realizar. El vocero ruso también desmintió versiones que circularon previamente acerca de un supuesto entorno amigable, descartando que hubiera algún tipo de amistad, pero sí señalando que se estarían comportando de una manera constructiva, buscando lograr resultados a través de las negociaciones.
El presidente ucraniano Zelenski, a través de su cuenta de X, también señaló que se reunió con la delegación tras su vuelta de los Emiratos Árabes Unidos. De igual forma generalizó, señalando que se abordaron asuntos políticos complejos que siguen sin resolverse, además de que se están analizando las posturas clave de todas las partes.
Fueron pocos los reportes acerca de los detalles de la reunión. Uno de los primeros que surgió fue emitido por la agencia Axios, que citó a un funcionario estadounidense que señaló que hubo un momento en que todos parecían casi amigos y donde percibió, algún tipo de «esperanza». Otro funcionario estadounidense habría declarado que todo salió tan bien como se esperaba, y que se sentían satisfechos con la posición a la cual se había llegado. Un funcionario estadounidense también señaló que ya se podría estar muy cerca de una reunión entre Putin y Zelenski.
Los consultados por la misma agencia también confirmaron que se esperaba que la próxima ronda de negociaciones se realice el próximo domingo 1 de febrero.
Revelaciones ucranianas
Este martes, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andriy Sybiga, dio una larga y exclusiva entrevista al medio Pravda Europe, donde también ofreció detalles importantes acerca del curso de las negociaciones.
Una de las cuestiones clave sería el hecho de que los puntos críticos en las negociaciones seguirían siendo el destino de la planta nuclear de Zaporizhia, así como la situación de los territorios en disputa en el Dombás.
La cuestión de la planta nuclear no es tema menor, toda vez que la energía nuclear suministraba hasta hace unos años el 70% de la electricidad total de Ucrania, y la planta de Zaporizhia no solo era la más importante para Ucrania, sino también la más grande de Europa entera, ocupando el séptimo puesto mundial en generación nuclear. Por tal motivo es que se está presionando para poder mantener al menos una parte del control o de la energía derivada de este sistema de energía nuclear, actualmente en el territorio de Zaporizhia que se encuentra bajo control ruso, al sur del río Dniéper.
El otro tema clave seguiría siendo la cuestión territorial, donde se encuentra el cinturón de las megaciudades Kostiantynivka, Kramatorsk y Sloviansk, que es parte del óblast de Donetsk reclamado por Rusia.
Una cuestión crítica que habría comentado el canciller ucraniano sería el hecho de que Ucrania está firmando también un acuerdo de paz con Estados Unidos. Sería esencialmente el plan de 20 puntos y donde estarían contemplando las garantías de seguridad, que es uno de los puntos cruciales de las negociaciones para Ucrania.
El dilema ucraniano
El Financial Times publicó también una investigación exclusiva tras haber consultado a ocho funcionarios estadounidenses, donde afirma que Estados Unidos estaría presionando para que Ucrania firme primero el acuerdo de paz con Rusia —donde se incluyen las importantes cesiones territoriales, así como la salida de las Fuerzas Armadas de Ucrania del territorio en disputa de Donetsk— para así dar paso a la firma de un acuerdo con Ucrania donde se determinen sus garantías de seguridad.
A pesar de que, como señala el mismo medio británico, la subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, Anna Kelly, trató de desmentir las declaraciones afirmando que eran solo actores maliciosos que estaban mintiendo para tratar de arruinar el proceso de paz, según las fuentes del Financial Times, Estados Unidos estaría insistiendo en esta condición.
A pesar del intento de negar estos hechos de parte de la funcionaria de la Casa Blanca, en realidad las declaraciones que han dado otros funcionarios ucranianos van en el mismo sentido y parecen apoyar estas versiones, incluidas declaraciones del mismo Zelenski, quien ha señalado en un tono un tanto desafiante que ellos ya están al 100% listos para firmar el acuerdo con Estados Unidos cuando lo acepte el gobierno de Trump. Por lo cual es posible que sea el gobierno estadounidense quien aún no haya querido firmar los acuerdos con Ucrania, lo que estaría siendo una forma también de presión para que se acepten ya las condiciones rusas y se pueda avanzar hacia un proceso de paz en medio del conflicto.
Y es que parece que en Ucrania siguen manteniendo una postura bastante dispar a lo que viene exigiendo Rusia. El canciller ucraniano hizo declaraciones en el sentido de que están buscando un acuerdo que resulte en una «situación victoriosa», algo que evidentemente Rusia también busca evitar y ha pugnado porque en el acuerdo final de paz, sea Rusia quien imponga sus condiciones, incluidas cuestiones clave como el control total de Donetsk así como el reconocimiento territorial.
El hecho de que Sybiga también insista en que parte de las garantías de seguridad implican un fuerte ejército ucraniano, también parece ir en contraposición con lo que Rusia venía exigiendo abiertamente y donde buscaba generar de igual forma garantías para asegurar la desnazificación del gobierno ucraniano, así como condiciones para asegurar que no se repita un nuevo embate armado como el que los milicianos ucranianos iniciaron en 2014 contra la población rusoparlante del Dombás.
En todo caso parece que se trata de horas cruciales donde se estará definiendo qué tanto acepta Ucrania y bajo qué condiciones. No obstante, hay cierto optimismo al respecto: este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio declaraciones afirmando que están sucediendo «cosas muy buenas» en las negociaciones entre Ucrania y Rusia. No obstante, será en los próximos días cuando se confirme si finalmente se alcanza un acuerdo de paz definitivo y duradero.













